BMW apuesta por la flexibilidad

La flexibilidad a la hora de producir se ha convertido en una de las premisas de la marca alemana BMW. Claro ejemplo de ello es el método de fabricación para los nuevos motores de la casa.

BMW apuesta por la flexibilidad
BMW apuesta por la flexibilidad

BMW ha invertido casi 1.000 millones de marcos (alrededor de 84.274 millones de pesetas) en la adecuación de su planta de Munich (Alemania) con el fin de albergar la fabricación de una nueva familia de motores V8. Este propulsor será el encargado de empujar a gran parte de los modelos de la nueva generación de la Serie 7, que saldrá a los mercados europeos a finales de año.

Sin embargo, el V8 no será el único motor que se desarrolle en la factoría muniquesa. Simultáneamente, se producirá un V6. La peculiaridad de este motor es que no equipará a ningún modelo de la marca de Baviera, sino que será destinado a otros fabricantes.

Según fuentes de la automovilística alemana, las negociaciones con potenciales clientes para este V6, que surgió de la pequeña aventura de BMW con Rover, están en proceso y "tan pronto como lleguen a buen puerto se comenzará a producir"

La factoría de BMW en Munich es ejemplo de esa flexibilidad antes comentada, ya que además de producir motores V6 y V8 al mismo tiempo, está en condiciones de fabricar V12. Incluso, llegado el caso, puede estirar las unidades producidas de 160.000 propulsores al año a casi 240.000.