Baja el consumo de combustible

Tenía que pasar. Con lo caro que está el petróleo, los combustibles se han puesto por las nubes y los bolsillos de los conductores no lo han resistido. Hacienda anunció ayer que se ha detectado un retroceso en el consumo de gasolinas y gasóleos. En febrero se recaudó un 2,6 por ciento menos con el impuesto de Hidrocarburos.

En lo que va de año, el Estado ha recaudado un 0,1 por ciento menos en concepto de impuesto sobre los combustibles. Sólo en febrero, la caída fue del 2,6 por ciento, con una recaudación de 760 millones de euros. Según Miguel Ángel Fernández Ordóñez, secretario de Estado de Hacienda, esta “evolución sólo puede explicarse por la bajada del consumo, ya que este impuesto es una cantidad fija por cada litro de producto".

En Hacienda explican que, ante la carestía del petróleo y de los carburantes, la población ha reaccionado frenando su consumo, una reacción que Fernández Ordóñez califica de “muy positiva". El secretario de Estado cree que este movimiento manifiesta la capacidad de la sociedad para adaptarse a las situaciones complicadas.

El retroceso del consumo, sin embargo, no ha afectado todavía a los precios. Gasolinas y gasóleos siguen en máximos históricos y parecen ajenos a la ley de la oferta y la demanda. Al menos, en la parte que afecta al consumidor final. Y, claro, los carburantes están caros porque la materia prima, el petróleo, está más caro que nunca. Ayer, el barril de crudo de Texas cerró en Nueva York a 56 dólares, un nivel exageradamente alto. Mientras, en Londres, la referencia para Europa se vendió un poco más barato que en días anteriores, pero todavía está a 54,6 dólares por barril, un precio impensable hace un año.Para esta semana se esperan nuevas tensiones, porque en Estados Unidos están muy mermadas las existencias de crudo, algo que siempre tira de la demanda y de los precios.
De ser así, podríamos encontrarnos en uno de los momentos de más demanda de combustibles del año con unos precios casi prohibitivos. Así las cosas, todos los ojos vuelven a mirar a la Organización de Países Productores de Petróleo, la Opep, que tiene en sus manos posibilidad de relajar el mercado. Sin embargo, el cártel acaba de aumentar en medio millón sus extracciones diarias y, aun así, no ha logrado tranquilizar los ánimos. Se espera que los productores anuncien en breve nuevos aumentos, pero esta noticia no acaba de confirmarse. Además, no todos los países petroleros están dispuestos: muchos consideran que hay suficiente crudo en circulación y que no hay por qué bombear más. Culpan a la especulación de la escalada de precios y se lavan las manos.Los actuales niveles de precios del petróleo son los más altos de la historia y suponen un aumento del 118 por ciento desde que hace dos años estalló la II guerra de Irak. La enorme inestabilidad política que el conflicto ha provocado en toda la zona de Oriente Medio, la más petrolera del mundo, ha añadido un sobrecoste a los barriles que es muy difícil de afrontar. Y eso que George Bush prometió en marzo de 2003 que la guerra abarataría el petróleo…A estos problemas se suman las huelgas y revueltas en Nigeria, la titubeante trayectoria de Venezuela y, sobre todo, el espectacular aumento del consumo en China, que se lleva la parte del león del gasto en energía.

Con todo, algunos analistas siguen apuntando a los fondos de inversión como los grandes beneficiarios de estas crisis. Invierten a riesgo en petróleo. Compran a un precio, especulan mucho y, en pocos días, se llevan pingües beneficios al vender mucho más caro. Es un negocio redondo.