BMW no se pone freno

La ambición de BMW parece no tener límites. La marca bávara ha desvelado una audaz estrategia de producción mundial que incluye un incremento de las unidades fabricadas en Estados Unidos y la puesta en marcha de una nueva y moderna planta en Alemania.

La estrategia de BMW pretende concentrar la fabricación de sus vehículos en los mercados donde se registre una mayor demanda de los mismos. El objetivo es evitar los efectos de las posible fluctuaciones de las monedas.

Norbert Reithofer, miembro del consejo dedicado a la planificación mundial, ha señalado que la zona más beneficiada será Estados Unidos, donde BMW pretende duplicar la producción de sus factorías durante los próximos cinco años, hasta llegar a los 240.000 vehículos.

En la actualidad, la marca bávara fabrica en su planta de Spartanburg (Carolina del Sur) el todo terreno X5 y el deportivo Z3. Lo que se quiere hacer es aumentar la producción de ambos modelos e introducir la fabricación de un tercer vehículo. Incluso, se baraja la posibilidad de que a partir de 2005, Spartanburg (en la foto) reciba el encargo de realizar algún otro modelo de la Serie X de BMW, el futuro X3 o algún otro.

En estos momentos, la producción del X3 la va a asumir la compañía Magna Steyr en Graz (Austria), con una capacidad inicial de 30.000 unidades anuales, aunque, dependiendo del éxito del modelo, se podría elevar hasta las 60.000.

También Europa se beneficiará de la expansión de BMW. La marca alemana se encuentra dando los últimos retoques a la que será su nueva planta de Leipzig (Alemania), que producirá unas 156.000 unidades al año. Esta nueva factoría agrupará una serie de actividades como una línea de ensamblaje, taller de pintura y carrocería.

Esta planta, cuya flexibilidad permitirá incrementar su capacidad productiva de forma sencilla en virtud de la demanda del mercado, acogerá, en un primer momento, sólo la fabricación de la Serie 3 y, en un futuro, podría encargarse de la nueva Serie 1.

Todo esto hace que la marca alemana haya calculado un incremento de su capacidad productiva en un plazo de tres años de 200.000 unidades. Al mismo tiempo, BMW quiere reducir el tiempo que pasa desde que se solicita un modelo hasta que finalmente se entrega. El objetivo es establecer y cumplir un margen máximo de 10 días.

A todo lo citado habrá que sumar el hecho de que BMW está a punto de producir vehículos en el mercado chino. La compañía automovilística alemana está a la espera de que el Gobierno chino autorice este extremo.

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