BMW asegura que comunicó a Londres sus planes para Rover

Joachim Milberg, presidente de BMW, ha asegurado que a finales de 1999 hizo saber al Ejecutivo londinense lo deteriorado de la situación de Rover y la posibilidad de venderla.

Milberg, en declaraciones al diario "The Sunday Times", sostiene que comunicó a Stephen Byers, ministro de Comercio e Industria de Gran Bretaña, la posible venta de la marca británica y que éste no dio muestras de preocupación. El directivo alemán también asegura que su llamada se repitió en enero, cuando comunicó a Byers que Rover se encontraba en situación crítica. "La situación no mejoró tras esa llamada", se lamenta Milberg, quien cree que el Gobierno de Blair no hizo nada por salvar la empresa. También considera que los sindicatos británicos debían conocer la situación, puesto que periódicamente les informaba de la evolución de la empresa.
BMW vendió hace un par de semanas la marca Rover al grupo inversor Alchemy Partners, y la división Land Rover a Ford. Esta decisión ha desatado una auténtica tormenta en Londres, donde el puesto del ministro Byers se tambalea por la mala gestión de este problema.
"The Sunday Times" asegura que, de confirmarse la versión de Milberg, el futuro de Byers estará seriamente comprometido. El Ministerio, por su parte, se ha limitado a decir que las declaraciones de Milberg están llenas de errores y ha desmentido la existencia de las llamadas telefónicas aludidas por el alemán. La Administración británica mantiene que no estuvo informada en ningún momento de los planes de BMW, lo mismo que ha dicho durante todos estos días Stephen Byers.
Al margen de esta polémica, unos 80.000 trabajadores de Rover y sus empresas auxiliares se manifestaron el sábado en Birmingham, al norte de Inglaterra, para protestar por la venta de la compañía. La mayor parte de ellos provenía de la planta local de Longbridge, cuyo cierre ya ha sido anunciado. Los sindicatos creen que, a corto plazo, se perderá un mínimo de 4.000 empleos, cifra que seguramente crecerá después.