Austria, acusada de entorpecer la importación de coches

La Comisión Europea se ha propuesto acabar con las restricciones que Austria mantiene a la importación de coches. Los impuestos que se pagan por los vehículos extranjeros son más altos que los que gravan a los fabricados en el país.

La Comisión asegura que llevará a la Administración austríaca a juicio para acabar con los privilegios fiscales que favorecen a su industria automovilística.

El tratado de la Unión Europea dice que ningún estado miembro de dicha Unión puede discriminar productos fabricados o producidos en otro estado miembro a través de impuestos para proteger así a la producción local.

El problema en Austria está en los coches usados. Matricular un vehículo de ocasión en aquel país es mucho más barato si el coche se compra dentro de sus fronteras. Si llega de otro país, resulta mucho más caro.

Con esta medida, el Gobierno de Viena trata de proteger su reducida industria automovilística. Toma como base para el impuesto el precio de transacción cuando el coche se vende entre nacionales; y el precio del vehículo nuevo, cuando éste viene de fuera de sus fronteras.

La Comisión Europea se ha propuesto derribar esta barrera al libre comercio y a la competencia.