Contacto: Jeep Cherokee

Hace ya muchos años que el Jeep Cherokee pedía a gritos una renovación a fondo. Por fin ha llegado, con sus más y con sus menos.

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Nosotros sólo montamos en el turbodiesel y las impresiones, en general, no son malas en carretera, donde recupera bien y alcanza una buena velocidad máxima, aunque la sensación es de la haber percibido algo más de ruido de lo habitual procedente del motor y que éste estaba algo pegado (puede ser que por los pocos kilómetros que presentaban las unidades de prueba). En campo, y sin la reductora conectada, nos ha parecido que al motor le faltan algo de bajos, aunque no nos pareció nada crítico.

La dirección es lo suficientemente rápida y con un buen ángulo (poco menos de 11 metros de radio), los ángulos de ataque parecen correctos (aunque ya empieza a dar algo de miedo meter una versión de este precio y acabado metálico en campo), y los recorridos de suspensión, sin ser nada resaltables, cumplen medianamente con el cometido de sortear obstáculos de relativa dificultad. La altura al suelo, que no es muy grande, aunque tampoco muy mala, hace que se toquen fácilmente los bajos del vehículo en conducción off-road y, especialmente, los diferenciales. En la breve toma de contacto con el Cherokee en campo, las impresiones son más las de un vehículo pensado para un uso en asfalto normal que para fuera de él, aunque se mantengan las reductoras como un elemento diferenciador con muchos de los todo terrenos que ahora hay en mercado y más como un símbolo de identidad la propia marca. No obstante, y aunque se use poco, este es un aspecto que se aprecia considerablemente a la hora de abandonar la carretera y si se presenta una dificultad mínimo como es la de una pendiente mediana.

Un vistazo al equipamiento del nuevo Cherokee nos hace pensar en un equipo de serie aceptable, pero tampoco del todo sobrado, pues por ejemplo, los frenos traseros son de tambor incluso en la versión V6 y hay alguna que otra laguna difícilmente aceptable en un coche de su precio. Es común a las versiones Base, Sport, Jamboree y Limited –todas con el 2.5 CRD y la última también sobre la versión V6-, los airbags delanteros para conductor y pasajero, el aire acondicionado con control de temperatura manual (ninguno con climatizador automático), el asiento trasero abatible 65/35, las barras traseras portaequipajes (aguantan hasta 68 Kg.), el cierre central con mando a distancia, el cristal del portón trasero practicable, la dirección asistida, la llave con inmovilizador incorporado, la placa de protección de bajos, la radio con CD y seis altavoces, los retrovisores eléctricos y atérmicos y el volante regulable en altura. Como opciones resaltables están el airbag lateral de cortina para las plazas delanteras y traseras (únicamente para el Sport y Jamboree, pues en los Limited es de serie), la pintura metalizada y el techo solar eléctrico (sólo disponible como tal opción en los Limited y unido, indefectible e incomprensiblemente al ABS). Y es de destacar en el aspecto negativo, por no decir imperdonable, dado su mayor uso en asfalto, que el ABS no está disponible ni como opción, excepto en el 2.5 CRD Limited, mientras que en el 3.7 V6 es de serie.

Nosotros sólo montamos en el turbodiesel y las impresiones, en general, no son malas en carretera, donde recupera bien y alcanza una buena velocidad máxima, aunque la sensación es de la haber percibido algo más de ruido de lo habitual procedente del motor y que éste estaba algo pegado (puede ser que por los pocos kilómetros que presentaban las unidades de prueba). En campo, y sin la reductora conectada, nos ha parecido que al motor le faltan algo de bajos, aunque no nos pareció nada crítico.

La dirección es lo suficientemente rápida y con un buen ángulo (poco menos de 11 metros de radio), los ángulos de ataque parecen correctos (aunque ya empieza a dar algo de miedo meter una versión de este precio y acabado metálico en campo), y los recorridos de suspensión, sin ser nada resaltables, cumplen medianamente con el cometido de sortear obstáculos de relativa dificultad. La altura al suelo, que no es muy grande, aunque tampoco muy mala, hace que se toquen fácilmente los bajos del vehículo en conducción off-road y, especialmente, los diferenciales. En la breve toma de contacto con el Cherokee en campo, las impresiones son más las de un vehículo pensado para un uso en asfalto normal que para fuera de él, aunque se mantengan las reductoras como un elemento diferenciador con muchos de los todo terrenos que ahora hay en mercado y más como un símbolo de identidad la propia marca. No obstante, y aunque se use poco, este es un aspecto que se aprecia considerablemente a la hora de abandonar la carretera y si se presenta una dificultad mínimo como es la de una pendiente mediana.

Un vistazo al equipamiento del nuevo Cherokee nos hace pensar en un equipo de serie aceptable, pero tampoco del todo sobrado, pues por ejemplo, los frenos traseros son de tambor incluso en la versión V6 y hay alguna que otra laguna difícilmente aceptable en un coche de su precio. Es común a las versiones Base, Sport, Jamboree y Limited –todas con el 2.5 CRD y la última también sobre la versión V6-, los airbags delanteros para conductor y pasajero, el aire acondicionado con control de temperatura manual (ninguno con climatizador automático), el asiento trasero abatible 65/35, las barras traseras portaequipajes (aguantan hasta 68 Kg.), el cierre central con mando a distancia, el cristal del portón trasero practicable, la dirección asistida, la llave con inmovilizador incorporado, la placa de protección de bajos, la radio con CD y seis altavoces, los retrovisores eléctricos y atérmicos y el volante regulable en altura. Como opciones resaltables están el airbag lateral de cortina para las plazas delanteras y traseras (únicamente para el Sport y Jamboree, pues en los Limited es de serie), la pintura metalizada y el techo solar eléctrico (sólo disponible como tal opción en los Limited y unido, indefectible e incomprensiblemente al ABS). Y es de destacar en el aspecto negativo, por no decir imperdonable, dado su mayor uso en asfalto, que el ABS no está disponible ni como opción, excepto en el 2.5 CRD Limited, mientras que en el 3.7 V6 es de serie.

Nosotros sólo montamos en el turbodiesel y las impresiones, en general, no son malas en carretera, donde recupera bien y alcanza una buena velocidad máxima, aunque la sensación es de la haber percibido algo más de ruido de lo habitual procedente del motor y que éste estaba algo pegado (puede ser que por los pocos kilómetros que presentaban las unidades de prueba). En campo, y sin la reductora conectada, nos ha parecido que al motor le faltan algo de bajos, aunque no nos pareció nada crítico.

La dirección es lo suficientemente rápida y con un buen ángulo (poco menos de 11 metros de radio), los ángulos de ataque parecen correctos (aunque ya empieza a dar algo de miedo meter una versión de este precio y acabado metálico en campo), y los recorridos de suspensión, sin ser nada resaltables, cumplen medianamente con el cometido de sortear obstáculos de relativa dificultad. La altura al suelo, que no es muy grande, aunque tampoco muy mala, hace que se toquen fácilmente los bajos del vehículo en conducción off-road y, especialmente, los diferenciales. En la breve toma de contacto con el Cherokee en campo, las impresiones son más las de un vehículo pensado para un uso en asfalto normal que para fuera de él, aunque se mantengan las reductoras como un elemento diferenciador con muchos de los todo terrenos que ahora hay en mercado y más como un símbolo de identidad la propia marca. No obstante, y aunque se use poco, este es un aspecto que se aprecia considerablemente a la hora de abandonar la carretera y si se presenta una dificultad mínimo como es la de una pendiente mediana.

Un vistazo al equipamiento del nuevo Cherokee nos hace pensar en un equipo de serie aceptable, pero tampoco del todo sobrado, pues por ejemplo, los frenos traseros son de tambor incluso en la versión V6 y hay alguna que otra laguna difícilmente aceptable en un coche de su precio. Es común a las versiones Base, Sport, Jamboree y Limited –todas con el 2.5 CRD y la última también sobre la versión V6-, los airbags delanteros para conductor y pasajero, el aire acondicionado con control de temperatura manual (ninguno con climatizador automático), el asiento trasero abatible 65/35, las barras traseras portaequipajes (aguantan hasta 68 Kg.), el cierre central con mando a distancia, el cristal del portón trasero practicable, la dirección asistida, la llave con inmovilizador incorporado, la placa de protección de bajos, la radio con CD y seis altavoces, los retrovisores eléctricos y atérmicos y el volante regulable en altura. Como opciones resaltables están el airbag lateral de cortina para las plazas delanteras y traseras (únicamente para el Sport y Jamboree, pues en los Limited es de serie), la pintura metalizada y el techo solar eléctrico (sólo disponible como tal opción en los Limited y unido, indefectible e incomprensiblemente al ABS). Y es de destacar en el aspecto negativo, por no decir imperdonable, dado su mayor uso en asfalto, que el ABS no está disponible ni como opción, excepto en el 2.5 CRD Limited, mientras que en el 3.7 V6 es de serie.

Nosotros sólo montamos en el turbodiesel y las impresiones, en general, no son malas en carretera, donde recupera bien y alcanza una buena velocidad máxima, aunque la sensación es de la haber percibido algo más de ruido de lo habitual procedente del motor y que éste estaba algo pegado (puede ser que por los pocos kilómetros que presentaban las unidades de prueba). En campo, y sin la reductora conectada, nos ha parecido que al motor le faltan algo de bajos, aunque no nos pareció nada crítico.

La dirección es lo suficientemente rápida y con un buen ángulo (poco menos de 11 metros de radio), los ángulos de ataque parecen correctos (aunque ya empieza a dar algo de miedo meter una versión de este precio y acabado metálico en campo), y los recorridos de suspensión, sin ser nada resaltables, cumplen medianamente con el cometido de sortear obstáculos de relativa dificultad. La altura al suelo, que no es muy grande, aunque tampoco muy mala, hace que se toquen fácilmente los bajos del vehículo en conducción off-road y, especialmente, los diferenciales. En la breve toma de contacto con el Cherokee en campo, las impresiones son más las de un vehículo pensado para un uso en asfalto normal que para fuera de él, aunque se mantengan las reductoras como un elemento diferenciador con muchos de los todo terrenos que ahora hay en mercado y más como un símbolo de identidad la propia marca. No obstante, y aunque se use poco, este es un aspecto que se aprecia considerablemente a la hora de abandonar la carretera y si se presenta una dificultad mínimo como es la de una pendiente mediana.

Un vistazo al equipamiento del nuevo Cherokee nos hace pensar en un equipo de serie aceptable, pero tampoco del todo sobrado, pues por ejemplo, los frenos traseros son de tambor incluso en la versión V6 y hay alguna que otra laguna difícilmente aceptable en un coche de su precio. Es común a las versiones Base, Sport, Jamboree y Limited –todas con el 2.5 CRD y la última también sobre la versión V6-, los airbags delanteros para conductor y pasajero, el aire acondicionado con control de temperatura manual (ninguno con climatizador automático), el asiento trasero abatible 65/35, las barras traseras portaequipajes (aguantan hasta 68 Kg.), el cierre central con mando a distancia, el cristal del portón trasero practicable, la dirección asistida, la llave con inmovilizador incorporado, la placa de protección de bajos, la radio con CD y seis altavoces, los retrovisores eléctricos y atérmicos y el volante regulable en altura. Como opciones resaltables están el airbag lateral de cortina para las plazas delanteras y traseras (únicamente para el Sport y Jamboree, pues en los Limited es de serie), la pintura metalizada y el techo solar eléctrico (sólo disponible como tal opción en los Limited y unido, indefectible e incomprensiblemente al ABS). Y es de destacar en el aspecto negativo, por no decir imperdonable, dado su mayor uso en asfalto, que el ABS no está disponible ni como opción, excepto en el 2.5 CRD Limited, mientras que en el 3.7 V6 es de serie.

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