Barcelona revisará el anteproyecto de la Ley del Taxi

El anteproyecto de Ley del Taxi de Cataluña que la Consejería de Política Territorial y Obras Públicas ha preparado en los últimos meses se revisará a lo largo de las próximas semanas, pues incluso los defensores del texto admiten su imprecisión.

El Sindicato de Taxistas Autónomos de Cataluña (STAC) ha convocado una huelga en contra del anteproyecto de ley que regulará su actividad. Este organismo sólo desconvocará los paros, anunciados para el lunes de Pascua, si la Generalitat acepta "por escrito" volver a negociar el borrador con los representantes del sector.

Ésta es una de las reacciones en contra del nuevo anteproyecto de ley que establece cambios sustanciales en el método de trabajo de los profesionales del volante. Según el Instituto Metropolitano del Taxi, esta norma "es una puerta a la entrada de monopolios" y un "cambio en el modelo del taxi, basado hasta ahora en el profesional autónomo".

De hecho, el borrador de la norma prevé que haya 2,5 licencias por cada mil habitantes. Esta relación está por debajo de la existente en el área metropolitana de Barcelona (3,7 licencias/1.000 habitantes), pero supera a la del resto de las comarcas, donde habría que duplicar el número de licencias. Esto podría dar lugar a la aparición de grandes empresas de taxis, un problema insalvable para la mayoría de los profesionales, que son autónomos. Por ello, el presidente del STAC, Miguel Tomás, ha reclamado una ley para Barcelona y su entorno y otra para el resto de Cataluña.

Por otra parte, el anteproyecto actual incluye novedades que afectan al usuario, como el derecho a la elección de taxi en las paradas, coches de hasta nueve plazas e, incluso, la posibilidad de pactar el precio del viaje con el conductor.

Sin embargo, son las medidas de fondo las que más preocupan a los taxistas. Éstos, siendo autónomos, podrán contratar hasta a tres empleados. Las empresas que ya existen u otras que se incorporen al sector podrán tener entre 5 y 50 empleados, mientras que los profesionales contratados podrán desempeñar sus funciones a tiempo parcial, lo que ha generado las críticas del STAC y el IMET, ya que ambos opinan que el servicio empeorará.