Seat Altea FR

Seat presenta estos días en Estepona, Málaga, su última propuesta, el Altea FR. Si el Altea ya era uno de los monovolúmenes más deportivos del mercado, ahora, con un chasis retocado, un motor turbodiésel de 170 CV y un equipamiento específico, se puede hablar casi de un monovolumen apto para la competición.
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Seat Altea FR
Seat Altea FR

Con este Altea FR, Seat estrena en su gama la variante de 170 CV del motor turbodiésel que ya es un estándar en todo el grupo Volkswagen, el 2.0. No deja de resultar sorprendente que Seat inaugure su nueva familia FR con un motor TDI, y, desde luego, no es por azar. La marca insiste en señalar que su apuesta por la deportividad es global y, por tanto, debe abarcar todas sus actividades, desde los circuitos del Campeonato del Mundo de Turismos, hasta los monovolúmes. Por eso, es simbólico que el primer FR de la nueva época de diseño de Seat sea un TDI, una verdadera declaración de principios.

Claro que no es un TDI cualquiera. Si ya el 2.0 TDI de 140 CV era muy bueno, este de 170 CV resulta impresionante. Para construirlo, los ingenieros de Volkswagen y Seat han modificado tres conceptos fundamentales. En primer lugar, han cambiado la geometría del turbocompresor para aumentar su volumen. En segundo lugar, han agrandado los conductos de admisión, labrando de forma especial el recorrido del aire, de tal manera que llegue a los cilindros en mejores condiciones. Por último, se han cambiado los inyectores electromagnéticos por otros piezoeléctricos. Estos inyectores tienen orificios de inyección más finos y, básicamente, constan de una pieza cerámica que, al recibir una descarga eléctrica, cambia su estado y abre o cierra la inyección. Al ser mucho más rápidos, permiten que se hagan hasta cinco inyecciones por ciclo, con lo que se reducen el ruido, las vibraciones y el consumo y, por supuesto, se mejora la potencia.

Por lo demás, el motor se muestra más suave que el de 140 CV, algo directamente achacable a las mejoras en la inyección. Sin embargo, no alcanza todavía el refinamiento de las máquinas TDCi o HDI. Tampoco nos ha parecido tan silenciosos como esos motores, aunque esta valoración habrá que confirmarla con más detenimiento cuando lo probemos a fondo.

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p>Lo que sí nos ha parecido es un motor enérgico, elástico, con gran presencia en todos los tramos del cuentavueltas y capaz de hacer que el Altea FR sostenga cruceros muy elevados a simple punta de gas.

Durante la presentación oficial del coche, surgió un acalorado debate sobre la pertinencia de los desarrollos elegidos por Seat para este coche. A determinados críticos les parece que son unos desarrollos demasiado largos para un coche de configuración tan deportiva. En nuestra opinión, es cierto que la transmisión, que es de seis relaciones y manual, tiene las marchas altas demasiado largas, especialmente la cuarta, que parece un poco en tierra de nadie. A cambio, las tres primeras son bastante cortas y mueven el coche con mucha energía. Sin embargo, es cierto que, en carreteras cómodas y autopistas, los desarrollos pueden ser muy largos y obligar a mover mucho la palanca.

En Seat han dejado claro que, efectivamente, los desarrollos no son los más cortos que podían haber montado. Aclaran que eligieron estos porque eran los que menos comprometían el consumo del coche, un valor que los compradores de un vehículo TDI siempre tienen en cuenta. Es decir, que podían haber montado un cambio más deportivo, pero eso lastraría mucho el gasto y, desde luego, arruinaría su magnífica media homologada de 6,2 litros a los 100 km.

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p>Al margen de esa discusión, lo que no nos ha gustado es la palanca de cambios, que, a pesar de gozar de unos recorridos rápidos y precisos, lleva montado un enorme pomo de apariencia deportiva, bonita, pero tan aparatosa que obliga a colocar la mano en una posición poco natural y, en nuestra opinión, entorpece el manejo.

El otro pilar que configura a los FR es el chasis. En Seat querían que su Altea FR no fuera simplemente un motor potente acoplado a un coche con “cosmética deportiva”. Querían que el chasis, y, por ende, el comportamiento, estuviesen a la altura del motor.

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p>Para lograrlo, han tomado la elogiada plataforma del Altea normal (la misma que llevan León, Toledo, Golf, Golf Plus, Audi A3…) y le han introducido ciertas mejoras “made in Seat”.

La puesta a punto de los técnicos de Martorell resulta ejemplar. Decididos a darle libertad al coche, han aligerado el tren delantero colocando una barra estabilizadora ligeramente más gruesa, pero hueca, con lo que pesa menos. En cambio, en el trasero han añadido rigidez, con una estabilizadora maciza de mayor diámetro (21,7 mm). El cambio se nota enseguida: el coche mantiene un cierto carácter subvirador, pero, en las transferencias de masas, el eje trasero cobra un agradable protagonismo, con movimientos laterales muy sugerentes. Los amantes de la conducción deportiva se lo pasarán en grande con esta modificación.

Pero eso no es todo. La carrocería va siete milímetros más baja, merced a muelles y amortiguadores mucho más firmes. Estos tarados endurecidos hacen que la carrocería se mueva mucho menos, prácticamente erradicando los balanceos.
Frenos más contundentes (discos de 312 mm delante y de 286 mm detrás), ABS, control de estabilidad y control de tracción complementan el conjunto.

El resultado es un comportamiento dinámico de marcadísimo carácter deportivo. El Altea FR, calzado con unos generosos neumáticos 225/45 R17 y montado sobre una suspensión tan sólida, tiene un tacto seco, incluso duro. Los acostumbrados a los estándares de los monovolúmenes creerán que a este coche le pasa algo raro, pero, en cambio, los que disfrutan del volante estarán a sus anchas.

El FR se nos ha antojado mucho más ágil y atrevido que sus hermanos de gama. Gestiona mejor los apoyos, autorizando más cambios de trazada, más “perrerías” mientras muelles y amortiguadores trabajan a fondo.
Llevado al límite, reacciona subvirando y, a poco que soltemos el gas de golpe o metamos más volante de la cuenta, el eje trasero pedirá la palabra para redondear las curvas con una alegría que no se permite cualquier compacto. Y que nadie se asuste: frenos y ESP nos han parecido de primera.

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p>En resumen, maneras de verdadero deportivo que, sin duda, acompañan perfectamente a las grandes capacidades del motor TDI.

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