El sector, escéptico ante la tasa verde

La enmienda a la Ley de Calidad del Aire, aprobada por el Congreso de los Diputados por la que el impuesto de matriculación de los vehículos se fijará en función de las emisiones de CO2 a la atmósfera, no ha sido bien acogida por todos. Constructores y concesionarios piden que la medida no suponga un aumento de presión fiscal sobre los automóviles.
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El sector, escéptico ante la tasa verde
El sector, escéptico ante la tasa verde

Aún está por definir si el tributo se pagará por tramos establecidos en función del nivel de emisiones del coche o de forma proporcional por cada gramo de dióxido de carbono, pero el Congreso de los Diputados ya ha dado el primer paso para aprobar la conocida como ‘‘tasa verde’’, que se espera que esté lista antes del 1 de diciembre de 2007. Lo que sí está claro es que los vehículos más ‘‘limpios’’ quedarán exentos de dicho impuesto y que los que más contaminen pagarán un porcentaje del valor del coche superior al 12 por ciento actual.

Las reacciones a esta medida por parte de fabricantes y vendedores no se han hecho esperar. Entre los que mejor han acogido la propuesta está la Asociación de Importadores Automovilísticos (Aniacam), que acepta la tasa, siempre y cuando no aumente la presión fiscal. El presidente del colectivo, Germán López Madrid, teme, sin embargo, que el impuesto retraiga la demanda y esto haga que no se renueven los coches más antiguos, que además son los que más contaminan. Desde la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac) tampoco ven mal la enmienda, pero rechazan que se suba el impuesto.

Por su parte, la Federación de Asociaciones de Concesionarios de la Automoción (Faconauto) considera “contradictoria” la decisión del Gobierno de incentivar fiscalmente a los vehículos menos contaminantes y plantear, al mismo tiempo, la supresión del Plan Prever a partir de 2008, ‘‘obviando el efecto de rejuvenecimiento del parque español que este programa ha ejercido en los últimos cinco años’’. En la misma línea se han pronunciado desde la asociación de vendedores de automóviles Ganvam, quienes, en principio, no están de acuerdo con la medida y añaden que lo que se debe hacer para defender el medio ambiente es retirar de la circulación el 35 por ciento de los turismos con más de diez años.

Al otro lado del Atlántico, en Estados Unidos, donde el Gobierno quiere proteger el medio ambiente limitando el consumo medio de combustible de los automóviles, el inversor financiero Cerberus, propietario del grupo Chrysler, se ha mostrado en contra de los planes de la Casa Blanca. La firma considera que cualquier legislación en este sentido les afectará, pues la mayoría de los coches de Chrysler son modelos de alto consumo.

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