Barcelona estrena el billete único en sus transportes

Un sólo abono abre las puertas del metro, el autobús y el ferrocarril barcelonés, pero también puede llevar a que el fraude se cuele dentro del transporte público en la Ciudad Condal.

Desde ayer son operativos los nuevos abonos transportes de Barcelona, que permiten el uso ilimitado del metro, el autobús, el ferrocarril y las cercanías de Renfe. Pero este sistema obliga a los usuarios a validar dichos abonos en cada viaje, una práctica a la que muchos deberán irse acostumbrando.
No pasar por las máquinas canceladoras cada vez que se accede a un medio de transporte constituirá un fraude y, por consiguiente, acarreará una multa. Para lograr el uso correcto de los nuevos abonos, las distintas compañías barcelonesas pondrán en marcha dispositivos especiales.
Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) editará folletos e instalará carteles en los vehículos advirtiendo de la necesidad de cancelar los títulos, pero también se reforzará el número de inspectores.
El tren es el medio de transporte que tiene más posibilidades de estafa. Con el nuevo abono, se podrían multiplicar el número de usuarios que intenten realizar viajes más largos de lo que han pagado. Consciente del peligro, Renfe reforzará la labor de los interventores, más conocidos como "picas".
Los títulos integrados, que desde ayer operan en Barcelona, son el T-mes (5.825 pesetas), el T-día (670 pesetas) y las denominadas "tarjetas rosas", para los pensionistas.
A estas tarifas, se sumarán el próximo 15 de enero la T-10 (885 pesetas), que permitirá 10 desplazamientos combinados en metro, autobús, ferrocarril y cercanías Renfe; la T-50/30, con 50 combinaciones de viajes en 30 días por 3.700 pesetas; y la T-4 (385), para los propietarios de tarjeta rosa con ingresos superiores a los que les permitiría viajar gratis.

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