Atención: el cansancio mata

Dieciséis conductores a pleno sol, horas y horas conduciendo sin parar; casi hicimos surco al circuito de El Jarama mientras que nuestros reflejos eran estudiados al milímetro por los expertos del RACE y la revista Autopista. El reto: vencer al sueño. ¿Lo conseguimos? No: sin saberlo, habíamos estado varios minutos dormidos y nuestras reacciones al volante eran como a si hubiéramos estado bebidos.

Las conclusiones del RACE son escalofriantes: al cabo de 17 horas despierto y en actividad, los reflejos disminuirán tanto como si tuviéramos 0,5 gramos de alcohol en sangre. Por eso, un viaje no sólo se prepara en un día: tienes que dormir correctamente las noches anteriores a la salida. No olvides que la falta de sueño se acumula. Si pasas siete noches consecutivas durmiendo dos horas menos de lo que necesitas, equivaldrá a haber pasado una noche en blanco. Llega el gran día, pero no hay que ir con prisas. No te pongas al volante después de una jornada de trabajo sin haber descansado. Te recomendamos que cargues el coche la noche de antes. Evitarás arrancar por la mañana con un estrés suplementario porque no te entra todo el equipaje, porque se alarga la tarea de carga y ya sales con un retraso que no estaba previsto.Además, tienes que evitar viajar en los momentos del día en los que el nivel de vigilancia es menor o, lo que es lo mismo, entre 2 y 5 horas de la mañana y entre 13 y 16 horas de la tarde.-A las 4 horas de conducción disminuye nuestra capacidad de reacción un 50 ciento.
-A las 4 horas de conducción, el error de estimación de distancia se multiplica por 75.
-Al cabo de 17 horas despierto, los reflejos disminuyen tanto como si tuviese 0,5 gr de alcohol en sangre.
-Primeros síntomas de la fatiga: dolor de espalda y picor en los ojos.
-En viajes de más de 3 horas, mejor usar gafas que lentillas. También deberías planificar qué vas a tomar. En los viajes largos, los alimentos deben ser ligeros y fáciles de digerir, evitando sobre todo los flatulentos y salados. Es aconsejable dar un pequeño paseo después de las comidas y beber agua abundantemente, para evitar la fatiga muscular. También puedes beber zumos y refrescos no gasificados. Tan importante como no comer en exceso es evitar la hipoglucemia. Los glúcidos —féculas y azúcares— favorecen la somnolencia entre media y una hora después de su ingesta.Ojo con los medicamentos. Unos 1.500 productos comercializados en farmacias de nuestro país pueden producir somnolencia o alteraciones al volante. Entre estos están todos los tranquilizantes y somníferos, además de los antialérgicos, analgésicos, tratamientos contra la hipertensión, antiepilépticos, hipoglucemiantes y determinados colirios, antibióticos y antiinflamatorios.

Para un cuarto de hora cada dos horas de conducción. No intentes luchar contra estos elementos desde el volante, porque perderás. Música fuerte, aire fresco en la cara… sólo sirven para maquillar temporalmente una realidad. Nada mejor que una pequeña siesta de entre 15 y 20 minutos para restaurar los niveles de vigilancia. Cuando te sientas fatigado, una bebida energética tipo Red Bull o con cafeína te ayudará temporalmente a despejarte.
Si no has descansado o tomas la carretera de noche, no dudes en aumentar la frecuencia de las paradas –una cada hora-, pues te arriesgas a ser víctima de un fenómeno de hipovigilancia y dormirte al volante en menos de un minuto. También, en tus pausas, haz ejercicios de relajación y estiramientos, aprovecha para hablar con tus acompañantes…
Si viajas con pequeños, las paradas deberán ser más numerosas que en una situación normal. Los niños no entienden y, si se aburren, están cansados o no se encuentran bien, dan la lata alterando los nervios del conductor.
El calor también juega en tu contra. Pon la ventilación a fondo antes de ponerte en marcha con las ventanas abiertas para hacer bajar la temperatura. Los expertos aconsejan que la diferencia entre el exterior y el interior del coche no supere los cinco grados para evitar choques térmicos. Lleva ropas cómodas y anchas. Las ropas estrechas y ajustadas impiden la libertar de movimientos, pueden dificultar la circulación de la sangre y generan estrés en el conductor. Deben ser también ropas que protejan contra la radiación solar y que posibiliten la transpiración.La espalda. El respaldo debe inclinarse unos 110 grados con relación a la banqueta. Esta posición es la ideal para realizar todos los cambios de marcha sin despegar el dorso del respaldo. También evita que el codo choque con el asiento al manejar el freno de mano. Todos los reglajes (volante, retrovisores…) deben hacerse con la espalda bien apoyada en el respaldo. Si viajamos con la espalda bien apoyada en el respaldo y bien asentados en la butaca ,la fatiga será menor y protegeremos mejor la columna.En un viaje largo no te fijes una hora de llegada o de paso por determinados puntos. Un atasco, un accidente o cualquier imprevisto puede retrasarnos. La solución entonces no pasa por querer recuperar el tiempo perdido yendo más deprisa de lo que estamos capacitados por condiciones de tráfico, vehículo y cualidades de conducción. Si alguien te espera, notifica telefónicamente tu retraso. A partir de este momento tu actitud al volante será más distendida. Además, los atascos y retenciones prolongados estresan a los conductores. Aumentan la fatiga y el cansancio por la tensión que se acumula, se altera la atención, se puede producir un entumecimiento muscular que luego disminuye la reactividad y se dispara la agresividad por estar en un espacio cerrado inmóvil tanto tiempo. Párpados pesados, picores en los ojos, bostezos continuos, necesidad de cambiar de posición, calambres y dolor de cuello o en la espalda son signos de fatiga que no hay que subestimar. Debemos interpretar correctamente lo que nos pide el cuerpo y parar aunque la llegada a nuestro destino sea inminente.El tiempo medio de reacción de un conductor ante cualquier situación del tráfico, a una velocidad de 120 km/h, y en circunstancias normales se sitúa en torno a 1 segundo. En caso de frenada de emergencia, en estas circunstancias, el conductor necesitaría 33 metros para comenzar a actuar sobre el pedal del fren, o lo que es lo mismo, la medida de ocho coches seguidos.

Un conductor fatigado, que no cumpla las circunstancias anteriores, se expone a una frenada mucho más larga que, en caso de no ejecutarla en el tiempo y distancia correcta, llegaría a la colisión. Para salvar esta situación, este conductor necesitaría 66 metros, o lo que es lo mismo, la medida de 16 coches aparcados en línea. Acabas de hacer un viaje tranquilo. Las cuatro horas de trayecto se han desarrollado tranquilamente. Lo que no sabes es que has estado técnicamente dormido casi seis minutos. Estos periodos de adormecimiento de breves segundos o con la mente en el más allá hacen que el vehículo quede sin control durante breves periodos.