Scania resiste a duras penas

El cerco se estrecha sobre el fabricante sueco de camiones Scania. Man está próximo a conseguir su objetivo de fusión, sobre todo, después de que el grupo Volkswagen, principal accionista de ambos, cambiara de opinión este fin de semana y anunciase que veía con buenos ojos una unión de las dos firmas, aunque vinculada al respaldo mayoritario de los accionistas de la compañía nórdica.
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Scania resiste a duras penas

Volkswagen ha dado de plazo hasta el 17 de noviembre para que las negociaciones fructifiquen, pero Scania se mantiene reacia a dar su brazo a torcer. Es más, justo al conocer la noticia del apoyo condicionado de su principal accionista a la fusión, comenzaba una estrategia defensiva mediante actuaciones y declaraciones. Por una parte, aprobaba un dividendo especial a sus accionistas (3,78 euros por título) y, por la otra, atacaba a MAN calificándolo de ineficaz y de no saber gestionar las fusiones, como, según Scania, demuestra su historial.

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p> El director ejecutivo de la firma sueca, Leif Ostling, ha ido aún más lejos al argumentar que Man necesita hacer “sus deberes” antes de que pueda llegarse a un acuerdo, refiriéndose a lo que considera una plantilla abultada de 5.000 trabajadores, una capacidad productiva ineficiente, ejemplificada en tres o cuatro factorías sobrantes, y líneas de negocio sin interés para su compañía. “Scania no tiene absolutamente ningún interés en el 40 por ciento de MAN que nada tiene que ver con el mundo de los camiones”, explicó. No obstante, Ostling ha admitido que “más tarde o más temprano habrá una discusión con MAN” a causa de la presión de Volkswagen.

Scania continúa considerando la última oferta de compra de MAN como insuficiente y se niega a negociar hasta que no mejoren las condiciones. A mediados de septiembre, el fabricante alemán realizó unas declaraciones en las que aseguraba estar dispuesto a pagar 9.300 millones de euros (48 euros por acción) por hacerse con el control de su rival. La jugada salió mal ya que, inmediatamente a la noticia, sus acciones cayeron en la Bolsa de Frankfurt, mientras que las del fabricante sueco ascendieron hasta los 49 euros. Acto seguido, el 9 de octubre, el máximo dirigente de MAN, Hakan Samuelsson, presentaba una oferta de diálogo a su homólogo en Scania. No obtuvo respuesta.

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p> El pasado 12 de octubre, MAN adquiría el 11,48 por ciento del capital de Scania, que le reportaba un 14,27 por ciento de los derechos de voto en el consejo de Administración de la compañía sueca y mejoraba su oferta hasta los 10.300 millones (51 euros por acción).

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p>Al día siguiente, Scania respondió con signos positivos a esa nueva propuesta, pero vinculó su visto bueno a la fusión a una mejora mucho mayor.

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p> No obstante, el apoyo condicionado del grupo Volkswagen ha precipitado los acontecimientos y ha provocado una reacción furibunda de Scania, que entiende que se está jugando con su futuro sin consultar. Ahora, las aguas bajan revueltas. MAN, sin duda alguna, alentado por el visto bueno del grupo Volkswagen, ha dicho que descontará de su segunda oferta de 10.300 millones de euros, los 3,78 euros por acción que el fabricante sueco ha anunciado que pagaría como dividendo especial.

No obstante, MAN no lo tendrá fácil, dado que el grupo Volkswagen apoya la fusión sin inmiscuirse. Quiere esto decir que respalda la unión si la marca sueca la acepta por mayoría, sin contar con sus votos en el Consejo de Administración.

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p> MAN debe conseguir el apoyo del 56 por ciento de los accionistas. No sólo lograría la fusión con Scania también la devolución de los 51 euros por acción, última oferta realizada. Volkswagen así se lo ha prometido.

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p>Ahora mismo, posee el 14,27 por ciento de los votos en el Consejo, por lo que le falta todavía un 42 por ciento. Como Volkswagen, principal accionista de Scania, se mantendrá al margen, la compañía alemana MAN deberá ganarse el apoyo del segundo gran accionista de Scania, la sociedad Investor, propiedad de la familia Wallenberg, antigua dueña de la firma. Fuentes cercanas a los Wallenberg han asegurado que están a punto de lograrlo.

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p> Ante esta situación, Scania podría recurrir a una medida drástica y que su director ejecutivo, Leif Ostling, desestimó en un principio dejándola para una situación más desesperada: una contraoferta. El momento parece que ha llegado. El desenlace, los próximos días.

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