Bruselas quiere eliminar el impuesto de matriculación

La UE acaba de establecer el nuevo reglamento de distribución -se acabó la limitación geográfica a la hora de comprar un coche-, pero el territorio comunitario todavía está fraccionado por multitud de tasas. Bruselas quiere reorganizar la fiscalidad de los automóviles y, para ello, propone que el impuesto de matriculación desaparezca.

Bruselas quiere eliminar el impuesto de matriculación
Bruselas quiere eliminar el impuesto de matriculación

En diez países comunitarios, entre ellos España, los compradores de un coche deben abonar el denominado impuesto de matriculación. La variación de esta tasa entre los diferentes estados es tan exagerada que todo el comercio automovilístico se resiente.

Los fabricantes terminan marcando unos precios distintos, según las normas fiscales de cada país. La llegada del euro no ha solucionado el problema y, en el último informe presentado por el comisario de la Competencia (Mario Monti), se han registrado diferencias de hasta 4.600 euros (765.376 pesetas) en el valor de determinados modelos.

Con estas cargas fiscales, la producción de un mismo modelo para toda Europa es casi una utopía: las marcas optan por ofrecer las características de potencia, cilindrada o consumo que más favorece impositivamente cada país.

Según nos indican desde Anfac</font color="#0000CC">, la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones, la eliminación de dicho impuesto es "una de las reivindicaciones históricas del sector".

"Cuando Mario Monti defendía el nuevo Reglamento de Distribución, nosotros argumentábamos que los diferentes precios se mantienen debido a esta disparidad fiscal", apunta David Barrientos, de Anfac. "Habrá que ver en qué términos se produce, pero, si se enmarca en una bajada general de la fiscalidad, bienvenida sea", "el conductor ya sufre demasiados impuestos", señala.

El impuesto de matriculación en España
No hay que salir fuera de nuestro país para ver estas diferencias. Hace meses, Automovilistas Europeos Asociados denunciaba que en España existían verdaderos "paraísos fiscales" a la hora de abonar este impuesto. Las diferencias entre las distintas comunidades alcanzaban hasta el 263 por ciento.

Desde principios de año, este tributo ha sido transferido totalmente a las comunidades autónomas. Hay una reducción para ciertos colectivos como taxistas, minusválidos o familias numerosas, pero, aun así, en 2001 con esta tasa se recaudó 1.202 millones de euros (200.300 millones de pesetas), es decir, el 0,2 por ciento del PIB de nuestro país.

Pagará más quien más contamine
En realidad, Bruselas no pretende rebajar las cargas fiscales, sino reorientarlas. La suspensión progresiva del impuesto de matriculación (la UE calcula que podría desaparecer en un plazo de cinco a diez años) se irá cubriendo con el alza del impuesto de circulación y sobre los diferentes gravámenes sobre los carburantes.

La Comisión Europea ya ha aprobado una propuesta para aumentar la fiscalidad mínima de la gasolina sin plomo y del Diesel en todo el territorio comunitario. En el único apartado donde el consumidor podría notar ciertas rebajas es en el impuesto de circulación, ya que la UE pretende que pague más quien más contamine.

Los criterios ecológicos para fijar los impuestos ya existen en países como Reino Unido: allí la fiscalidad es proporcional a las emisiones de CO2 de cada vehículo. En España, el impuesto de circulación es un tributo local, por lo que, cuando un municipio tiene necesidades recaudatorias se convierte en una válvula de escape para sus economías.

En definitiva, la reforma impositiva que ha diseñado el departamento de Mercado Interior y Fiscalidad comunitaria, que dirige Frits Bolkestein, pretende acabar con la arbitrariedad: la única manera de lograr un auténtico mercado europeo.