Atención: el cansancio mata

Dieciséis conductores a pleno sol, horas y horas conduciendo sin parar; casi hicimos surco al circuito de El Jarama mientras que nuestros reflejos eran estudiados al milímetro por los expertos del RACE y la revista Autopista. El reto: vencer al sueño. ¿Lo conseguimos? No: sin saberlo, habíamos estado varios minutos dormidos y nuestras reacciones al volante eran como si hubiéramos estado bebidos.

El macrotest del cansancio también nos sirvió para comporbar qué importantes son las luces del coche. Aunque no lo creas, una correcta iluminación te ayudará a despistar al sueño. De hecho, casi todos los participantes coincidieron en señalar que el cansancio de ojos es muy difícil de llevar cuando llevas muchas horas al volante. Además, tuvieron que someterse a muchos kilómetros de conducción nocturna. En El Jarama no todos los vehículos de la prueba llevaban las mismas luces. De los 16 coches utilizados, 7 montaban faros de xenón, 5 faros direccionales y 4 convencionales. Y vaya si se nota la diferencia... El circuito no se iluminó y los conductores tuvieron que rodar tan sólo con las luces de sus coches: la simulación de una conducción normal era auténtica. 1.- Ford Focus: luz convencional direccional.
2.- Ford Focus C-Max: luces Xenón.
3.- Ford Focus C-Max: luces Xenón.
4.- Ford Galaxy: luces Xenón.
5.- Ford StreetKa: faros convencionales.
6.- Ford Focus C-Max: luces Xenón.
7.- Ford Fiesta: faros convencionales.
8.- Ford Focus C-Max: luces Xenón.
9.- Ford Focus: luz convencional direccional.
10.- Ford Focus: luz convencional direccional.
11.- Ford Mondeo: luces Xenón.
12.- Ford Focus C-Max: luces Xenón.
13.- Ford Ka: faros convencionales.
14.- Ford Fiesta: faros convencionales.
15.- Ford Focus: luz convencional direccional.
16.- Ford Focus: luz convencional direccional.
“Nuestra experiencia personal de hacer viajes de noche es que, sin saber cómo, en los coches con faros de xenón pasan los kilómetros y no te cansan. No sientes nada especial, no es como si fuese de día, pero pasan las horas y no notas los ojos cansados porque hayan hecho un sobreesfuerzo. Si intercambias el coche justo después de conducirlo por uno con luz halógena convencional, encuentras muchas sombras, contrastes inexistentes en el asfalto, un ‘ruido’ que en comparación resulta molesto. Las direccionales apenas se notan en autovía, pero, por carreteras con curvas, la ganancia es espectacular. Vas mucho más relajado, el faro alumbra a donde llevas la vista –generalmente el interior de la curva- y ves ‘todo’ lo que esperas ver sin forzar la vista en absoluto. Estamos seguros de que contribuyen mucho a aminorar la fatiga", aseguran los expertos de la revista Autopista.Desde el RACE, nos recuerdan que, si vamos a viajar de noche, regulemos los faros antes de salir. Así evitaremos deslumbrar a otros vehículos. Una carga distinta a la habitual hace que los faros apunten donde no deben, perjudicándonos tanto a nosotros –no vemos lo que tenemos que ver- como a los que nos vienen de frente –deslumbramientos-. Recomiendan no quedarse con la mirada fija en el eje de la trayectoria. Barre con la vista de izquierda a derecha, del fondo a un plano más cercano.

Frenazos, imprecisiones… De noche, la conducción se vuelve más peligrosa. No te culpes por ello. Con la oscuridad, todos sufrimos una gran pérdida de visión: desaparecen los colores, se borran los contrastes y disminuye la profundidad.
Tú puedes mejorar tus luces con nuevas lámparas y sencillos trucos.
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