BMW, afectada por la recuperación del euro

Tras varios años de ejercicios victoriosos, BMW se había mostrado inmune a la crisis que atraviesan otros fabricantes. EE.UU., el mercado más grande de todo el mundo, era su feudo y allí estaba a punto de convertirse en la primera marca de lujo en número de ventas. Ahora que el euro escala puestos frente a un debilitado dólar, algunos analistas aseguran que la firma germana podría llegar a perder más de 900 millones de euros (casi 150.000 millones de pesetas).

Era la excepción a todos los balances de ventas. Mientras otros fabricantes se abonaban a los números rojos, BMW no dejaba de presentar resultados positivos. Es una de las marcas de moda en EE.UU. y está a punto de desbancar a Lexus, la rama de lujo de Toyota, como la firma más vendida del cotizado segmento Premium.

La firma germana destina un 32 por ciento de sus ventas al mercado estadounidense, a pesar de que éste se encuentra en clara recesión. El problema es que casi la mitad de estos vehículos vienen de sus fábricas europeas (la producción de sus plantas norteamericanas apenas cubre el 45 por ciento de la demanda de dicho país).

El euro escala puestos frente al dólar, por lo que, ahora, las cuentas de BMW resultarán bastante afectadas. La entidad bancaria BSN Banif asegura que esta firma podría llegar a perder por este motivo más de 900 millones de euros (casi 150.000 millones de pesetas). No será la única: según esta entidad, Volkswagen -que destina a EE.UU. el 20 por ciento de su producción- tendría que hacer un desembolso de 800 millones de euros (133.000 millones de pesetas) y DaimlerChrysler -la más dependiente del mercado estadounidense, al que dedica el 58 por ciento de sus ventas-, de 600 millones de euros (casi 100.000 millones de pesetas).

El varapalo podría ser incluso mayor, ya que BSN Banif ha realizado sus cálculos partiendo de una revalorización del 10 por ciento del euro frente al dólar, pero desde finales de marzo la divisa europea ha logrado una remontada del 12 por ciento.

Helmut Panke, presidente de BMW, ya preveía que la recesión estadounidense les pasase factura, por lo que hace unas semanas anunció que aumentaría el ritmo de producción de sus plantas en EE.UU. (concretamente, ha asegurado que lo duplicará en los próximos cinco años). Así, factorías como la de Spartanburg (en Carolina del Sur) podrían recibir en breve el encargo de realizar otro modelo de la Serie X.