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Viajamos por Islandia con el Opel Adam Rocks: ¡qué aventura!

No hay calle que resulte tan pintoresca, ni tan solitaria, como la carretera que rodea Islandia. Recorremos esta isla mágica a bordo de un Opel Adam Rocks: su prueba más extrema.
Dani Heyne/F.A..

Twitter: @autopista_es Fotos: Dani Heyne -

Viajamos por Islandia con el Opel Adam Rocks: ¡qué aventura!
Viajamos por Islandia con el Opel Adam Rocks: ¡qué aventura!

Son las ocho de la mañana. El cielo sigue estando oscuro como el café, y necesitamos dos tazas para que nuestro cuerpo arranque. Aquí, en Islandia, los trabajadores de la construcción conocen obviamente el truco: muchas tostadas con mermelada para enjugar la cafeína. Y un grupo de ellos que nos ve, nos gritan con voz cansada: "¿qué os conduce a este lugar perdido de Dios?".

"La soledad helada", pensamos. Pero les damos otra respuesta: "Estamos probando un coche pequeño en una situación de frío extremo real". Después de esta sentencia, todos están despiertos. “¿Qué tipo de coche estáis probando?". Movemos las cabezas en dirección a la pared, donde hay una pequeña ventana de madera blanca en el centro. Y, a través de ella, a pesar de los cristales de hielo en la ventana, se puede ver nuestro Opel Adam Rocks (en el enlace encontrarás nuestra prueba) de color azul claro. Algo perdido con sus 3,75 metros de longitud entre dos enormes todoterreno preparados como “Big Food”, con sus neumáticos gigantes. "Parece bastante pequeño", bromea uno de los hombres presentes. Y nos pregunta: "¿dispone de tracción integral?".

Cuando se trata de coches, la tracción 4x4 parece obligada en algún momento, y más cuando decidimos movernos en este terreno helado sobre la mayor isla volcánica que existe. Realmente es comprensible, ya que ni siquiera las principales carreteras de Islandia disponen de un firme en buenas condiciones. Los coches habituales para moverse aquí son los todoterreno puros y los SUV, siempre claro todos con tracción integral.

"No, no tiene tracción 4x4", contestamos, e inmediatamente le contamos sobre los primeros 1.000 kilómetros realizados por el sur de Islandia, donde el Opel Adam Rocks se ha desenvuelto con tenacidad. Su versión es la 1.0 DI Turbo, con motor de 3 cilindros en línea, 115 CV de potencia y cambio manual de 6 velocidades. Ha luchado contra ráfagas tan fuertes de viento que en algunos días era capaz de volcar coches y autobuses. Hay que hacer caso, claro, a las señales electrónicas que avisan de estos vendavales… De hecho, nuestro Opel Adam Rocks se arrastró a través de una tormenta de nieve, que zarandeaba con fuerza la parte posterior del coche mientras se movía a través de surcos en el hielo que atravesaba la carretera. Y eso a pesar de los neumáticos con clavos, absolutamente esenciales en este terreno… y que ya sí montamos. Después de un breve silencio, los hombres se despiden: “Mucha suerte en vuestra aventura”.

Opel Adam RocksMaravilloso paisaje invernal

¿Cómo nos surgió la idea de viajar con un Opel Adam Rocks a Islandia, exactamente? Fue una corazonada, la idea de recorrer la isla en estas condiciones se antojaba como una hermosa aventura. En primer lugar, no hay casi ningún turista –no así en verano, en el que en torno a un millón de turistas visitan la isla- y, por otra parte, el paisaje con el que te encuentras en invierno resulta impresionante. Algo de lo que habíamos oído hablar. Y así fue, efectivamente Islandia nos recibió con dos dígitos de temperaturas bajo cero y un metro de altura de nieve flanqueando las carreteras heladas.

Sin duda, un gran todoterreno con su tracción integral habría quitado lo especial de esta aventura. Sería el vehículo idóneo para nuestro recorrido, sí, pero el pequeño Opel Adam Rokcs era perfecto para nuestro desafío, con su tracción delantera. Esta versión, con imagen y elementos de crossover, incluye protecciones de plástico en los pasos de rueda,  lo que junto a una mayor altura hacen de este ciudadano un verdadero vaquero. Vamos a ver cómo se desenvuelve en nuestro recorrido alrededor de la isla, haciendo la circunvalación. Y es más, este coche ni siquiera se vende en Islandia.

Opel Adam Rocks: de viaje

Encontrar por las carreteras islandesas un coche pequeño de tres puertas es tan raro como ver un Porsche. El mercado de este país se está recuperando poco a poco después de la crisis económica en que se vio inmerso en 2009, cuando las ventas de automóviles nuevos cayeron en un 90 por ciento. El pasado año se vendieron 12.000 coches, la mayoría con cuatro ruedas motrices y gran distancia al suelo.

Opel Adam en Islandia¿Quién es el jefe? La altura libre al suelo es la única desventaja del Opel Adam Rocks. Con cinco centímetros más de espacio bajo el cárter sería casi imparable. Por ejemplo, a la hora de alejarnos por las pistas que parten de la carretera que rodea la isla, convertidas en campos de hielo. Aquí, el tiempo varía drásticamente cada 15 minutos en poquísimo espacio, acumulando la nieve cada vez en un lado de la carretera y cubriendo las calles de hielo. De ahí lo esencial de unos buenos neumáticos con clavos.

Sólo alrededor de 330.000 personas viven en Islandia, de las que en invierno más de la mitad lo hacen en su capital, en Reikiavik. En verano su población se reduce a un tercio: muchos buscan acercarse a la naturaleza en periodo estival, centrando su residencia fuera de la ciudad. Como reflejo de lo que supone aquí el invierno, el director de una marca de helados nos explicaba que este año el acceso a la fábrica fue muchos días inaccesible. No se pudo utilizar una máquina quitanieves para llegar por lo que tuvo que cerrar su fábrica hasta que el mal tiempo empezó a remitir. ¿Por qué? Debido a que la naturaleza es más fuerte. “Un enfoque interesante”.

Cuando el Opel Adam Rocks sale de la carretera de circunvalación hacia los fiordos occidentales, pasamos al lado de los acantilados. A partir de ahora las rutas se estrechan aún más y el tráfico en sentido contrario al que vamos es aún más reducido que antes. En la carretera hay más nieve rozando la parte inferior de nuestro coche. Según avanzamos, la carretera se va estrechando según llegamos a los pequeños y grandes fiordos. A la izquierda, el mar; a la derecha, las montañas. Mirando desde la punta noroeste observamos las líneas de las islas que allí encontramos, que tienen la forma de un cangrejo con sus pinzas extendidas. La carretera apunta en esa dirección.

Hay que reconocer que Islandia es auténtica. En el sur del país se encuentran los glaciares más grandes. Una zona que sufre constantes y violentas tormentas que impiden la circulación de vehículos. Por el contrario, el norte es más tranquilo, una zona más solitaria y menos desarrollada. Por eso nos alegramos cuando, en medio de la nada, un hombre con barba y un grueso suéter de renos aparece ante nosotros. Va sobre una excavadora, y se queda observando divertido nuestro Opel Adam Rocks: "¿Qué hacéis aquí con ese coche?", pregunta. Y se queda escuchando con entusiasmo nuestras aventuras sin, por supuesto, disimular su júbilo: "¿el enano tiene realmente tracción 4x4?". Nos reímos, y escuchamos ahora lo que nos dice. ¿Cuántas veces se ha quedado atrapado por la nieve? "Todo el invierno estoy aquí. Trabajo atravesando los fiordos, creando vías a través de ellos. Este año el invierno nos visitó tarde, por lo que probablemente se quedará más tiempo. En junio pasado, todavía había carreteras con nieve profunda. El cambio climático también se nota aquí".

Al final, son 2.300 km sin estrés, sin atascos de tráfico. No hay semáforos, no hay tensión. Sólo ahora nos damos cuenta de la seducción de este paraíso helado bajo un invierno que lo oculta todo. Un viaje, en consecuencia, a través del silencio que acompaña a la autopista de hielo que rodea Islandia. Sólo los clavos del coche rompen ese silencio… Rara vez uno de nuestros viajes nos ha estremecido tanto como nuestra aventura islandesa rodeando esta gran isla abordo del pequeño y valiente Opel Adam Rocks. Y gracias a su amplio techo de lona, encima ha resultado perfecto para observar el paisaje.

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