Conduciendo bajo la lluvia

Aquaplaning, “efecto spray"... ¿Sabes conducir bajo la lluvia? Los dibujos de los neumáticos, el parabrisas, los frenos... ¿Tienes tu coche a punto para lo que se avecina? Grandes charcos, riadas, tormentas eléctricas... Capea de la forma más segura el temporal.

Conduciendo bajo la lluvia
Conduciendo bajo la lluvia

Hemos hablado con la Asociación de Talleres de Madrid, Asetra. Ellos nos recomiendan que, en estas fechas, cuando aparece la lluvia y la niebla, hagamos un chequeo especial a nuestro coche. 1.- Las cubiertas de los neumáticos son el único punto de contacto entre nuestro automóvil y la carretera, de ahí la importancia de un correcto mantenimiento. Su adherencia se reduce cuando la humedad, la nieve, la lluvia o el hielo hacen su aparición, por lo que comprobar su desgaste es vital. El dibujo debe tener una profundidad, como mínimo, de 1,6 a 2 milímetros, con el fin de que la evacuación del agua de la calzada sea óptima. También hay que revisar la presión: si ésta es incorrecta, el agarre del neumático se verá comprometido, especialmente si la carretera está mojada. Una presión demasiado baja cierra los canales de drenaje. Asimismo, debemos inspeccionar la alineación de las ruedas para contar con una mejor direccionalidad del vehículo. 2.- Amortiguadores: revisión cada 20.000 kilómetros. Unos amortiguadores gastados afectan negativamente a la estabilidad del vehículo, aumentan las distancias de frenado y provocan que sea más difícil mantener la trayectoria deseada. Todos estos factores se ven agravados si el pavimento está mojado. Según Asetra, son muchos los conductores que desconocen cómo detectar un amortiguador deteriorado, por lo que la entidad recomienda encargar al taller su revisión cada 20.000 kilómetros, tal y como advierten los fabricantes.
Si el amortiguador está en mal estado, la carrocería no se sujeta tras el paso por un badén o se producen muchos rebotes. 3.- Los frenos son vitales. Las distancias de frenado aumentan sobre una carretera mojada. Si añadimos a esto unas pastillas o unos discos desgastados, pérdidas o envejecimiento del líquido o unos reglajes inadecuados, el riesgo de sufrir un accidente es muy elevado, señala la asociación. Para circular con mayor seguridad, es recomendable encargar al taller el examen de las pastillas, los discos, la bomba, las conducciones y el nivel del líquido de frenos. Asimismo, se debe comprobar una posible pérdida de eficacia debido a su envejecimiento: un líquido “caducado" propicia la formación de burbujas en el circuito, disminuyendo la presión de las pastillas. 4. - Hay que cuidar la iluminación. Con la niebla, la lluvia y la nieve, ver y ser vistos es de vital importancia para no poner en peligro nuestra seguridad y la del resto de los usuarios. Así, debemos verificar el reglaje de los faros (evitaremos el deslumbramiento de otros conductores) y el envejecimiento de las lámparas y de las ópticas, que reduciría el nivel de luz y su alcance.

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