Cadillac: resurgir en Europa

Poco a poco, Cadillac se abre en Europa el hueco que una vez tuvo. Esta vez, la apuesta se llama STS y llega para sustituir al Seville, con lo que repite el esquema de berlina con formato típicamente norteamericano. Motores V6 de 3,6 y 4,6 litros animan un coche que mezcla lujo con un confort extremo.

Grande y de formas muy americanas.
Grande y de formas muy americanas.

Dicen en Cadillac que el STS está diseñado para competir en pie de igualdad con los principales fabricantes del mundo y, para afianzar sus palabras, explican cómo han confeccionado esta colosal berlina.

Con casi cinco metros de longitud y unas formas muy robustas, el STS destaca por un lo peculiar de su estética, muy poco común en Europa. Tiene los faros delanteros verticales, luces traseras confeccionadas con LEDs, rejilla de malla en el frontal y un original capó en forma de diedro. Las ruedas, sobre llantas de 17 pulgadas y siete o nueve radios, subrayan un perfil que trata de ser netamente deportivo.

En el terreno mecánico, Cadillac monta en este STS, siempre con propulsión trasera, un motor V6 de 3,6 litros de cilindrada o bien un V8 de 4,6 litros. El primero llega a los 255 CV, mientras que el segundo logra los 320 CV. En ambos casos se cuenta con distribución variable VVT. Se mantienen en el STS las suspensiones magnéticas (no en el 3,6) que han hecho famosos a los modelos de Cadillac, sobre todo en el mercado europeo, y se le añaden nuevas tecnologías para hacerlo más competitivo.
De hecho, este coche parece un muestrario de tecnología. Dispone de control de tracción y estabilidad StabiliTrack, hay acceso sin llave y arranque por botón, hay control de crucero, hay un lector de información sobre el parabrisas (el HUD, como en los aviones de combate), hay asientos ventilados y calefactados, hay un sistema denominado Intellibeam, que cambia automáticamente las luces largas a cortas cuando viene otro vehículo... Hay de todo.
Todavía sin precios oficiales, se espera que este coche esté disponible en Europa a comienzos de 2005. Siempre sinónimo de distinción, la gama europea de Cadillac cuenta con un interesante plantel de vehículos, todos ellos representados en París.
Destaca la berlina CTS, que estrena motores y transmisiones. Las mecánicas, que estarán a la venta en enero de 2005, dan un aire más europeo al coche, que sólo tenía pesadas y voraces máquinas muy americanas. Ahora llegan un V6 de 3,6 litros y 255 CV y otro V6 más pequeño, de 2,8 litros y 210 CV. Con estos motores, el CTS firma unas prestaciones envidiables y, además, según explican en Cadillac, mantiene un magnífico agrado de conducción gracias al refinamiento de ambos propulsores.

Por primera vez, el CTS contará con cajas de cambios manuales de seis relaciones, que se unirá a la mecánica de 255 CV. Además, ambos motores dispondrán también de la automática Hydra Matic de cinco velocidades.
El equipamiento del coche incluye elementos como el climatizador dual, el asiento eléctrico para el conductor o la calefacción en ambas butacas delanteras. También cuenta con un sistema de sonido Bose. También hay sitio en el stand de Cadillac para el ya conocido roadster XLR, un biplaza cabrio, desarrollado de forma paralela a la última generación del Chevrolet Corvette, que cuenta con techo duro retráctil ensamblado como un módulo completo para mejorar la rigidez torsional del automóvil. Por su parte, el SRX es un “todo caminos" que combina las cualidades de una berlina y de un todo terreno ligero. También está realizado sobre la plataforma del CTS, aunque presenta unas dimensiones superiores, ya que mide 4,92 metros de largo y su altura se dispara hasta 1,72 metros. El motor que equipa este XLR es un V8 de 4,6 litros y 320 CV que le otorga, entre otras prestaciones, una aceleración de 0 a 100 km/h en 5,9 segundos.
Entre sus innovaciones tecnológicas destaca la presencia de un sistema que proyecta los datos del ordenador de abordo sobre el parabrisas, de forma que puedan consultarse sin quitar la vista de la carretera. Unos de los datos que proyecta este ingenio son los del control de crucero adaptable, un dispositivo que, además de fijar la velocidad, es capaz de detectar objetos en la vía, sean móviles o estáticos, y adaptar la velocidad del coche a estas presencias.

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