Chrysler empieza a salir del agujero

Han tenido que hacer de todo. Han despedido a 26.000 trabajadores, han parado producciones, han recortado gastos y se han lanzado sin dudar a la guerra de los descuentos, la venta sin intereses y las ofertas. Ha sido muy duro, pero Chrysler, la "patita" americana de DaimlerChrysler, ha logrado sacar la cabeza del pozo. Por primera vez en meses vuelve a ganar dinero. Con alegría contenida, los responsables de la marca vuelven a ser optimistas.

Chrysler empieza a salir del agujero
Chrysler empieza a salir del agujero

Ayer miércoles, Jürgen Schrempp, presidente de DaimlerChrysler, explicaba a la junta general de accionistas de la compañía cuál es la situación actual. En su discurso, rodeado de tensión, el dirigente se mostró moderadamente optimista. Asegura que el año ha empezado bien para el consorcio, sobre todo gracias a la tímida recuperación que ha iniciado la división americana. Chrysler fue el año pasado el causante de que DaimlerChrysler perdiera 662 millones de euros (110.000 millones de pesetas) y, en el núcleo duro alemán, se empezó a pensar en soltar lastre.

Chrysler perdió en 2001 un total de 5.339 millones de euros, casi 900.000 millones de pesetas. Ahora, después de un poderoso plan de ajuste que ha costado 26.000 puestos de trabajo en todo el mundo y 4.000 millones de euros, más de 600.000 millones de pesetas, la empresa vuelve a ganar dinero.

En principio parece que no es mucho lo que gana. En los tres primeros meses del año, según Schrempp, Chrysler logra un beneficio "modesto". Sin dar cifras hasta el 30 de abril, el presidente de la multinacional ha explicado que confía en lograr un mayor aumento a lo largo del año y dejar definitivamente atrás el mal trago de los números rojos.

Si todo va bien, los directivos de la compañía esperan un beneficio de 2.840 millones de euros en 2003, casi medio billón de pesetas.

No todo fueron buenas noticias para los accionistas: DaimlerChrysler reduce el pago de dividendos un 60 por ciento y sólo pagará 88 céntimos de euro por acción.

El último agujero del cinturón
Chrysler remonta el vuelo después de caer en barrena casi hasta el suelo. Lo ha hecho gracias a un férreo plan de reestructuración, que, de tanto apretar el cinturón, casi asfixia a la compañía. Sin embargo, ésta ha recobrado el aliento. Tuvo la capacidad de respuesta necesaria para recortar sus gastos de forma radical, con miles de despedidos por el medio. También supo lanzarse, aunque a regañadientes, a la guerra de descuentos, ofertas y ventas sin intereses que se libra en Estados Unidos después del 11 de septiembre de 2001. Además, supo colocar en el mercado dos modelos nuevos y muy bien acogidos, el Jeep Libery y el Dodge Ram. Para el futuro, espera lanzar otros 11 modelos y contar con el apoyo de Mercedes y Mitsubishi para compartir piezas y diseños, lo que facilitará el ahorro. Es más, podría incluso comprar totalmente la compañía japonesa. Aun así, con todo lo que ha estado cayendo, parece mentira que ya vuelva a ganar dinero.

Los analistas de las principales publicaciones estadounidenses especializadas en el mercado del motor reconocen en los síntomas de Chrysler las primeras señales de recuperación económica. Dice que, si esta atribulada empresa logra beneficios en medio de semejante escenario, es porque el mercado recupera ritmo. Los números de marzo no fueron buenos, pero las compañías han logrado eliminar gran parte de sus excedentes y vuelven a estar en condiciones de afrontar un acelerón en las ventas.

General Motors, también reestructurada, ya hace unos meses que logra beneficios y fue la única de las tres grandes que cerró el 2001 con ganancias. Ford, por su parte, también parece haber terminado su plan de ajuste y ha incrementado el trabajo en casi todas sus plantas.

Queda por ver cómo evoluciona el mercado con la actual crisis del petróleo, pero, de momento, hay luz al final del túnel. Por lo menos para Chrysler.

Mercedes vende más
El resto de la compañía no tiene tantos problemas. Mercedes Benz ha cerrado un magnífico primer trimestre, con unas ventas de 264.100 unidades, algo por debajo de las alcanzadas el año pasado, cuando se vendieron 266.400. La mínima bajada se achaca a que marzo tuvo dos días festivos menos que en 2001 y a que el Mercedes Clase E ha tardado en salir a la venta.

Por su parte, la división smart también muestra buenos números. En el primer trimestre del año ha logrado vender un 13 por ciento más y ya prepara el lanzamiento de su primer modelo de cuatro plazas, el que le dará el carácter de auténtico constructor.