Conductor, desde hoy, hay nuevos delitos

A partir de hoy, existen nuevos delitos. El Código Penal se reforma y sus principales cambios persiguen unas carreteras más seguras. Conducir ebrio se puede castigar con dos años de cárcel, pero hay mucho más.

La Generalitat pedirá prisión para los conductores ebrios
La Generalitat pedirá prisión para los conductores ebrios

Si conduces, no puedes obviar los cambios que trae el nuevo Código Penal. Habrá más mano dura para conductores ebrios o para aquellos que conduzcan a velocidad “excesiva". Sin embargo, las modificaciones van más allá: ¿sabías que los vehículos sin seguro podrán ser achatarrados?Ladrones de vehículos, conductores que se dan a la fuga tras un accidente, personas que abusan de los fármacos o aquellos que se creen que los ciclomotores no tienen “normas" también estarán bajo la mirada de los jueces. El nuevo Código Penal trae seis importantes cambios para los conductores. Algunas de sus modificaciones están muy claras, pero otras arrojan más dudas. Hemos hablado con expertos jurídicos para que nos aclaren cuándo un conductor puede acabar en la cárcel. Antes la pena consistía en arresto de ocho a doce fines de semana o con una multa de tres a ocho meses y se quitaba el permiso de conducir de uno a cuatro años. Con la reforma, se penará con cárcel de tres a seis meses o multa de seis a doce meses. Además, estas personas no podrán conducir vehículos a motor y ciclomotores de uno a cuatro años. Según nos explica Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados (AEA), se acaba con los arrestos de fin de semana. En realidad, esta medida rara vez se cumplía ya que se carecían de medios: no se podía meter en la misma cárcel a estas personas que a reos por otros delitos. Las penas son más duras, pero será el juez quien determine los casos que se sancionan con cárcel o los que terminan con una multa. Normalmente, si no hay antecedentes penales y no se ha puesto en peligro a nadie, no se irá a prisión. Desde AEA, echan en falta más políticas rehabilitadoras, programas sanitarios para las personas que tengan problemas de adicción. Además, proponen que se les impida cojer el coche. Así, según Arnaldo, se evitarían muchos casos de reincidencia. Es el artículo más polémico y el que más interpretaciones contradictorias levanta. Muchos han creído ver en esta reforma que los excesos de velocidad se castigarán con cárcel. No es así, sino que tiene que haber varios requisitos más. Se ha añadido una coletilla al artículo 381, que pena la conducción con temeridad manifiesta con penas de prisión de seis meses a dos años y con privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por un tiempo superior a uno y hasta seis años. La idea era “introducir luz, pero –según AEA- se han creado más sombras". ¿Qué es temeridad manifiesta? Según los cambios vigentes desde hoy, “se considerará que existe temeridad manifiesta y concreto peligro para la vida o la integridad de las personas en los casos de conducción bajo los efectos de bebidas alcohólicas con altas tasas de alcohol en sangre y con un exceso desproporcionado de velocidad respecto de los límites establecidos". Es decir, deben coincidir tres supuestos: haber puesto en peligro a los demás, estar bajo los efectos del alcohol o las drogas y conducir con un exceso de velocidad desproporcionado. La Generalitat ha lanzado una cruzada para castigar bajo este artículo las alcoholemias o los excesos de velocidad. Sin embargo, como apunta AEA, “se trata de una interpretación forzada del Código Penal y terminarán archivando la mayoría de los casos". Hasta ahora, todo claro. El problema llega en cómo se decide quién ha puesto en peligro a los demás, quién conduce bajo los efectos del alcohol o qué son excesos desproporcionados de velocidad. No hay ninguna tasa, ningún criterio y todo queda a la interpretación del juez. Este artículo está copiado del código francés, pero nuestros vecinos sí han fijado las tasas de alcoholemia que se consideran delitos (más de 0,8 gramos de alcohol por litro de sangre) y estudian hacer lo mismo con los excesos de velocidad. Desde el año 1995, conducir un coche robado no se consideraba un delito. Por tanto, para acusar a alguien de “robo" tenían prácticamente que pillarle con las manos en la masa. Si le descubrían en carretera, el ladrón podría argumentar que no sabía que el vehículo era robado o que no conocía a quién lo robó. A partir de ahora, también se penalizará el uso ilegítimo de los vehículos.Se despenaliza la conducción sin seguro, pero eso no significa que habrá más manga ancha. Al contrario, los castigos serán más duros. A partir de ahora, se sancionará con multas de 600 a 3.000 euros. Antes, aunque delito, todo terminaba con la consideración de si el conductor era solvente económicamente: si éste alegaba que no podía pagar un seguro, se le multaba con 60 euros (¡era incluso más barato que asegurarse!). Ahora, la multa es mucho mayor y, además, se precintará el vehículo hasta que su propietario se asegure. Este punto es muy importante, ya que –como nos advierten en AEA- permite que los coches sin papeles sean achatarrados. Según la ley, un vehículo abandonado en el depósito municipal puede ser destruido si en dos meses no lo han recogido. El achatarramiento será más inmediato. Así, los conductores se apresurarán en asegurar el coche si no quieren perderlo. Antes de la reforma, se podían esconder tras la lenta burocracia judicial. También se agravan las penas a los delitos de omisión de socorro. Como mínimo (también era igual antes), las personas que huyen del lugar de un accidente son castigados con seis meses de cárcel. Se elevan las penas máximas hasta 18 meses de prisión en los casos en que el siniestro no se haya producido por la imprudencia del fugado y hasta cuatro años en los que sí haya cometido el accidente.

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