Salón de Ginebra 2006: Pasando al ataque

Las cosas no van todo lo bien que se podría esperar en la industria automovilística europea. Son años difíciles y esos problemas se reflejan en los salones donde los fabricantes exhiben sus últimos modelos. En la 76ª edición del Salón de Ginebra se vive un espíritu de ofensiva, de ataque en todos los frentes para recuperar el interés del público.
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Salón de Ginebra 2006: Pasando al ataque
Salón de Ginebra 2006: Pasando al ataque

Esas ganas de salir adelante se notan cuando se repasa la lista de novedades que se presentan en Ginebra. Hay una docena de primicias mundiales y un buen contingente de coches renovados o que son novedad en suelo europeo. Este afán por poblar los pabellones ginebrinos de vehículos de vanguardia demuestra que las marcas están dispuestas a defenderse, a pelear por su mercado y a “echar a otros antes de que otros nos echen”, como decía hace pocos días Martin Winterkorn, presidente de Audi.

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p> Lo bueno para los aficionados es que, esta vez, la ofensiva no parece pasar por coches de ventas masivas, utilitarios, etc. Los hay, sí, pero las grandes marcas europeas han concentrado su ofensiva en el frente de los coches superlativos: deportivos, grandes todo terrenos, berlinas de impresión… Así, gracias al aguijón del miedo, los fabricantes han tirado la casa por la ventana y nos ofrecen una muestra deslumbrante.

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La vieja industria europea demuestra que no está muerta, que tiene la imaginación fresca y la cintura ágil. Quien no se lo crea, sólo tiene que echar un vistazo a esos impresionantes Audi A6 Allrroad, BMW Z4, Ferrari 599 GTB, Renault Altica, Volkswagen Concept A, Mercedes SL, Lamborghini Gallardo Spyder, Opel GT, Porsche 911 Turbo y GT3…
Todo un repertorio de deportividad, exclusividad y buen hacer europeo. Como dice Carlos Ghosn, presidente de Renault, “no hay problema que no solucione un buen coche”.

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p> Además, Ginebra tiene siempre un punto fuerte que mantiene viva la ilusión: el trabajo de carroceros y diseñadores especiales. Estos artistas del motor vienen cada año al certamen suizo y muestran sus más exquisitos y delicados desarrollos. Son piezas únicas, fascinantes, relicarios de una tradición industrial y artesana que se niega a desaparecer. Algunos tienen nombres míticos, como Pininfarina o Bertone. Otros son menos famosos, pero igual de buenos, como los Heuliez, los Fioravanti, los Stola, los Sbarro, los chicos del Instituto Europeo de Diseño de Turín...


Dice Wolfgang Bernhard, responsable de la marca Volkswagen, que los próximos tres años serán “decisivos para el futuro de la industria automovilística europea”. Bien lo debe de saber Bernhard, un directivo que se ha encontrado en VW los mismos problemas que combatió durante su temporada en Chrysler Estados Unidos: exceso de producción, altos salarios, falta de flexibilidad, caída de las ventas, nueva competencia, deslocalización…
Con estos “agujeros”, a nadie le extraña que la industria europea haga aguas. Para reflotar, siempre se suelta el mismo lastre: los obreros. En estos momentos, entre Volkswagen, DaimlerChrysler y General Motors se perfilan más de 50.000 despidos, una cifra enorme.
Estas dudas y miedos se aprecian detrás de los cortinajes y los focos del Salón de Ginebra. Todo el mundo sabe que nos jugamos mucho en el envite.

Y es que no se pueden descuidar los fabricantes locales. En el territorio neutral de Suiza, las marcas asiáticas pululan a sus anchas y demuestran que, más que una cabeza de playa, han conseguido desplegar una invasión en toda regla.
Para esta edición, Toyota, la grande entre las grandes japonesas, golpea con cuatro primicias mundiales, un despliegue apabullante de fortaleza industrial y poderío económico. Pocos podrán hacer frente a semejante oleada.

Claro que no se quedan atrás marcas como Nissan, que llega con el Note y el Terranaut, o Mazda, que presenta el muy llamativo Mazda3 MPS, todo un deportivo a la europea. Además, ahí están los Mitsubishi Concept EZ Miev, los Kia Cee’d o el Hyundai Car Genus, un sorprendente concept.
Y, por si alguien se piensa que no hay que temer, tras esta formidable colección de marcas ya consolidadas llega la primera ola de las empresas chinas. Ya estuvieron el año pasado en el Salón de Frankfurt y, seguras de su prometedor futuro, toman su sitio en Ginebra.

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p> Por suerte para los europeos, la ofensiva estadounidense es mucho más débil. Destaca la llegada definitiva del Dodge Caliber, acompañado del prototipo Hornet. Otras marcas con presencia importante son Chevrolet, que trae el Captiva, y Cadillac, con su enorme BLS.

El Salón de Ginebra abrirá sus puertas el próximo jueves, 2 de marzo y estará abierto al público hasta el día 12. Los interesados en asistir a la muestra deben saber que la entrada para adultos cuesta 14 francos suizos, unos 9 euros. Las entradas se pueden comprar por internet en la web oficial del Salón del Ginebra .
El salón se desarrolla, como suele ser habitual, en el Palexpo de Ginebra, un gran recinto ferial situado a las afueras de la capital suiza. Dentro de sus pabellones, la exhibición se divide en nueve bloques temáticos. El principal lo conforman los automóviles de tres o más ruedas. Después están los coches eléctricos, las propuestas de carroceros de prestigio, los coches de tuning y las secciones de accesorios y equipamiento original. Por último, hay maquinaria de taller, diversos productos relacionados con el coche y atracciones de todo tipo.

En el Salón de Ginebra no podía falta la ya habitual oferta de coches “verdes”, más o menos ecológicos. Sin embargo, en esta edición apreciamos una cierta falta de novedades en este sentido. Hay, sí, híbridos, algún modelo de hidrógeno (Honda FCX) y varias propuestas interesantes de reducción de consumo. Pero falta algún coche realmente revolucionario.

Junto con la nueva generación del Toyota Prius y el nuevo Honda Civic Hybrid, lo más llamativo son los híbridos HDI del grupo PSA.
Además, destaca un nuevo motor TDI de Volkswagen que, según declaran, consume sólo 3,9 litros cada 100 km. Lo han montado en el Polo BlueMotion, una nueva versión del pequeño utilitario que se fabricará en Pamplona.
Volkswagen también anuncia que está trabajando con Shell en el desarrollo de un nuevo tipo de etanol. En la misma línea, Fiat presenta el Panda MultiEco, que puede quemar metano y gasolina.

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p> Son ejemplos de cómo se mueve el mercado en el ámbito ecológico, pero, la verdad, contrastan mucho con las propuestas deportivas y potentes que los fabricantes exhiben como tablas de salvación.

Además de Seat, que es el único fabricante generalista de nuestro país presente en Ginebra, la presencia española en el salón es bastante interesante.
Se manifiesta, sobre todo, en el diseño. Brillan con luz propia coches como el Identity i1, desarrollado en Barcelona por Mazel y montado con componentes fabricados por la también española Ficosa.
Además, están presentes coches como el Tramontana, que se hace en Girona, y el Haizea, un prototipo presentado por el Instituto Europeo de Diseño de Turín y nacido de los lápices del joven vasco Íker López Totorika.

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