Volkswagen Passat 4Motion

El Passat ya está dotado de la tracción integral 4Motion, que aumenta las cualidades dinámicas del modelo y lo dota de un comportamiento más que aceptable en las carreteras en mal estado. ¿Te vienes con nosotros a conducir en la nieve?
Autopista -
Volkswagen Passat 4Motion
Volkswagen Passat 4Motion

Llegamos al aeropuerto de Munich y lo que habíamos visto antes de aterrizar se confirma: excepto las carreteras, liberadas a golpe de quitanieves, no hay un solo centímetro cuadrado de superficie que no sea blanco. En estas condiciones, probamos la nueva tracción 4Motion del Passat.

En nuestro recorrido por las autopistas y carreteras secundarias, sólo pudimos conducir la mecánica 2.0 TDI, con 140 CV. Lo primero que notamos es una acusada rumorosidad, debido a los neumáticos especiales que “calzaban” las unidades preparadas para el contacto: se trataba de ruedas de invierno, casi indispensables en las vías alemanas en esta época del año.

Estos neumáticos complementan a la perfección la labor del sistema de tracción total. En la mayoría de los puentes que vimos, comenzaba a formarse una ligera película de hielo. La nieve estaba presente en los márgenes (y, en contadas ocasiones, también en los carriles) de las carreteras y, por la tarde, comenzó a caer una ligera nevada. El Passat apenas se inmutó: bastaba con marchar con cuidado y prestar atención a las posibles placas de hielo para afrontar sin problemas cualquier curva.

En las autopistas mantuvimos ritmos altos sin que la falta de estabilidad o de agarre nos preocupara: en estas vías, completamente despejadas de hielo o nieve (aunque con algunas zonas húmedas), afrontábamos los giros acompañados por una sensación de aplomo muy elevada.

Otro cantar fue nuestra llegada al circuito que Volkswagen nos había preparado. El fabricante organiza regularmente distintos cursos en Europa, orientados a todos aquellos que quieren mejorar su actuación al volante. Entre ellos se encuentran las clases de conducción sobre nieve o hielo y tuvimos la suerte participar en una de ellas. Dimos dos vueltas a un trazado cubierto de estos elementos y comprobamos el buen hacer de la tracción total… hasta que realizamos movimientos bruscos. En esta ocasión, contábamos con las mecánicas 3.2 V6 FSI, asociadas al cambio automático DSG: teóricamente, sólo teníamos que marchar tranquilos, realizando giros suaves con el volante y ciñéndonos a la parte interior de las curvas para no golpear las paredes de nieve. Sin embargo, en cuanto nos pasábamos con el pie derecho, pagábamos nuestros excesos: ni siquiera la tracción total puede salvarte de una situación comprometida si entras con exceso de velocidad en una curva cubierta de hielo. Eso sí, mientras sigas el “libro de instrucciones”, todo irá como la seda.

Llegamos al aeropuerto de Munich y lo que habíamos visto antes de aterrizar se confirma: excepto las carreteras, liberadas a golpe de quitanieves, no hay un solo centímetro cuadrado de superficie que no sea blanco. En estas condiciones, probamos la nueva tracción 4Motion del Passat.

En nuestro recorrido por las autopistas y carreteras secundarias, sólo pudimos conducir la mecánica 2.0 TDI, con 140 CV. Lo primero que notamos es una acusada rumorosidad, debido a los neumáticos especiales que “calzaban” las unidades preparadas para el contacto: se trataba de ruedas de invierno, casi indispensables en las vías alemanas en esta época del año.

Estos neumáticos complementan a la perfección la labor del sistema de tracción total. En la mayoría de los puentes que vimos, comenzaba a formarse una ligera película de hielo. La nieve estaba presente en los márgenes (y, en contadas ocasiones, también en los carriles) de las carreteras y, por la tarde, comenzó a caer una ligera nevada. El Passat apenas se inmutó: bastaba con marchar con cuidado y prestar atención a las posibles placas de hielo para afrontar sin problemas cualquier curva.

En las autopistas mantuvimos ritmos altos sin que la falta de estabilidad o de agarre nos preocupara: en estas vías, completamente despejadas de hielo o nieve (aunque con algunas zonas húmedas), afrontábamos los giros acompañados por una sensación de aplomo muy elevada.

Otro cantar fue nuestra llegada al circuito que Volkswagen nos había preparado. El fabricante organiza regularmente distintos cursos en Europa, orientados a todos aquellos que quieren mejorar su actuación al volante. Entre ellos se encuentran las clases de conducción sobre nieve o hielo y tuvimos la suerte participar en una de ellas. Dimos dos vueltas a un trazado cubierto de estos elementos y comprobamos el buen hacer de la tracción total… hasta que realizamos movimientos bruscos. En esta ocasión, contábamos con las mecánicas 3.2 V6 FSI, asociadas al cambio automático DSG: teóricamente, sólo teníamos que marchar tranquilos, realizando giros suaves con el volante y ciñéndonos a la parte interior de las curvas para no golpear las paredes de nieve. Sin embargo, en cuanto nos pasábamos con el pie derecho, pagábamos nuestros excesos: ni siquiera la tracción total puede salvarte de una situación comprometida si entras con exceso de velocidad en una curva cubierta de hielo. Eso sí, mientras sigas el “libro de instrucciones”, todo irá como la seda.

Llegamos al aeropuerto de Munich y lo que habíamos visto antes de aterrizar se confirma: excepto las carreteras, liberadas a golpe de quitanieves, no hay un solo centímetro cuadrado de superficie que no sea blanco. En estas condiciones, probamos la nueva tracción 4Motion del Passat.

En nuestro recorrido por las autopistas y carreteras secundarias, sólo pudimos conducir la mecánica 2.0 TDI, con 140 CV. Lo primero que notamos es una acusada rumorosidad, debido a los neumáticos especiales que “calzaban” las unidades preparadas para el contacto: se trataba de ruedas de invierno, casi indispensables en las vías alemanas en esta época del año.

Estos neumáticos complementan a la perfección la labor del sistema de tracción total. En la mayoría de los puentes que vimos, comenzaba a formarse una ligera película de hielo. La nieve estaba presente en los márgenes (y, en contadas ocasiones, también en los carriles) de las carreteras y, por la tarde, comenzó a caer una ligera nevada. El Passat apenas se inmutó: bastaba con marchar con cuidado y prestar atención a las posibles placas de hielo para afrontar sin problemas cualquier curva.

En las autopistas mantuvimos ritmos altos sin que la falta de estabilidad o de agarre nos preocupara: en estas vías, completamente despejadas de hielo o nieve (aunque con algunas zonas húmedas), afrontábamos los giros acompañados por una sensación de aplomo muy elevada.

Otro cantar fue nuestra llegada al circuito que Volkswagen nos había preparado. El fabricante organiza regularmente distintos cursos en Europa, orientados a todos aquellos que quieren mejorar su actuación al volante. Entre ellos se encuentran las clases de conducción sobre nieve o hielo y tuvimos la suerte participar en una de ellas. Dimos dos vueltas a un trazado cubierto de estos elementos y comprobamos el buen hacer de la tracción total… hasta que realizamos movimientos bruscos. En esta ocasión, contábamos con las mecánicas 3.2 V6 FSI, asociadas al cambio automático DSG: teóricamente, sólo teníamos que marchar tranquilos, realizando giros suaves con el volante y ciñéndonos a la parte interior de las curvas para no golpear las paredes de nieve. Sin embargo, en cuanto nos pasábamos con el pie derecho, pagábamos nuestros excesos: ni siquiera la tracción total puede salvarte de una situación comprometida si entras con exceso de velocidad en una curva cubierta de hielo. Eso sí, mientras sigas el “libro de instrucciones”, todo irá como la seda.

Llegamos al aeropuerto de Munich y lo que habíamos visto antes de aterrizar se confirma: excepto las carreteras, liberadas a golpe de quitanieves, no hay un solo centímetro cuadrado de superficie que no sea blanco. En estas condiciones, probamos la nueva tracción 4Motion del Passat.

En nuestro recorrido por las autopistas y carreteras secundarias, sólo pudimos conducir la mecánica 2.0 TDI, con 140 CV. Lo primero que notamos es una acusada rumorosidad, debido a los neumáticos especiales que “calzaban” las unidades preparadas para el contacto: se trataba de ruedas de invierno, casi indispensables en las vías alemanas en esta época del año.

Estos neumáticos complementan a la perfección la labor del sistema de tracción total. En la mayoría de los puentes que vimos, comenzaba a formarse una ligera película de hielo. La nieve estaba presente en los márgenes (y, en contadas ocasiones, también en los carriles) de las carreteras y, por la tarde, comenzó a caer una ligera nevada. El Passat apenas se inmutó: bastaba con marchar con cuidado y prestar atención a las posibles placas de hielo para afrontar sin problemas cualquier curva.

En las autopistas mantuvimos ritmos altos sin que la falta de estabilidad o de agarre nos preocupara: en estas vías, completamente despejadas de hielo o nieve (aunque con algunas zonas húmedas), afrontábamos los giros acompañados por una sensación de aplomo muy elevada.

Otro cantar fue nuestra llegada al circuito que Volkswagen nos había preparado. El fabricante organiza regularmente distintos cursos en Europa, orientados a todos aquellos que quieren mejorar su actuación al volante. Entre ellos se encuentran las clases de conducción sobre nieve o hielo y tuvimos la suerte participar en una de ellas. Dimos dos vueltas a un trazado cubierto de estos elementos y comprobamos el buen hacer de la tracción total… hasta que realizamos movimientos bruscos. En esta ocasión, contábamos con las mecánicas 3.2 V6 FSI, asociadas al cambio automático DSG: teóricamente, sólo teníamos que marchar tranquilos, realizando giros suaves con el volante y ciñéndonos a la parte interior de las curvas para no golpear las paredes de nieve. Sin embargo, en cuanto nos pasábamos con el pie derecho, pagábamos nuestros excesos: ni siquiera la tracción total puede salvarte de una situación comprometida si entras con exceso de velocidad en una curva cubierta de hielo. Eso sí, mientras sigas el “libro de instrucciones”, todo irá como la seda.

Llegamos al aeropuerto de Munich y lo que habíamos visto antes de aterrizar se confirma: excepto las carreteras, liberadas a golpe de quitanieves, no hay un solo centímetro cuadrado de superficie que no sea blanco. En estas condiciones, probamos la nueva tracción 4Motion del Passat.

En nuestro recorrido por las autopistas y carreteras secundarias, sólo pudimos conducir la mecánica 2.0 TDI, con 140 CV. Lo primero que notamos es una acusada rumorosidad, debido a los neumáticos especiales que “calzaban” las unidades preparadas para el contacto: se trataba de ruedas de invierno, casi indispensables en las vías alemanas en esta época del año.

Estos neumáticos complementan a la perfección la labor del sistema de tracción total. En la mayoría de los puentes que vimos, comenzaba a formarse una ligera película de hielo. La nieve estaba presente en los márgenes (y, en contadas ocasiones, también en los carriles) de las carreteras y, por la tarde, comenzó a caer una ligera nevada. El Passat apenas se inmutó: bastaba con marchar con cuidado y prestar atención a las posibles placas de hielo para afrontar sin problemas cualquier curva.

En las autopistas mantuvimos ritmos altos sin que la falta de estabilidad o de agarre nos preocupara: en estas vías, completamente despejadas de hielo o nieve (aunque con algunas zonas húmedas), afrontábamos los giros acompañados por una sensación de aplomo muy elevada.

Otro cantar fue nuestra llegada al circuito que Volkswagen nos había preparado. El fabricante organiza regularmente distintos cursos en Europa, orientados a todos aquellos que quieren mejorar su actuación al volante. Entre ellos se encuentran las clases de conducción sobre nieve o hielo y tuvimos la suerte participar en una de ellas. Dimos dos vueltas a un trazado cubierto de estos elementos y comprobamos el buen hacer de la tracción total… hasta que realizamos movimientos bruscos. En esta ocasión, contábamos con las mecánicas 3.2 V6 FSI, asociadas al cambio automático DSG: teóricamente, sólo teníamos que marchar tranquilos, realizando giros suaves con el volante y ciñéndonos a la parte interior de las curvas para no golpear las paredes de nieve. Sin embargo, en cuanto nos pasábamos con el pie derecho, pagábamos nuestros excesos: ni siquiera la tracción total puede salvarte de una situación comprometida si entras con exceso de velocidad en una curva cubierta de hielo. Eso sí, mientras sigas el “libro de instrucciones”, todo irá como la seda.

Llegamos al aeropuerto de Munich y lo que habíamos visto antes de aterrizar se confirma: excepto las carreteras, liberadas a golpe de quitanieves, no hay un solo centímetro cuadrado de superficie que no sea blanco. En estas condiciones, probamos la nueva tracción 4Motion del Passat.

En nuestro recorrido por las autopistas y carreteras secundarias, sólo pudimos conducir la mecánica 2.0 TDI, con 140 CV. Lo primero que notamos es una acusada rumorosidad, debido a los neumáticos especiales que “calzaban” las unidades preparadas para el contacto: se trataba de ruedas de invierno, casi indispensables en las vías alemanas en esta época del año.

Estos neumáticos complementan a la perfección la labor del sistema de tracción total. En la mayoría de los puentes que vimos, comenzaba a formarse una ligera película de hielo. La nieve estaba presente en los márgenes (y, en contadas ocasiones, también en los carriles) de las carreteras y, por la tarde, comenzó a caer una ligera nevada. El Passat apenas se inmutó: bastaba con marchar con cuidado y prestar atención a las posibles placas de hielo para afrontar sin problemas cualquier curva.

En las autopistas mantuvimos ritmos altos sin que la falta de estabilidad o de agarre nos preocupara: en estas vías, completamente despejadas de hielo o nieve (aunque con algunas zonas húmedas), afrontábamos los giros acompañados por una sensación de aplomo muy elevada.

Otro cantar fue nuestra llegada al circuito que Volkswagen nos había preparado. El fabricante organiza regularmente distintos cursos en Europa, orientados a todos aquellos que quieren mejorar su actuación al volante. Entre ellos se encuentran las clases de conducción sobre nieve o hielo y tuvimos la suerte participar en una de ellas. Dimos dos vueltas a un trazado cubierto de estos elementos y comprobamos el buen hacer de la tracción total… hasta que realizamos movimientos bruscos. En esta ocasión, contábamos con las mecánicas 3.2 V6 FSI, asociadas al cambio automático DSG: teóricamente, sólo teníamos que marchar tranquilos, realizando giros suaves con el volante y ciñéndonos a la parte interior de las curvas para no golpear las paredes de nieve. Sin embargo, en cuanto nos pasábamos con el pie derecho, pagábamos nuestros excesos: ni siquiera la tracción total puede salvarte de una situación comprometida si entras con exceso de velocidad en una curva cubierta de hielo. Eso sí, mientras sigas el “libro de instrucciones”, todo irá como la seda.

Llegamos al aeropuerto de Munich y lo que habíamos visto antes de aterrizar se confirma: excepto las carreteras, liberadas a golpe de quitanieves, no hay un solo centímetro cuadrado de superficie que no sea blanco. En estas condiciones, probamos la nueva tracción 4Motion del Passat.

En nuestro recorrido por las autopistas y carreteras secundarias, sólo pudimos conducir la mecánica 2.0 TDI, con 140 CV. Lo primero que notamos es una acusada rumorosidad, debido a los neumáticos especiales que “calzaban” las unidades preparadas para el contacto: se trataba de ruedas de invierno, casi indispensables en las vías alemanas en esta época del año.

Estos neumáticos complementan a la perfección la labor del sistema de tracción total. En la mayoría de los puentes que vimos, comenzaba a formarse una ligera película de hielo. La nieve estaba presente en los márgenes (y, en contadas ocasiones, también en los carriles) de las carreteras y, por la tarde, comenzó a caer una ligera nevada. El Passat apenas se inmutó: bastaba con marchar con cuidado y prestar atención a las posibles placas de hielo para afrontar sin problemas cualquier curva.

En las autopistas mantuvimos ritmos altos sin que la falta de estabilidad o de agarre nos preocupara: en estas vías, completamente despejadas de hielo o nieve (aunque con algunas zonas húmedas), afrontábamos los giros acompañados por una sensación de aplomo muy elevada.

Otro cantar fue nuestra llegada al circuito que Volkswagen nos había preparado. El fabricante organiza regularmente distintos cursos en Europa, orientados a todos aquellos que quieren mejorar su actuación al volante. Entre ellos se encuentran las clases de conducción sobre nieve o hielo y tuvimos la suerte participar en una de ellas. Dimos dos vueltas a un trazado cubierto de estos elementos y comprobamos el buen hacer de la tracción total… hasta que realizamos movimientos bruscos. En esta ocasión, contábamos con las mecánicas 3.2 V6 FSI, asociadas al cambio automático DSG: teóricamente, sólo teníamos que marchar tranquilos, realizando giros suaves con el volante y ciñéndonos a la parte interior de las curvas para no golpear las paredes de nieve. Sin embargo, en cuanto nos pasábamos con el pie derecho, pagábamos nuestros excesos: ni siquiera la tracción total puede salvarte de una situación comprometida si entras con exceso de velocidad en una curva cubierta de hielo. Eso sí, mientras sigas el “libro de instrucciones”, todo irá como la seda.

Llegamos al aeropuerto de Munich y lo que habíamos visto antes de aterrizar se confirma: excepto las carreteras, liberadas a golpe de quitanieves, no hay un solo centímetro cuadrado de superficie que no sea blanco. En estas condiciones, probamos la nueva tracción 4Motion del Passat.

En nuestro recorrido por las autopistas y carreteras secundarias, sólo pudimos conducir la mecánica 2.0 TDI, con 140 CV. Lo primero que notamos es una acusada rumorosidad, debido a los neumáticos especiales que “calzaban” las unidades preparadas para el contacto: se trataba de ruedas de invierno, casi indispensables en las vías alemanas en esta época del año.

Estos neumáticos complementan a la perfección la labor del sistema de tracción total. En la mayoría de los puentes que vimos, comenzaba a formarse una ligera película de hielo. La nieve estaba presente en los márgenes (y, en contadas ocasiones, también en los carriles) de las carreteras y, por la tarde, comenzó a caer una ligera nevada. El Passat apenas se inmutó: bastaba con marchar con cuidado y prestar atención a las posibles placas de hielo para afrontar sin problemas cualquier curva.

En las autopistas mantuvimos ritmos altos sin que la falta de estabilidad o de agarre nos preocupara: en estas vías, completamente despejadas de hielo o nieve (aunque con algunas zonas húmedas), afrontábamos los giros acompañados por una sensación de aplomo muy elevada.

Otro cantar fue nuestra llegada al circuito que Volkswagen nos había preparado. El fabricante organiza regularmente distintos cursos en Europa, orientados a todos aquellos que quieren mejorar su actuación al volante. Entre ellos se encuentran las clases de conducción sobre nieve o hielo y tuvimos la suerte participar en una de ellas. Dimos dos vueltas a un trazado cubierto de estos elementos y comprobamos el buen hacer de la tracción total… hasta que realizamos movimientos bruscos. En esta ocasión, contábamos con las mecánicas 3.2 V6 FSI, asociadas al cambio automático DSG: teóricamente, sólo teníamos que marchar tranquilos, realizando giros suaves con el volante y ciñéndonos a la parte interior de las curvas para no golpear las paredes de nieve. Sin embargo, en cuanto nos pasábamos con el pie derecho, pagábamos nuestros excesos: ni siquiera la tracción total puede salvarte de una situación comprometida si entras con exceso de velocidad en una curva cubierta de hielo. Eso sí, mientras sigas el “libro de instrucciones”, todo irá como la seda.

Llegamos al aeropuerto de Munich y lo que habíamos visto antes de aterrizar se confirma: excepto las carreteras, liberadas a golpe de quitanieves, no hay un solo centímetro cuadrado de superficie que no sea blanco. En estas condiciones, probamos la nueva tracción 4Motion del Passat.

En nuestro recorrido por las autopistas y carreteras secundarias, sólo pudimos conducir la mecánica 2.0 TDI, con 140 CV. Lo primero que notamos es una acusada rumorosidad, debido a los neumáticos especiales que “calzaban” las unidades preparadas para el contacto: se trataba de ruedas de invierno, casi indispensables en las vías alemanas en esta época del año.

Estos neumáticos complementan a la perfección la labor del sistema de tracción total. En la mayoría de los puentes que vimos, comenzaba a formarse una ligera película de hielo. La nieve estaba presente en los márgenes (y, en contadas ocasiones, también en los carriles) de las carreteras y, por la tarde, comenzó a caer una ligera nevada. El Passat apenas se inmutó: bastaba con marchar con cuidado y prestar atención a las posibles placas de hielo para afrontar sin problemas cualquier curva.

En las autopistas mantuvimos ritmos altos sin que la falta de estabilidad o de agarre nos preocupara: en estas vías, completamente despejadas de hielo o nieve (aunque con algunas zonas húmedas), afrontábamos los giros acompañados por una sensación de aplomo muy elevada.

Otro cantar fue nuestra llegada al circuito que Volkswagen nos había preparado. El fabricante organiza regularmente distintos cursos en Europa, orientados a todos aquellos que quieren mejorar su actuación al volante. Entre ellos se encuentran las clases de conducción sobre nieve o hielo y tuvimos la suerte participar en una de ellas. Dimos dos vueltas a un trazado cubierto de estos elementos y comprobamos el buen hacer de la tracción total… hasta que realizamos movimientos bruscos. En esta ocasión, contábamos con las mecánicas 3.2 V6 FSI, asociadas al cambio automático DSG: teóricamente, sólo teníamos que marchar tranquilos, realizando giros suaves con el volante y ciñéndonos a la parte interior de las curvas para no golpear las paredes de nieve. Sin embargo, en cuanto nos pasábamos con el pie derecho, pagábamos nuestros excesos: ni siquiera la tracción total puede salvarte de una situación comprometida si entras con exceso de velocidad en una curva cubierta de hielo. Eso sí, mientras sigas el “libro de instrucciones”, todo irá como la seda.

Llegamos al aeropuerto de Munich y lo que habíamos visto antes de aterrizar se confirma: excepto las carreteras, liberadas a golpe de quitanieves, no hay un solo centímetro cuadrado de superficie que no sea blanco. En estas condiciones, probamos la nueva tracción 4Motion del Passat.

En nuestro recorrido por las autopistas y carreteras secundarias, sólo pudimos conducir la mecánica 2.0 TDI, con 140 CV. Lo primero que notamos es una acusada rumorosidad, debido a los neumáticos especiales que “calzaban” las unidades preparadas para el contacto: se trataba de ruedas de invierno, casi indispensables en las vías alemanas en esta época del año.

Estos neumáticos complementan a la perfección la labor del sistema de tracción total. En la mayoría de los puentes que vimos, comenzaba a formarse una ligera película de hielo. La nieve estaba presente en los márgenes (y, en contadas ocasiones, también en los carriles) de las carreteras y, por la tarde, comenzó a caer una ligera nevada. El Passat apenas se inmutó: bastaba con marchar con cuidado y prestar atención a las posibles placas de hielo para afrontar sin problemas cualquier curva.

En las autopistas mantuvimos ritmos altos sin que la falta de estabilidad o de agarre nos preocupara: en estas vías, completamente despejadas de hielo o nieve (aunque con algunas zonas húmedas), afrontábamos los giros acompañados por una sensación de aplomo muy elevada.

Otro cantar fue nuestra llegada al circuito que Volkswagen nos había preparado. El fabricante organiza regularmente distintos cursos en Europa, orientados a todos aquellos que quieren mejorar su actuación al volante. Entre ellos se encuentran las clases de conducción sobre nieve o hielo y tuvimos la suerte participar en una de ellas. Dimos dos vueltas a un trazado cubierto de estos elementos y comprobamos el buen hacer de la tracción total… hasta que realizamos movimientos bruscos. En esta ocasión, contábamos con las mecánicas 3.2 V6 FSI, asociadas al cambio automático DSG: teóricamente, sólo teníamos que marchar tranquilos, realizando giros suaves con el volante y ciñéndonos a la parte interior de las curvas para no golpear las paredes de nieve. Sin embargo, en cuanto nos pasábamos con el pie derecho, pagábamos nuestros excesos: ni siquiera la tracción total puede salvarte de una situación comprometida si entras con exceso de velocidad en una curva cubierta de hielo. Eso sí, mientras sigas el “libro de instrucciones”, todo irá como la seda.

Llegamos al aeropuerto de Munich y lo que habíamos visto antes de aterrizar se confirma: excepto las carreteras, liberadas a golpe de quitanieves, no hay un solo centímetro cuadrado de superficie que no sea blanco. En estas condiciones, probamos la nueva tracción 4Motion del Passat.

En nuestro recorrido por las autopistas y carreteras secundarias, sólo pudimos conducir la mecánica 2.0 TDI, con 140 CV. Lo primero que notamos es una acusada rumorosidad, debido a los neumáticos especiales que “calzaban” las unidades preparadas para el contacto: se trataba de ruedas de invierno, casi indispensables en las vías alemanas en esta época del año.

Estos neumáticos complementan a la perfección la labor del sistema de tracción total. En la mayoría de los puentes que vimos, comenzaba a formarse una ligera película de hielo. La nieve estaba presente en los márgenes (y, en contadas ocasiones, también en los carriles) de las carreteras y, por la tarde, comenzó a caer una ligera nevada. El Passat apenas se inmutó: bastaba con marchar con cuidado y prestar atención a las posibles placas de hielo para afrontar sin problemas cualquier curva.

En las autopistas mantuvimos ritmos altos sin que la falta de estabilidad o de agarre nos preocupara: en estas vías, completamente despejadas de hielo o nieve (aunque con algunas zonas húmedas), afrontábamos los giros acompañados por una sensación de aplomo muy elevada.

Otro cantar fue nuestra llegada al circuito que Volkswagen nos había preparado. El fabricante organiza regularmente distintos cursos en Europa, orientados a todos aquellos que quieren mejorar su actuación al volante. Entre ellos se encuentran las clases de conducción sobre nieve o hielo y tuvimos la suerte participar en una de ellas. Dimos dos vueltas a un trazado cubierto de estos elementos y comprobamos el buen hacer de la tracción total… hasta que realizamos movimientos bruscos. En esta ocasión, contábamos con las mecánicas 3.2 V6 FSI, asociadas al cambio automático DSG: teóricamente, sólo teníamos que marchar tranquilos, realizando giros suaves con el volante y ciñéndonos a la parte interior de las curvas para no golpear las paredes de nieve. Sin embargo, en cuanto nos pasábamos con el pie derecho, pagábamos nuestros excesos: ni siquiera la tracción total puede salvarte de una situación comprometida si entras con exceso de velocidad en una curva cubierta de hielo. Eso sí, mientras sigas el “libro de instrucciones”, todo irá como la seda.

Llegamos al aeropuerto de Munich y lo que habíamos visto antes de aterrizar se confirma: excepto las carreteras, liberadas a golpe de quitanieves, no hay un solo centímetro cuadrado de superficie que no sea blanco. En estas condiciones, probamos la nueva tracción 4Motion del Passat.

En nuestro recorrido por las autopistas y carreteras secundarias, sólo pudimos conducir la mecánica 2.0 TDI, con 140 CV. Lo primero que notamos es una acusada rumorosidad, debido a los neumáticos especiales que “calzaban” las unidades preparadas para el contacto: se trataba de ruedas de invierno, casi indispensables en las vías alemanas en esta época del año.

Estos neumáticos complementan a la perfección la labor del sistema de tracción total. En la mayoría de los puentes que vimos, comenzaba a formarse una ligera película de hielo. La nieve estaba presente en los márgenes (y, en contadas ocasiones, también en los carriles) de las carreteras y, por la tarde, comenzó a caer una ligera nevada. El Passat apenas se inmutó: bastaba con marchar con cuidado y prestar atención a las posibles placas de hielo para afrontar sin problemas cualquier curva.

En las autopistas mantuvimos ritmos altos sin que la falta de estabilidad o de agarre nos preocupara: en estas vías, completamente despejadas de hielo o nieve (aunque con algunas zonas húmedas), afrontábamos los giros acompañados por una sensación de aplomo muy elevada.

Otro cantar fue nuestra llegada al circuito que Volkswagen nos había preparado. El fabricante organiza regularmente distintos cursos en Europa, orientados a todos aquellos que quieren mejorar su actuación al volante. Entre ellos se encuentran las clases de conducción sobre nieve o hielo y tuvimos la suerte participar en una de ellas. Dimos dos vueltas a un trazado cubierto de estos elementos y comprobamos el buen hacer de la tracción total… hasta que realizamos movimientos bruscos. En esta ocasión, contábamos con las mecánicas 3.2 V6 FSI, asociadas al cambio automático DSG: teóricamente, sólo teníamos que marchar tranquilos, realizando giros suaves con el volante y ciñéndonos a la parte interior de las curvas para no golpear las paredes de nieve. Sin embargo, en cuanto nos pasábamos con el pie derecho, pagábamos nuestros excesos: ni siquiera la tracción total puede salvarte de una situación comprometida si entras con exceso de velocidad en una curva cubierta de hielo. Eso sí, mientras sigas el “libro de instrucciones”, todo irá como la seda.

Llegamos al aeropuerto de Munich y lo que habíamos visto antes de aterrizar se confirma: excepto las carreteras, liberadas a golpe de quitanieves, no hay un solo centímetro cuadrado de superficie que no sea blanco. En estas condiciones, probamos la nueva tracción 4Motion del Passat.

En nuestro recorrido por las autopistas y carreteras secundarias, sólo pudimos conducir la mecánica 2.0 TDI, con 140 CV. Lo primero que notamos es una acusada rumorosidad, debido a los neumáticos especiales que “calzaban” las unidades preparadas para el contacto: se trataba de ruedas de invierno, casi indispensables en las vías alemanas en esta época del año.

Estos neumáticos complementan a la perfección la labor del sistema de tracción total. En la mayoría de los puentes que vimos, comenzaba a formarse una ligera película de hielo. La nieve estaba presente en los márgenes (y, en contadas ocasiones, también en los carriles) de las carreteras y, por la tarde, comenzó a caer una ligera nevada. El Passat apenas se inmutó: bastaba con marchar con cuidado y prestar atención a las posibles placas de hielo para afrontar sin problemas cualquier curva.

En las autopistas mantuvimos ritmos altos sin que la falta de estabilidad o de agarre nos preocupara: en estas vías, completamente despejadas de hielo o nieve (aunque con algunas zonas húmedas), afrontábamos los giros acompañados por una sensación de aplomo muy elevada.

Otro cantar fue nuestra llegada al circuito que Volkswagen nos había preparado. El fabricante organiza regularmente distintos cursos en Europa, orientados a todos aquellos que quieren mejorar su actuación al volante. Entre ellos se encuentran las clases de conducción sobre nieve o hielo y tuvimos la suerte participar en una de ellas. Dimos dos vueltas a un trazado cubierto de estos elementos y comprobamos el buen hacer de la tracción total… hasta que realizamos movimientos bruscos. En esta ocasión, contábamos con las mecánicas 3.2 V6 FSI, asociadas al cambio automático DSG: teóricamente, sólo teníamos que marchar tranquilos, realizando giros suaves con el volante y ciñéndonos a la parte interior de las curvas para no golpear las paredes de nieve. Sin embargo, en cuanto nos pasábamos con el pie derecho, pagábamos nuestros excesos: ni siquiera la tracción total puede salvarte de una situación comprometida si entras con exceso de velocidad en una curva cubierta de hielo. Eso sí, mientras sigas el “libro de instrucciones”, todo irá como la seda.

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