Vuelve el coche de Starsky y Hutch

Esta semana se estrena el “remake” cinematográfico de la serie Starsky y Hutch con un protagonista por el que no ha pasado el tiempo: el Ford Gran Torino. Vuelve un coche que nació hace 30 años como mera comparsa de los dos detectives y que muy pronto se convirtió en una auténtica estrella, aglutinando gran fama tanto dentro como fuera de los Estados Unidos.
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Vuelve el coche de Starsky y Hutch
Vuelve el coche de Starsky y Hutch

Hace casi tres decenios debutaba en la pequeña pantalla una serie que se convertiría en mítica. Su nombre era “Starsky y Hutch” y trataba la historia de dos policías que luchaban contra el crimen en la imaginaria ciudad de Bay City. Estos dos agentes, antagonistas en el físico (uno rubio y otro moreno) y en el carácter (uno más “duro”, otro más educado), gozaron de gran popularidad en todo el mundo, pero les salió un “competidor” que constantemente les robaba plano y que pronto se convirtió en la tercera estrella de la serie.

No, no se trataba de ningún villano de excesiva crueldad, ni tampoco de ninguna despampanante jovencita, estamos hablando del coche con el que acometían las más peligrosas persecuciones. Estamos hablando de un Ford Gran Torino rojo “tomate” con una gran franja blanca que surgía del techo y cruzaba los laterales.

Todo comenzó cuando se estaba gestando la realización de la serie. Planeaban un programa en el que dos detectives muy diferentes lucharían contra el crimen. Pero, ¿cómo perseguirían a los más malvados delincuentes? Tanto a David Starsky como a Ken Hutchinson (“Hutch”) se les “proporcionó” un automóvil para esos menesteres. Uno de ellos era el Ford Galaxie de Hutch, que pasó sin pena ni gloria, y el otro, el Gran Torino, que Starsky amaba como a un hijo. En la serie, el Torino recibía todas las atenciones posibles por parte de su dueño, que era retratado como un auténtico loco por los automóviles. Hutch, por su parte, no conseguía comprender el empeño que ponía su partenaire en el cuidado de un simple coche. Éste, como decíamos, poseía un Galaxie pasado de moda y del que Starsky se burlaba habitualmente.

La adquisición de estos vehículos se realizó a través de una división de Ford que se encargaba del préstamo de coches para películas y programas televisivos. George Grenier, encargado de la búsqueda de automóviles de la productora Spelling-Goldberg, recuerda cómo Aaron Spelling, uno de los productores más importantes de la historia (creador de serie míticas como Hotel, Dinastía, Vacaciones en el Mar, Los Hombres de Harrelson o Sensación de Vivir), le pidió que buscara un coche con personalidad para una serie de policías.

“Rastreé toda la gama de modelos de Ford”, señala Grenier, “hasta que descubrí un Gran Torino en stock que tenía posibilidades. Lo pintamos de rojo tomate y le añadimos una franja blanca y quedó perefecta”. Sin embargo, ahí no terminaron las modificaciones, y el Gran Torino se “tuneó” con neumáticos de mayores dimensiones, entradas de aire más grandes y una trasera algo diferente, que le daba un aire más espectacular.

A pesar de que se buscó “ex profeso” un automóvil atractivo, la popularidad del coche de Starsky sorprendió a todos. Incluso se daba la peculiaridad de que Ford, con este modelo, sacaba más rendimiento publicitario de la serie que sus propios patrocinadores, precisamente sus marcas rivales Chevrolet y Dodge.

Tras la emisión de los primeros capítulos, las cartas llegaron a miles a los estudios de la 20th Century Fox. Eran espectadores que se interesaban por conocer hasta los más insignificantes detalles del coche que conducía Starsky: ¿De qué año es?, ¿Cuál es su potencia?, ¿Es manual o automático?, ¿Dónde puedo conseguir uno como el del programa?. La expectación no podía ser mayor.

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El Ford Torino comenzó su comercialización en 1968 con el fin de sustituir a otro de los modelos míticos de la marca del óvalo azul en los Estados Unidos, el Fairlane. Más largo y con mayores pretensiones que éste, el Ford Torino albergaba toda la gama de motores V8 de Ford, que ofrecían potencias entre 302 y 427 CV. El protagonista del show era un Gran Torino de 1975 que montaba el motor mediano de la familia, el 6,6 litros de 400 CV, una potencia más que suficiente, según los responsables de la serie, para acelerar en las persecuciones más trepidantes. Las escenas de conducción real eran realizadas por el actor que encarnaba a Starsky, Paul Michael Glaser, mientras que las más arriesgadas eran llevadas a cabo por el especialista Chuck Picerni, ya que cualquier accidente hubiera podido arruinar el rodaje. De lo que no se libraba el Gran Torino era de los arañazos, que sufría casi en cada capítulo.

En el rodaje de cada una de las aventuras de Starsky y Hutch se utilizaban dos Torino idénticos. Uno de ellos albergaba una cámara en el techo, que permitía al espectador contemplar lo que veía el conductor, mientras que el otro sólo se usaba para tomas exteriores.

Este modelo tuvo un gran éxito entre el público norteamericano, lo que “obligó” a Ford a lanzar una edición limitada de 1.000 unidades en el año 1976 con el nombre de la serie . Pero esto no fue todo. Los salones del automóvil estadounidenses e incluso los concesionarios utilizaban el Torino como reclamo para atraer clientes. Al mismo tiempo, surgieron clubes de aficionados y aún hoy en día los amantes de este modelo se cuentan por miles.

El Ford Gran Torino de 1976 costaba 4.461 dólares de la época (ahora, según los expertos, pueden llegar a pagarse más de 10.000 dólares por cada unidad, aunque son difíciles de encontrar) y contaba de serie, entre otros elementos, con caja de cambios automática, neumáticos con llantas de acero y frenos de disco delanteros. Como opciones se encontraba el aire acondicionado, paragolpes de lujo, cristales tintados y el tratamiento de pintura “made in Starsky y Hutch”.

Es curioso el hecho de que, gracias a esta serie limitada, ha sido posible el rodaje del remake en el cine de la popular serie de policías, que se estrena esta semana. Los productores del filme descubrieron que no se conservaba ninguno de los modelos que se habían utilizado en el rodaje de la serie original y se vieron obligados a adquirir, suponemos que a muy buen precio, una de los 1.000 Torino que se fabricaron en 1976.

Si quieres conocer muchas más cosas sobre Starsky y Hutch, no te pierdas el especial que han preparado nuestros compañeros del Canal de Cine.
Pincha aquí y disfrútalo.

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