Tráfico prueba un nuevo radar ecológico

La Dirección General de Tráfico (DGT) ha estado probando durante las últimas semanas un radar que no necesita estar conectado a la red eléctrica para poder funcionar. Para que su mecanismo se active, utiliza un biocombustible como el bioetanol. El objetivo es instalar este tipo de radares en carreteras secundarias.
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Tráfico prueba un nuevo radar ecológico
Tráfico prueba un nuevo radar ecológico

Instalar radares de velocidad en carreteras secundarias, muchas de las cuales tienen puntos negros de siniestralidad. Éste es el último objetivo que se ha marcado la Dirección General de Tráfico. Para ello, ha estado probando durante las últimas semanas un prototipo de radar que no necesita estar conectado a la red eléctrica para poder funcionar. El dispositivo en cuestión emplea uno de los llamados biocombustibles, concretamente bioetanol. De esta forma, la DGT podría instalar este nuevo tipo de radar en lugares con una infraestructura eléctrica insuficiente, como es el caso de muchos de los puntos negros de las carreteras españolas.

Las pruebas han sido realizadas en la misma calle donde está ubicada la sede principal de la DGT (C/ Josefa Valcárcel, Madrid). Se desconocen, por el momento, los resultados de los tests, pero muchos conductores que circulaban por este lugar se han percatado de los flashes que emitía el radar. Pueden estar tranquilos porque, al tratarse de un prototipo en pruebas, no se tramitará ninguna multa.

Según datos de Tráfico, en el 27 por ciento de los accidentes la velocidad ha sido la causa principal.

No es la primera vez que la DGT emplea sistemas de los denominados ecológicos en sus radares. También estuvo realizando diversos tests con dispositivos que utilizan paneles solares. Por el momento, han decidido dejar de hacer más pruebas con este tipo de mecanismos debido a una velocidad excesivamente lenta del flash de la cámara y por defectos de funcionamiento durante la noche.

Automovilistas Europeos Asociados (AEA) ha hecho público un informe en el que señala que sólo el 26,9 por ciento de los radares fijos (139 de un total de 516) se encuentran instalados en un lugar considerado punto negro de accidentalidad.

Els Pallaresos es una población de Tarragona de unos 3.500 habitantes. Pues bien, setecientos de ellos, o dicho de otro modo, el 20 por ciento de la población ha sido multada por exceso de velocidad.

Este aluvión de multas se ha debido a un cambio en la velocidad máxima en uno de los cruces de la carretera TP-2031 que sirve de conexión a Els Pallaresos. Hasta julio pasado, la velocidad máxima en ese punto era de 90 km/h, cifra que se redujo a 70 km/h. Según la Diputación de Tarragona, órgano titular del radar instalado en ese punto, la señalización es visible. Sin embargo, el Ayuntamiento de Els Pallaresos considera que la mayor parte de los habitantes no se ha percatado de la nueva restricción de tráfico.

Sin abandonar tierras catalanas, recogemos una cifra realmente espectacular de una noticia publicada en El Periódico de Catalunya. Los últimos datos indican que al mes son multados como media 25 conductores por arrojar colillas de cigarrillos mientras están conduciendo.

La mayor parte de las sanciones se producen en carreteras comarcales. El hecho de arrojar una colilla encendida supone una multa de 300 euros y una retirada de cuatro puntos en el permiso de conducir.

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