Atención a los atascos en la carretera

Las estadísticas son claras: uno de cada cuatro siniestros tiene su origen en fallos mecánicos. El calor y los atascos no son sólo los peores enemigos del conductor, si no también de su vehículo. Toma nota de unos cuantos consejos.

Atención a los atascos en la carretera
Atención a los atascos en la carretera

A la vista de los últimos acontecimientos, más vale tener el coche preparado para lo que pueda pasar en los desplazamientos vacacionales.

Tras el pasado Puente de Santiago -retenciones kilométricas, altas temperaturas, atascos interminables-, no está de más tener el vehículo puesto a punto, ya que nunca se sabe lo que puede pasar “ahí fuera". Así que es conveniente echarle un vistazo al estado del coche antes de emprender un traslado que, en la mayoría de los casos y para desesperación del viajero, se prevé tan largo como costoso.
Y es que la avería más frecuente en este tipo de situaciones, tal como apunta la Asociación de Talleres de Madrid (ASETRA), es el excesivo recalentamiento del motor del automóvil, que, si bien no tiene consecuencias directas para la seguridad del conductor, sí que provoca secuelas catastróficas -e irreversibles- para el bolsillo del usuario.

Un circuito de refrigeración en perfecto estado, por ejemplo, es el mejor remedio contra este tipo de circunstancias. Pero en la refrigeración del motor hay otros elementos implicados como el aceite, el líquido refrigerante, el radiador, el ventilador, las correas… Lo más recomendado por ASETRA es acudir a un taller para hacer una buena revisión del vehículo. Sin embargo, también apuntan que, antes de acudir a un profesional, el propio conductor puede realizar un diagnóstico y detectar las posibles deficiencias que pudieran afectar a la refrigeración del motor.El nivel del líquido refrigerante se puede revisar –siempre en frío-, a través del vaso de expansión, y en caso necesario, reponerlo. Si su nivel es el correcto y presenta un color excesivamente oscuro, no se ha cambiado desde hace más de dos años, o tras rodar 30.000 kilómetros, debería vaciarse el circuito y reponerse la totalidad del líquido. Hay que tener en cuenta que el líquido refrigerante es contaminante. Jamás debe ser vaciado en una alcantarilla, y mucho menos en el campo. Lo mejor, en este caso, es acudir al taller.Las correas que mueven el ventilador son otro de los puntos de fácil revisión. Un rápido examen visual permite ver si están excesivamente gastadas o deterioradas por los bordes, lo que hace que, según la inapelable “Ley de Murphy", tengan todas las probabilidades de romperse en el momento más inoportuno. Asimismo también se puede comprobar su tensión. Si se aplican los dedos sobre ellas a la mitad de su recorrido más largo, lo correcto es que cedan unos pocos milímetros. Si están demasiado flojas o han cedido con el paso del tiempo y el kilometraje, se pueden romper con más facilidad, además de cumplir su función de forma irregular. Para los modelos con electroventilador –no hay correas a la vista-, puede comprobarse a coche parado. El aceite es otro de los elementos que juega un destacado papel en la refrigeración del motor. Resulta conveniente, pues, revisar su correcto nivel y cambiarlo cada 10.000 o 15.000 kilómetros.Según diversos estudios, la percepción y la capacidad de reacción al volante, disminuyen en un 20 por ciento cuando la temperatura pasa de 25º a 35º centígrados. Valores que son equiparables a llevar una tasa de alcohol en la sangre de 0,5 miligramos.Así que otro elemento importante en la seguridad vial es el aire acondicionado. Y sobre todo en nuestro país, donde, según qué zonas se transiten, el habitáculo puede llegar a alcanzar una temperatura de 50º centígrados. Además al calor hay que sumarle el factor cansancio y la tensión nerviosa que por si sólo provoca.Según todos los fabricantes, la vida útil de un amortiguador se sitúa en torno a los 50.000 kilómetros. Un dato que no figura en el ranking de conocimientos populares sobre mecánica y que sin embargo, es otro de los elementos clave a tener en cuenta cuando se trata de hacer un viaje de largo recorrido por carretera. Por ejemplo, conviene saber que el trabajo más importante que realiza una buena suspensión es sujetar el vehículo sobre la calzada, absorbiendo sus baches e irregularidades, y venciendo las fuerzas que tratan de desplazarlo lateralmente y volcarlo en las curvas.Su deterioro es progresivo, por lo que el conductor va adaptándose casi sin darse cuenta a las variaciones de comportamiento de su vehículo según se van degradando los amortiguadores, y es por ello que apenas tiene conciencia del estado en el que se encuentran. Pero llegado el momento de una excesiva frenada, de doblar una curva ‘conocida’ a 80 kilómetros por hora… ¿Qué podría llegar a pasar? Las consecuencias pueden ser trágicas.Aún así, existen señales perfectamente reconocibles que pueden llegar a prevenir consecuencias fatales, tales como: rebotes sobre un pavimento irregular, excesivo hundimiento del morro al frenar, sensación de trazar una recta de forma sinuosa –especialmente en plena carga-, exceso de balanceo lateral, vibraciones extrañas en la dirección, o un desgaste irregular en los neumáticos, otro de los mecanismos básicos a tener bastante presentes.

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