Contacto: Chrysler PT Cruiser 1.6L 16V

Chrysler ha incorporado a la gama del PT Cruiser el nuevo motor 1.6 de 115 CV que ya se encuentra en el Neon y en el Mini de BMW. Con la llegada de esta mecánica, la marca norteamericana busca atraer el gusto del cliente europeo ofreciéndole un modelo con menor consumo a un precio más aquilatado. El resultado final, sin embargo, es solo bueno en el apartado de los consumos.

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En la toma de contacto que realizamos por diferentes carreteras de las afueras de Madrid pudimos comprobar lo especial que es este vehículo. Especial en todos los sentidos, tanto en imagen (todos lo miraban con un punto de envidia y de asombro), como en comportamiento.

Nadie sabe a ciencia cierta qué es el PT Cruiser y quizás esté ahí su atractivo. No es un coupé (la agilidad y la potencia no son sus principales valores), no es una berlina (sus dimensiones exteriores parecen negarlo) y tampoco se le puede categorizar como un monovolumen (el espacio interior y el del maletero no es ni mucho menos de lo mejor de la categoría). Es, como dice el anuncio, “el único que es único".

La belleza, ese concepto tan subjetivo, es la que preside las líneas de este vehículo, que ha sido adornado en esta nueva versión con los paragolpes en el mismo color de la carrocería.

En cuanto al interior, esta bien acabado en general, los materiales son de buena calidad y tiene ciertas reminiscencias retro, como la palanca de cambios, que destaca también por su agrado de uso. Los asientos no agarran en demasía, pero, por lo demás, y una vez encontrada la postura de conducción, son bastante cómodos.

En el debe de este vehículo debemos hacer notar la escasez en el ámbito de la seguridad. Nos parece increíble que un vehículo que ronda los 3 millones de pesetas adolezca de serie con frenos con sistema antibloqueo ABS y que únicamente posea airbags frontales y laterales.

En la toma de contacto que realizamos por diferentes carreteras de las afueras de Madrid pudimos comprobar lo especial que es este vehículo. Especial en todos los sentidos, tanto en imagen (todos lo miraban con un punto de envidia y de asombro), como en comportamiento.

Nadie sabe a ciencia cierta qué es el PT Cruiser y quizás esté ahí su atractivo. No es un coupé (la agilidad y la potencia no son sus principales valores), no es una berlina (sus dimensiones exteriores parecen negarlo) y tampoco se le puede categorizar como un monovolumen (el espacio interior y el del maletero no es ni mucho menos de lo mejor de la categoría). Es, como dice el anuncio, “el único que es único".

La belleza, ese concepto tan subjetivo, es la que preside las líneas de este vehículo, que ha sido adornado en esta nueva versión con los paragolpes en el mismo color de la carrocería.

En cuanto al interior, esta bien acabado en general, los materiales son de buena calidad y tiene ciertas reminiscencias retro, como la palanca de cambios, que destaca también por su agrado de uso. Los asientos no agarran en demasía, pero, por lo demás, y una vez encontrada la postura de conducción, son bastante cómodos.

En el debe de este vehículo debemos hacer notar la escasez en el ámbito de la seguridad. Nos parece increíble que un vehículo que ronda los 3 millones de pesetas adolezca de serie con frenos con sistema antibloqueo ABS y que únicamente posea airbags frontales y laterales.