Cambios en la cúpula de Ford

Tras el pinchazo de ventas sufrido por el denominado "escándalo Firestone" y con la sombra de varias querellas criminales, Ford está decidido a lavar su imagen, sobre todo en Estados Unidos, su mercado original. Por eso, su antiguo hombre fuerte en Europa, Nick Scheele, ha cruzado el Atlántico para encargarse de la vicepresidencia del grupo en América del Norte.

A partir de ahora, el control de la fabricación, todas las operaciones de marketing y ventas y la autorización para desarrollar nuevos productos en Estados Unidos, Canadá y México deberán llevar la firma de Nick Scheele, nuevo vicepresidente de Ford para América del Norte.

Este ejecutivo de 57 años, director de Ford Europa desde 1999 y antiguo presidente de la filial de lujo de la multinacional, Jaguar, sustituye a Martin Inglis, que pasa a ser vicepresidente del grupo y director de finanzas.

En este baile de cargos, Inglis, a su vez, sustituye a Henry Wallace, que ha sido nombrado vicepresidente de Mazda y Ford Asia Pacífico. Al mismo tiempo, Wayne Booker (66 años), vicepresidente del grupo, ha anunciado que deja sus funciones a finales de 2001.

El mal año de Nasser

Ayer, Jaques Nasser, el presidente del grupo, compareció en Dearborn, la sede central de la compañía, para anunciar los cambios en la estructura del grupo. Sus declaraciones resultaron algo decepcionantes, ya que en ningún momento se refirió a los problemas financieros y de imagen de la compañía.

Durante el año pasado, Ford tuvo que retirar 6,5 millones de neumáticos Firestone que equipaban su vehículo de mayor éxito, el Explorer. El fabricante perdió más de 3.000 millones de dólares (casi 600.000 millones de pesetas) y fue inculpado como responsable de los accidentes que provocaron las ruedas defectuosas: 203 muertes y más de 700 heridos.

A partir de ahora, el encargado de resolver parte del entuerto será Jim Padilla, que fue nombrado ayer vicepresidente de fabricación y control de calidad para América del Norte.