¿Se parece tu coche al de Fernando Alonso?

No necesitas los dedos de las dos manos para contar las centenas de caballos de tu motor y tu asiento no ha sido hecho a medida, pero tu coche y el de Alonso se parecen. Quizá no te lo creas, pero sus similitudes van más allá de cuatro ruedas, un volante y –quizá- un rombo en el frontal.
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¿Se parece tu coche al de Fernando Alonso?
¿Se parece tu coche al de Fernando Alonso?

Por mucho que lo mires, a primera vista no vas a encontrar parecido entre tu coche y el de Fernando Alonso. Ruedas, un volante, algún que otro alerón… pero poco más. Sin embargo, un vistazo más detenido te dará algunas pistas sobre la procedencia de muchos de sus componentes; no en vano gran parte de las soluciones que adoptan los vehículos “de calle” proceden directamente de la competición. La Fórmula Uno es el mejor campo experimental para las marcas, ya que las innovaciones más importantes pueden ser probadas en las condiciones más exigentes.

Empieza por examinar sus formas. La mayoría de los fabricantes tienden a proponer líneas “de cuña”, con el fin de que la resistencia al aire sea la mínima y, así, mejorar el consumo de combustible, entre otros parámetros. Los modelos son sometidos a horas y horas de pruebas en los túneles de viento, una herramienta imprescindible en la Fórmula Uno. La escudería Toyota cuenta con una de las instalaciones más avanzadas, en las que se simula el paso del coche por la pista a diversas velocidades. De las mediciones obtenidas salen las formas y, especialmente, la carga aerodinámica que optimizará el comportamiento del vehículo. En la F1, esta labor es vital: el conjunto aerodinámico de un monoplaza tiene una influencia en las prestaciones cercana al 50 por ciento.

¿Cómo se emplea el paso del aire para incrementar el apoyo y que, a la vez, no se penalice el consumo o las prestaciones de tu coche? Mediante los alerones. Estos elementos oponen una menor resistencia a las corrientes y obtienen así una mayor potencia del motor, además de estabilizar el automóvil. No vale cualquier alerón, pues cada marca diseña los suyos en función de las formas del modelo estudiado.

Cuando el vehículo está en movimiento y el aire pasa por la parte frontal, se crean turbulencias que afectan a la eficacia del alerón trasero. Además, en esta ecuación entra en juego otro de los elementos aerodinámicos de los monoplazas: las planchas curvas que se colocan en los laterales de los mismos, en posición perpendicular al suelo, entre el chasis y la rueda delantera. Estas piezas dirigen el resto del aire en contacto con el coche hacia los costados del mismo, tratando de reducir al mínimo la resistencia al viento e incrementando la adherencia al suelo que consiguen los otros alerones. En un turismo, existen elementos con la misma función. Fíjate en las formas de los retrovisores, en los deflectores que existen junto a las ruedas y en las láminas cercanas a los paragolpes. Cuanto más deportivo sea tu coche, más se habrán subrayado estas piezas.

El caso del nuevo Renault Clio es especial: la marca ha aplicado su experiencia en la Fórmula Uno para crear muchos de los elementos que configurarán la versión Sport, la más deportiva de la gama. ¿Te acuerdas de las “branquias” que tenía este año el monoplaza de Alonso? Pues fíjate en las entradas de aire que hay para refrigerar el motor. Además, el difusor (la pieza que acelera el flujo del aire para lograr un mejor apoyo de la zona trasera, sin recurrir a un alerón), se ha tomado directamente de los utilizados en la competición.

Tienes asientos a tu alrededor, por lo que poco puede parecerse el habitáculo de tu coche al interior de un monoplaza. Sin embargo, la función del puesto de conducción es la misma: debes estar lo más cómodo posible para completar kilómetros y kilómetros. Los reglajes de la banqueta, el respaldo y el volante se convierten en tus mejores aliados para encontrar una posición “a medida” y el mullido es bastante más cómodo que el asiento de fibra de carbono de un piloto de Fórmula Uno, por mucho que a éste se lo hayan hecho a partir de un molde de su propio cuerpo.

Por cierto, tú también puedes encontrar fibra de carbono en el habitáculo de los modelos que cuentan con un acabado deportivo, especialmente en los más altos de cada gama. Sin embargo, es más frecuente hallar imitaciones, ya que se trata de un componente bastante costoso. Su tratamiento es delicado: debe permanecer almacenado a 18 grados bajo cero y hay que sacarlo justo antes de su manipulación, pues se endurece a temperatura ambiente.

A lo mejor tu volante te parece “vacío” comparado con el de un monoplaza, con multitud de botones para limitar la velocidad, comunicarse por radio con el equipo, variar las marchas… Sin embargo, si cuentas con un cambio automático, debes saber que las levas en el volante que ya existen en muchos modelos -Citroën C2, Audi TT, BMW M3, etc- vienen directamente de la competición. Su funcionamiento es similar en ambos terrenos: con un simple “toque” bastará para subir o bajar de marcha (aunque no tendremos una respuesta tan rápida, eso sí).

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