BMW busca un socio para impulsar energías alternativas

La compañía alemana se encuentra en Los Ángeles realizando una serie de pruebas en sus motores basados en nuevas energías, momento que ha aprovechado para declarar su intención de buscar un nuevo compañero que le permita acelerar el proceso de fabricación de vehículos menos contaminantes. Paralelamente, en Europa ha mostrado su confianza en que, en seis o siete años, el Mini sea rentable.

El fabricante alemán de vehículos BMW está buscando un nuevo socio en la industria de la automoción con el objeto de potenciar su oferta de automóviles impulsados por hidrógeno, según fuentes internas de la empresa.

"Me gustaría reafirmar nuestro deseo y nuestras ganas de colaborar con otros constructores en el desarrollo de energías alternativas en automoción", comentó Burkhard Goeschel, un miembro del consejo directivo del grupo. El anuncio fue realizado en una conferencia de prensa para informar sobre el inminente inicio en Los Ángeles de una serie de pruebas de sus prototipos animados por

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pila de combustible o gasolina menos contaminante.

En concreto, BMW se ha llevado a California diez berlinas, las cuales o bien optimizan el carburante tradicional para reducir la emisiones o bien recurren a hidrógeno líquido enfriado a temperaturas bajo cero y almacenado en un tanque con capacidad para 37 galones (aproximadamente, 140 litros), ubicado en las plazas traseras de los vehículos. El depósito proporciona una autonomía de 350 km.

La razón de la elección de este estado para la realización de los tests se debe a que California goza de la normativa más rigurosa en el mundo en materia de contaminación.

El Mini será rentable a corto plazo
Al otro lado del "charco", un representante del área de Producción, Norbert Reithofer, señaló que la compañía logrará beneficios con su nuevo modelo Mini desde su primer ciclo productivo, estipulado en seis o siete años.

Con estas declaraciones, el directivo del grupo desmentía las recientes informaciones aparecidas en la prensa del motor que sugerían que BMW iba a perder dinero con el relanzado proyecto y que la fabricación del modelo había superado con creces el presupuesto inicial a causa de cambios finales en su diseño.

"Nosotros pensamos que al final del primer ciclo de vida el Mini será rentable", comentó Reithofer, quien además expresó su confianza en la venta de 100.000 unidades al año. La única duda que se le plantea se encuentra en Gran Bretaña, donde la negativa del país a unirse a la economía del euro está obstaculizando las operaciones productivas en la isla.

Por su parte, la mayor parte de los analistas del sector opinan que BMW obtendrá beneficios con el Mini sólo cuando comience a comercializar sus versiones convertible, pick-up y familiar.

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