Contacto: Maserati Coupé

Pese a su similitud con el extinto 3200 GT, el nuevo Coupé de Maserati es mucho más que un escueto cambio de mecánica. Sustanciales retoques en bastidor, mecánica y electrónica lo convierten en un Gran Turismo de alto contenido tecnológico.

Sin duda, una de las joyas que más brillan en este Coupé es su motor, ya introducido en el Spider. Se olvida la sobrealimentación y, gracias a una cilindrada de 4.244 cm3, este V8 rinde 390 CV a 7.000 rpm, con un tremendo par máximo de 46 mkg a 4.500 rpm. Su cuidadoso diseño se traduce en una reducción de tres centímetros en su tamaño y 20 kg de peso frente a la mecánica sustituida. Asimismo, el volante motor dispone de un cuarto de la inercia del anterior y su embrague es bidisco. El ahorro de consumo es otro de los beneficios, cifrándose en un 10 por ciento en utilización mixta y hasta un 30 por ciento a alta velocidad. Su curva de par resulta, en todo momento, más brillante que la del motor sustituido, con sólo un instante de práctico empate en la zona de las 3.000 rpm.

Con semejante potencial, las prestaciones son impactantes, bajando de los cinco segundos en la aceleración de 0 a 100 km/h y rompiendo la barrera del kilómetro con salida parada en 23,5 segundos. Su punta de 285 km/h —5 km/h más que el 3200 GT— no delata el gran progreso realizado sobre el vehículo, pero sí los seis segundos por vuelta que el nuevo Coupé recorta al cronómetro sobre el circuito de Fiorano, famoso porque ahí los Ferrari de F-1 ruedan un día sí y otro también, probando sin descanso.

Tanto placer como en el motor, cuyo sonido y contundente respuesta desde 1.500 lo vuelven ideal para cualquier tipo de utilización, se puede encontrar en el uso de la transmisión. De primeras hay que decir que este Maserati utiliza el sistema transaxle, con el cambio emplazado sobre el tren trasero, donde también se encuentra el diferencial autoblocante. Con esta arquitectura, la distribución de pesos del Coupé queda establecida en un 52 por ciento sobre las ruedas delanteras y el 48 restante sobre las traseras. Unas cifras muy equilibradas que favorecen el comportamiento sobre trazados revirados.

La transmisión Cambiocorsa nos traslada al mundo de la competición, acentuando las emocionantes sensaciones de manejar este modelo. En las suspensiones, por triángulos superpuestos en ambos trenes, se ha buscado minimizar las masas no suspendidas, utilizando el aluminio para buena parte de sus piezas, mientras que las llantas son más ligeras que en la versión anterior. En movimiento, el nuevo Maserati Coupé —apellidado GT o Cambiocorsa, según la transmisión utilizada— es un ejemplo de vehículo devorador del espacio con mínima contraprestación de exigencia por parte del conductor. Se acabó la fiereza del 3200 GT, cuyo acelerador había que mimar con dulzura. Este Coupé es mucho más misericorde con nuestros excesos de confianza con ese delicado pedal, pues tenemos debajo del pie derecho casi 400 CV. La electrónica y un buen equilibrio del chasis permiten un rápido ritmo de conducción sin riesgos excesivos. La transmisión Cambiocorsa nos traslada al mundo de la competición, acentuando las emocionantes sensaciones de manejar este modelo. Los casi 6.000 euros que implica su elección bien merece la pena, por este sentido y por la imposibilidad de fallar un cambio, algo que en uno de manejo manual siempre existe.