Contacto: Audi A4 2.0 130 CV

El A4 llega para ser la berlina de una nueva clase dirigente, la de la era Internet. Es un coche de concepción clásica pero muy bien adaptado a los nuevos tiempos, sobre todo en el diseño y las motorizaciones. En realidad, como se encargan de recordar los responsables de la marca, es la revisión completa de un coche, no un simple restyling.

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Los asientos delanteros son muy cómodos, aunque no ofrecen una sujeción por encima de lo normal. Las plazas traseras han ganado en espacio, 4,3 cm, lo que se agradece sobre todo a la hora de poder estirar un poco más las piernas. En cambio, el excesivo túnel de transmisión, inevitable en las versiones de tracción total (Quattro), tara notablemente el asiento trasero central. El maletero, de 445 litros, es bastante amplio, pero la boca de acceso no es todo lo ancha que debiera. Afortunadamente, un equipamiento muy cuidado hace que los posibles defectos del interior se vean minimizados. Entre los elementos de serie que pueblan el Audi A4, además de los ya señalados en el contacto, hay que destacar el climatizador, que permite seleccionar temperaturas por zonas dentro del habitáculo. También es importante el volante, con regulación de altura, los elevalunas eléctricos, el cierre centralizado, el indicador de navegación en el cuadro de mandos, los faros halógenos y las llantas de aleación y 17 pulgadas. Como opciones extraordinarias, hay un amplio elenco de accesorios y mejoras. Para empezar, se puede montar una suspensión más deportiva, que optimiza el comportamiento del coche. En cuanto al interior, se puede optar por un cargador de hasta 10 discos, combinado con una decena de altavoces. En la consola central hay espacio para montar un navegador asistido por satélite, que se integra dentro del sistema Audi Telematics. Destaca en el habitáculo de este coche la aparición del sistema Sideguard, que protege la cabeza con cortinillas hinchables. A esta protección se suma la de los airbags de conductor, copiloto traseros y laterales, además de un poderoso armazón de barras de acero que acoraza las plazas delanteras. Audi introduce un innovador sistema de sensores de impacto que evalúa de forma precoz el alcance de los choques y regula la apertura de los cojines de aire. Una vez dentro, en un habitáculo muy silencioso, la sensación de vanguardismo se atenúa, pero no desaparece. De nuevo nos encontramos ante unos instrumentos de corte minimalista. Un salpicadero muy despejado y un panel de instrumentos en el que sólo destaca la inclusión de unos aros de metal bordeando los relojes del cuadro. Este toque deportivo, adoptado por todos los nuevos modelos del grupo Volkswagen, rompe un tanto la sobriedad del tablero de mandos. Los asientos delanteros son muy cómodos, aunque no ofrecen una sujeción por encima de lo normal. Las plazas traseras han ganado en espacio, 4,3 cm, lo que se agradece sobre todo a la hora de poder estirar un poco más las piernas. En cambio, el excesivo túnel de transmisión, inevitable en las versiones de tracción total (Quattro), tara notablemente el asiento trasero central. El maletero, de 445 litros, es bastante amplio, pero la boca de acceso no es todo lo ancha que debiera. Afortunadamente, un equipamiento muy cuidado hace que los posibles defectos del interior se vean minimizados. Entre los elementos de serie que pueblan el Audi A4, además de los ya señalados en el contacto, hay que destacar el climatizador, que permite seleccionar temperaturas por zonas dentro del habitáculo. También es importante el volante, con regulación de altura, los elevalunas eléctricos, el cierre centralizado, el indicador de navegación en el cuadro de mandos, los faros halógenos y las llantas de aleación y 17 pulgadas. Como opciones extraordinarias, hay un amplio elenco de accesorios y mejoras. Para empezar, se puede montar una suspensión más deportiva, que optimiza el comportamiento del coche. En cuanto al interior, se puede optar por un cargador de hasta 10 discos, combinado con una decena de altavoces. En la consola central hay espacio para montar un navegador asistido por satélite, que se integra dentro del sistema Audi Telematics. Destaca en el habitáculo de este coche la aparición del sistema Sideguard, que protege la cabeza con cortinillas hinchables. A esta protección se suma la de los airbags de conductor, copiloto traseros y laterales, además de un poderoso armazón de barras de acero que acoraza las plazas delanteras. Audi introduce un innovador sistema de sensores de impacto que evalúa de forma precoz el alcance de los choques y regula la apertura de los cojines de aire. Una vez dentro, en un habitáculo muy silencioso, la sensación de vanguardismo se atenúa, pero no desaparece. De nuevo nos encontramos ante unos instrumentos de corte minimalista. Un salpicadero muy despejado y un panel de instrumentos en el que sólo destaca la inclusión de unos aros de metal bordeando los relojes del cuadro. Este toque deportivo, adoptado por todos los nuevos modelos del grupo Volkswagen, rompe un tanto la sobriedad del tablero de mandos. Los asientos delanteros son muy cómodos, aunque no ofrecen una sujeción por encima de lo normal. Las plazas traseras han ganado en espacio, 4,3 cm, lo que se agradece sobre todo a la hora de poder estirar un poco más las piernas. En cambio, el excesivo túnel de transmisión, inevitable en las versiones de tracción total (Quattro), tara notablemente el asiento trasero central. El maletero, de 445 litros, es bastante amplio, pero la boca de acceso no es todo lo ancha que debiera. Afortunadamente, un equipamiento muy cuidado hace que los posibles defectos del interior se vean minimizados. Entre los elementos de serie que pueblan el Audi A4, además de los ya señalados en el contacto, hay que destacar el climatizador, que permite seleccionar temperaturas por zonas dentro del habitáculo. También es importante el volante, con regulación de altura, los elevalunas eléctricos, el cierre centralizado, el indicador de navegación en el cuadro de mandos, los faros halógenos y las llantas de aleación y 17 pulgadas. Como opciones extraordinarias, hay un amplio elenco de accesorios y mejoras. Para empezar, se puede montar una suspensión más deportiva, que optimiza el comportamiento del coche. En cuanto al interior, se puede optar por un cargador de hasta 10 discos, combinado con una decena de altavoces. En la consola central hay espacio para montar un navegador asistido por satélite, que se integra dentro del sistema Audi Telematics. Destaca en el habitáculo de este coche la aparición del sistema Sideguard, que protege la cabeza con cortinillas hinchables. A esta protección se suma la de los airbags de conductor, copiloto traseros y laterales, además de un poderoso armazón de barras de acero que acoraza las plazas delanteras. Audi introduce un innovador sistema de sensores de impacto que evalúa de forma precoz el alcance de los choques y regula la apertura de los cojines de aire. Una vez dentro, en un habitáculo muy silencioso, la sensación de vanguardismo se atenúa, pero no desaparece. De nuevo nos encontramos ante unos instrumentos de corte minimalista. Un salpicadero muy despejado y un panel de instrumentos en el que sólo destaca la inclusión de unos aros de metal bordeando los relojes del cuadro. Este toque deportivo, adoptado por todos los nuevos modelos del grupo Volkswagen, rompe un tanto la sobriedad del tablero de mandos. Los asientos delanteros son muy cómodos, aunque no ofrecen una sujeción por encima de lo normal. Las plazas traseras han ganado en espacio, 4,3 cm, lo que se agradece sobre todo a la hora de poder estirar un poco más las piernas. En cambio, el excesivo túnel de transmisión, inevitable en las versiones de tracción total (Quattro), tara notablemente el asiento trasero central. El maletero, de 445 litros, es bastante amplio, pero la boca de acceso no es todo lo ancha que debiera. Afortunadamente, un equipamiento muy cuidado hace que los posibles defectos del interior se vean minimizados. Entre los elementos de serie que pueblan el Audi A4, además de los ya señalados en el contacto, hay que destacar el climatizador, que permite seleccionar temperaturas por zonas dentro del habitáculo. También es importante el volante, con regulación de altura, los elevalunas eléctricos, el cierre centralizado, el indicador de navegación en el cuadro de mandos, los faros halógenos y las llantas de aleación y 17 pulgadas. Como opciones extraordinarias, hay un amplio elenco de accesorios y mejoras. Para empezar, se puede montar una suspensión más deportiva, que optimiza el comportamiento del coche. En cuanto al interior, se puede optar por un cargador de hasta 10 discos, combinado con una decena de altavoces. En la consola central hay espacio para montar un navegador asistido por satélite, que se integra dentro del sistema Audi Telematics. Destaca en el habitáculo de este coche la aparición del sistema Sideguard, que protege la cabeza con cortinillas hinchables. A esta protección se suma la de los airbags de conductor, copiloto traseros y laterales, además de un poderoso armazón de barras de acero que acoraza las plazas delanteras. Audi introduce un innovador sistema de sensores de impacto que evalúa de forma precoz el alcance de los choques y regula la apertura de los cojines de aire. Una vez dentro, en un habitáculo muy silencioso, la sensación de vanguardismo se atenúa, pero no desaparece. De nuevo nos encontramos ante unos instrumentos de corte minimalista. Un salpicadero muy despejado y un panel de instrumentos en el que sólo destaca la inclusión de unos aros de metal bordeando los relojes del cuadro. Este toque deportivo, adoptado por todos los nuevos modelos del grupo Volkswagen, rompe un tanto la sobriedad del tablero de mandos. Los asientos delanteros son muy cómodos, aunque no ofrecen una sujeción por encima de lo normal. Las plazas traseras han ganado en espacio, 4,3 cm, lo que se agradece sobre todo a la hora de poder estirar un poco más las piernas. En cambio, el excesivo túnel de transmisión, inevitable en las versiones de tracción total (Quattro), tara notablemente el asiento trasero central. El maletero, de 445 litros, es bastante amplio, pero la boca de acceso no es todo lo ancha que debiera. Afortunadamente, un equipamiento muy cuidado hace que los posibles defectos del interior se vean minimizados. Entre los elementos de serie que pueblan el Audi A4, además de los ya señalados en el contacto, hay que destacar el climatizador, que permite seleccionar temperaturas por zonas dentro del habitáculo. También es importante el volante, con regulación de altura, los elevalunas eléctricos, el cierre centralizado, el indicador de navegación en el cuadro de mandos, los faros halógenos y las llantas de aleación y 17 pulgadas. Como opciones extraordinarias, hay un amplio elenco de accesorios y mejoras. Para empezar, se puede montar una suspensión más deportiva, que optimiza el comportamiento del coche. En cuanto al interior, se puede optar por un cargador de hasta 10 discos, combinado con una decena de altavoces. En la consola central hay espacio para montar un navegador asistido por satélite, que se integra dentro del sistema Audi Telematics. Destaca en el habitáculo de este coche la aparición del sistema Sideguard, que protege la cabeza con cortinillas hinchables. A esta protección se suma la de los airbags de conductor, copiloto traseros y laterales, además de un poderoso armazón de barras de acero que acoraza las plazas delanteras. Audi introduce un innovador sistema de sensores de impacto que evalúa de forma precoz el alcance de los choques y regula la apertura de los cojines de aire. Una vez dentro, en un habitáculo muy silencioso, la sensación de vanguardismo se atenúa, pero no desaparece. De nuevo nos encontramos ante unos instrumentos de corte minimalista. Un salpicadero muy despejado y un panel de instrumentos en el que sólo destaca la inclusión de unos aros de metal bordeando los relojes del cuadro. Este toque deportivo, adoptado por todos los nuevos modelos del grupo Volkswagen, rompe un tanto la sobriedad del tablero de mandos. Los asientos delanteros son muy cómodos, aunque no ofrecen una sujeción por encima de lo normal. Las plazas traseras han ganado en espacio, 4,3 cm, lo que se agradece sobre todo a la hora de poder estirar un poco más las piernas. En cambio, el excesivo túnel de transmisión, inevitable en las versiones de tracción total (Quattro), tara notablemente el asiento trasero central. El maletero, de 445 litros, es bastante amplio, pero la boca de acceso no es todo lo ancha que debiera. Afortunadamente, un equipamiento muy cuidado hace que los posibles defectos del interior se vean minimizados. Entre los elementos de serie que pueblan el Audi A4, además de los ya señalados en el contacto, hay que destacar el climatizador, que permite seleccionar temperaturas por zonas dentro del habitáculo. También es importante el volante, con regulación de altura, los elevalunas eléctricos, el cierre centralizado, el indicador de navegación en el cuadro de mandos, los faros halógenos y las llantas de aleación y 17 pulgadas. Como opciones extraordinarias, hay un amplio elenco de accesorios y mejoras. Para empezar, se puede montar una suspensión más deportiva, que optimiza el comportamiento del coche. En cuanto al interior, se puede optar por un cargador de hasta 10 discos, combinado con una decena de altavoces. En la consola central hay espacio para montar un navegador asistido por satélite, que se integra dentro del sistema Audi Telematics. Destaca en el habitáculo de este coche la aparición del sistema Sideguard, que protege la cabeza con cortinillas hinchables. A esta protección se suma la de los airbags de conductor, copiloto traseros y laterales, además de un poderoso armazón de barras de acero que acoraza las plazas delanteras. Audi introduce un innovador sistema de sensores de impacto que evalúa de forma precoz el alcance de los choques y regula la apertura de los cojines de aire. Una vez dentro, en un habitáculo muy silencioso, la sensación de vanguardismo se atenúa, pero no desaparece. De nuevo nos encontramos ante unos instrumentos de corte minimalista. Un salpicadero muy despejado y un panel de instrumentos en el que sólo destaca la inclusión de unos aros de metal bordeando los relojes del cuadro. Este toque deportivo, adoptado por todos los nuevos modelos del grupo Volkswagen, rompe un tanto la sobriedad del tablero de mandos. Los asientos delanteros son muy cómodos, aunque no ofrecen una sujeción por encima de lo normal. Las plazas traseras han ganado en espacio, 4,3 cm, lo que se agradece sobre todo a la hora de poder estirar un poco más las piernas. En cambio, el excesivo túnel de transmisión, inevitable en las versiones de tracción total (Quattro), tara notablemente el asiento trasero central. El maletero, de 445 litros, es bastante amplio, pero la boca de acceso no es todo lo ancha que debiera. Afortunadamente, un equipamiento muy cuidado hace que los posibles defectos del interior se vean minimizados. Entre los elementos de serie que pueblan el Audi A4, además de los ya señalados en el contacto, hay que destacar el climatizador, que permite seleccionar temperaturas por zonas dentro del habitáculo. También es importante el volante, con regulación de altura, los elevalunas eléctricos, el cierre centralizado, el indicador de navegación en el cuadro de mandos, los faros halógenos y las llantas de aleación y 17 pulgadas. Como opciones extraordinarias, hay un amplio elenco de accesorios y mejoras. Para empezar, se puede montar una suspensión más deportiva, que optimiza el comportamiento del coche. En cuanto al interior, se puede optar por un cargador de hasta 10 discos, combinado con una decena de altavoces. En la consola central hay espacio para montar un navegador asistido por satélite, que se integra dentro del sistema Audi Telematics. Destaca en el habitáculo de este coche la aparición del sistema Sideguard, que protege la cabeza con cortinillas hinchables. A esta protección se suma la de los airbags de conductor, copiloto traseros y laterales, además de un poderoso armazón de barras de acero que acoraza las plazas delanteras. Audi introduce un innovador sistema de sensores de impacto que evalúa de forma precoz el alcance de los choques y regula la apertura de los cojines de aire. Una vez dentro, en un habitáculo muy silencioso, la sensación de vanguardismo se atenúa, pero no desaparece. De nuevo nos encontramos ante unos instrumentos de corte minimalista. Un salpicadero muy despejado y un panel de instrumentos en el que sólo destaca la inclusión de unos aros de metal bordeando los relojes del cuadro. Este toque deportivo, adoptado por todos los nuevos modelos del grupo Volkswagen, rompe un tanto la sobriedad del tablero de mandos. Los asientos delanteros son muy cómodos, aunque no ofrecen una sujeción por encima de lo normal. Las plazas traseras han ganado en espacio, 4,3 cm, lo que se agradece sobre todo a la hora de poder estirar un poco más las piernas. En cambio, el excesivo túnel de transmisión, inevitable en las versiones de tracción total (Quattro), tara notablemente el asiento trasero central. El maletero, de 445 litros, es bastante amplio, pero la boca de acceso no es todo lo ancha que debiera. Afortunadamente, un equipamiento muy cuidado hace que los posibles defectos del interior se vean minimizados. Entre los elementos de serie que pueblan el Audi A4, además de los ya señalados en el contacto, hay que destacar el climatizador, que permite seleccionar temperaturas por zonas dentro del habitáculo. También es importante el volante, con regulación de altura, los elevalunas eléctricos, el cierre centralizado, el indicador de navegación en el cuadro de mandos, los faros halógenos y las llantas de aleación y 17 pulgadas. Como opciones extraordinarias, hay un amplio elenco de accesorios y mejoras. Para empezar, se puede montar una suspensión más deportiva, que optimiza el comportamiento del coche. En cuanto al interior, se puede optar por un cargador de hasta 10 discos, combinado con una decena de altavoces. En la consola central hay espacio para montar un navegador asistido por satélite, que se integra dentro del sistema Audi Telematics. Destaca en el habitáculo de este coche la aparición del sistema Sideguard, que protege la cabeza con cortinillas hinchables. A esta protección se suma la de los airbags de conductor, copiloto traseros y laterales, además de un poderoso armazón de barras de acero que acoraza las plazas delanteras. Audi introduce un innovador sistema de sensores de impacto que evalúa de forma precoz el alcance de los choques y regula la apertura de los cojines de aire. Una vez dentro, en un habitáculo muy silencioso, la sensación de vanguardismo se atenúa, pero no desaparece. De nuevo nos encontramos ante unos instrumentos de corte minimalista. Un salpicadero muy despejado y un panel de instrumentos en el que sólo destaca la inclusión de unos aros de metal bordeando los relojes del cuadro. Este toque deportivo, adoptado por todos los nuevos modelos del grupo Volkswagen, rompe un tanto la sobriedad del tablero de mandos.

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