Contacto: Chrysler Sebring 2.0L 16V Manual

La gama Sebring se completa con la inclusión de una caja de cambios manual de 5 velocidades en su versión de 2 litros. Con esta introducción, la berlina medio-alta de Chrysler gana en deportividad, pero pierde algo de agrado de conducción.

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Tanto exterior como interiormente el Sebring hace gala de un gusto por el diseño cuidado y la estética. Por fuera, las líneas que muestra son bastante diferentes a las que priman en la actualidad entre las berlinas rivales. Su frontal, con forma de boca tiburón y el símbolo alado de Chrysler, le da un carácter bastante marcado y lleno de personalidad. Esta belleza viene completada con una fluidez de líneas y una ausencia de aristas que nos llevan hasta el capó, que al terminar en forma puntiaguda, realza la deportividad del modelo.

El interior también es digno de reseñar. Relojes de aspecto deportivo, volante multifunción, buen acabado y sensación de lujo son los rasgos definitorios del salpicadero del Sebring.

En definitiva, una opción distinta para los compradores de berlinas medias, que les permite algo de exclusividad aunque el comportamiento tenga, a pesar de los cambios, un “sabor típicamente americano".

Tanto exterior como interiormente el Sebring hace gala de un gusto por el diseño cuidado y la estética. Por fuera, las líneas que muestra son bastante diferentes a las que priman en la actualidad entre las berlinas rivales. Su frontal, con forma de boca tiburón y el símbolo alado de Chrysler, le da un carácter bastante marcado y lleno de personalidad. Esta belleza viene completada con una fluidez de líneas y una ausencia de aristas que nos llevan hasta el capó, que al terminar en forma puntiaguda, realza la deportividad del modelo.

El interior también es digno de reseñar. Relojes de aspecto deportivo, volante multifunción, buen acabado y sensación de lujo son los rasgos definitorios del salpicadero del Sebring.

En definitiva, una opción distinta para los compradores de berlinas medias, que les permite algo de exclusividad aunque el comportamiento tenga, a pesar de los cambios, un “sabor típicamente americano".