Casi 1,3 millones de pick ups afectados en EEUU

Aún no está confirmado, pero es muy probable que General Motors tenga que llamar a revisión a 1,3 millones de pick ups en Estados Unidos debido a importantes problemas en los frenos.

Una avería en el sensor del sistema antibloqueo de frenos que hace que el dispositivo actúe antes de tiempo es causa de preocupación de varios cientos de conductores estadounidenses. No sólo los conductores están al tanto, también la autoridad de Tráfico de EE.UU. ha abierto una investigación al respecto. Desde General Motors aún no se ha confirmado, ni negado nada. Lo que es cierto es que en Canadá este grupo automovilístico ya ha llamado a revisión a varios cientos de vehículos por un problema similar.

En Estados Unidos se calcula que 1,3 millones de pick ups podrían estar afectados por este fallo. En principio se trataría de los modelos Chevrolet Silverado y GMC Sierra fabricados entre 1999 y 2002.

El diario Autos Insider cita el caso de Vince González, un empleado de General Motors que afirma haber perdido la confianza en los frenos de su 2000 Silverado. Según explica González, el ABS se puso en funcionamiento mientras su esposa conducía el vehículo sin causa aparente. Pero lo más preocupante es que sabe de varios excompañeros suyos que han sustituido el sensor del dispositivo antibloqueo por problemas similares. ABS: Siglas inglesas correspondientes a Sistema Antibloqueo de Frenada (Antilock Braking System). Hace referencia a un conjunto de dispositivos electrohidráulicos que evitan que, en una frenada, alguna de las ruedas pueda llegar a bloquearse. Con esto se consigue que los neumáticos delanteros puedan obedecer en todo momento a las acciones del volante, algo imposible cuando están bloqueados. El vehículo permanece estable y dirigible incluso si se realiza una frenada a tope sobre una calzada lisa.

Sin que sea la razón de ser del sistema, en la mayoría de las frenadas de emergencia, un automóvil con ABS consigue distancias de parada más reducidas. En estas condiciones, se recomienda pisar a fondo el freno -no sólo hasta que el dispositivo comienza a funcionar-, para que todas las ruedas extraigan el máximo de adherencia existente. Cuando un ABS actúa, el conductor percibe una pulsación tanto acústica como en el pedal de freno.

En condiciones como arena o nieve, susceptibles de acumularse delante de un neumático bloqueado, la intervención del ABS no obtendría distancias de frenada menores, por lo que su utilidad en los todo terreno es, a veces, cuestionada. Su funcionamiento es similar en la mayoría de los vehículos: el sistema trabaja en coordinación con una centralita electrónica, que recibe información a través de unos sensores. Éstos miden la velocidad instantánea de cada rueda y, en caso de frenada, se calcula la deceleración de cada neumático para valorar su tendencia al bloqueo. Si éste llega a producirse, se pone en marcha un proceso que sólo dura unas décimas de segundo: la centralita ¿mediante un grupo de válvulas de control- reduce, en la medida que estima necesario, la presión del circuito de frenos correspondiente a las ruedas susceptibles de bloquearse. Una vez pasado el peligro, se restablece la presión original.