Skoda Roomster

Un aspecto visual desenfadado, amplitud y modularidad interiores de gran brillantez conforman esta nueva oferta de Skoda que estará a la venta el próximo otoño en España con cinco motores –dos gasolina y tres Diesel- y tres niveles de terminación. La horquilla de precios estará comprendida entre 14.500 y 19.900 euros.
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Skoda Roomster
Skoda Roomster

La gama Roomster se articula con seis motorizaciones combinadas con cambios manuales de 5 marchas. La básica 1.2 de 64 CV, que, gracias a los desarrollos cortos de su transmisión, ofrece prestaciones decentes –al menos con sólo dos ocupantes- no se distribuirá en España. Eso deja la oferta de variantes de gasolina para nuestro mercado en dos nuevos motores multiválvula bastante briosos y refinados, un 1.4 de 85 CV y un 1.6 de 105 CV. Este último se ofrecerá más adelante, opcionalmente, con una nueva transmisión automática Aisin de tipo convencional, con convertidor de par que, curiosamente, ofrece seis marchas.

En el apartado Diesel, Skoda retoma el ya clásico tricilíndrico 1.422 cm3 del Fabia, subdividido en versiones de 70 y 80 CV. Dadas las posibilidades de uso familiar y carga de este vehículo, estos económicos motores de peculiar sonido resultan justitos para el Roomster, pero cumplen.

En el futuro, habrá versiones de mayor potencia e incluso dotadas del excelente cambio pilotado de doble embrague DSG, una de las estrellas mecánicas del grupo VW. Mientras tanto, el Roomster de mejor andar es el 1.9 TDI de 105 CV, sobre todo, gracias a su agradable acopio de par motor a medios y bajos regímenes. Dependiendo de las versiones mecánicas, y también del equipo de ruedas que se asocia a los tres distintos niveles de terminación, el Roomster lleva diferentes combinaciones de frenos. Las variantes menos potentes llevan discos ventilados delante de 256 mm y tambores traseros, mientras que las más prestacionales equipan discos delanteros de 280 mm y traseros de 245. En cuanto a las ruedas, Skoda cita como equipo básico un neumático 175/70-14, pero entre las unidades disponibles para este contacto ninguna (ni siquiera la de motor 1.2) bajaba de los 195/55-15, y también las había opcionales de 205/45-16.

En el interior del nuevo Skoda, destaca la amplitud de las plazas delanteras, mientras que atrás, el espacio a lo ancho no es tan generoso como la cota vertical. La regulación de asiento del conductor en altura por una larga palanca-carraca y el doble reglaje del volante permiten buscar una buena postura de conducción. Una vez en marcha, se aprecia un cierto silbido aerodinámico (especialmente en las unidades dotadas de techo panorámico), mientras que el ruido mecánico no está totalmente filtrado, sobre todo en las versiones de gasóleo. En cuanto al confort de suspensión, es apropiado en pavimentos más o menos lisos, pero la suspensión trasera semi-independiente se hace notar cuando se trata de asfaltos degradados.

La actitud en carretera es segura y agradable, con una suave y precisa servodirección electrohidráulica de suficiente rapidez (2,9 vueltas) y una respuesta muy ágil en curvas. En un vehículo de notoria altura, sorprende positivamente de forma especial lo moderado del balanceo lateral en curvas cerradas.

Los técnicos de Skoda lo basan –además de en las barras estabilizadoras y los reglajes apropiados de amortiguación- en la anchura del eje posterior, aún mayor que la del delantero. Eso contribuye a una descomposición de fuerzas tangenciales y laterales que limita el balanceo y acentúa la percepción de agrado de conducción.

La gama Roomster se articula con seis motorizaciones combinadas con cambios manuales de 5 marchas. La básica 1.2 de 64 CV, que, gracias a los desarrollos cortos de su transmisión, ofrece prestaciones decentes –al menos con sólo dos ocupantes- no se distribuirá en España. Eso deja la oferta de variantes de gasolina para nuestro mercado en dos nuevos motores multiválvula bastante briosos y refinados, un 1.4 de 85 CV y un 1.6 de 105 CV. Este último se ofrecerá más adelante, opcionalmente, con una nueva transmisión automática Aisin de tipo convencional, con convertidor de par que, curiosamente, ofrece seis marchas.

En el apartado Diesel, Skoda retoma el ya clásico tricilíndrico 1.422 cm3 del Fabia, subdividido en versiones de 70 y 80 CV. Dadas las posibilidades de uso familiar y carga de este vehículo, estos económicos motores de peculiar sonido resultan justitos para el Roomster, pero cumplen.

En el futuro, habrá versiones de mayor potencia e incluso dotadas del excelente cambio pilotado de doble embrague DSG, una de las estrellas mecánicas del grupo VW. Mientras tanto, el Roomster de mejor andar es el 1.9 TDI de 105 CV, sobre todo, gracias a su agradable acopio de par motor a medios y bajos regímenes. Dependiendo de las versiones mecánicas, y también del equipo de ruedas que se asocia a los tres distintos niveles de terminación, el Roomster lleva diferentes combinaciones de frenos. Las variantes menos potentes llevan discos ventilados delante de 256 mm y tambores traseros, mientras que las más prestacionales equipan discos delanteros de 280 mm y traseros de 245. En cuanto a las ruedas, Skoda cita como equipo básico un neumático 175/70-14, pero entre las unidades disponibles para este contacto ninguna (ni siquiera la de motor 1.2) bajaba de los 195/55-15, y también las había opcionales de 205/45-16.

En el interior del nuevo Skoda, destaca la amplitud de las plazas delanteras, mientras que atrás, el espacio a lo ancho no es tan generoso como la cota vertical. La regulación de asiento del conductor en altura por una larga palanca-carraca y el doble reglaje del volante permiten buscar una buena postura de conducción. Una vez en marcha, se aprecia un cierto silbido aerodinámico (especialmente en las unidades dotadas de techo panorámico), mientras que el ruido mecánico no está totalmente filtrado, sobre todo en las versiones de gasóleo. En cuanto al confort de suspensión, es apropiado en pavimentos más o menos lisos, pero la suspensión trasera semi-independiente se hace notar cuando se trata de asfaltos degradados.

La actitud en carretera es segura y agradable, con una suave y precisa servodirección electrohidráulica de suficiente rapidez (2,9 vueltas) y una respuesta muy ágil en curvas. En un vehículo de notoria altura, sorprende positivamente de forma especial lo moderado del balanceo lateral en curvas cerradas.

Los técnicos de Skoda lo basan –además de en las barras estabilizadoras y los reglajes apropiados de amortiguación- en la anchura del eje posterior, aún mayor que la del delantero. Eso contribuye a una descomposición de fuerzas tangenciales y laterales que limita el balanceo y acentúa la percepción de agrado de conducción.

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