Las restricciones de Madrid Central no solucionan el problema del ruido

Los datos del Ayuntamiento de Madrid reflejan una ligera bajada de los niveles de ruido con la aplicación de las restricciones de Madrid Central, pero los niveles siguen siendo nocivos para la salud.
Las restricciones de Madrid Central no solucionan el problema del ruido
Madrid Central no soluciona el problema del ruido

Los automóviles no sólo generan emisiones contaminantes nocivas para el aparato respiratorio, también producen ruidos dañinos a nuestro oído. Ésta es una de las afirmaciones sobre las que se ha impulsado el proyecto de Madrid Central, con el que se ha intentado disminuir las partículas contaminantes de los vehículos pero, también, los sonidos molestos generados por los mismos.

Y si bien los datos recopilados por las estaciones del Ayuntamiento de Madrid reflejan un ligero descenso de los valores, las cifras están muy lejos de alcanzar los límites marcados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en lo que a problemas de salud se refiere.

Según datos del Consistorio recopilados por La Razón, la implantación de Madrid Central ha disminuido el ruido en la estación situada en la Plaza del Carmen en 1,8 decibelios (dB) de media. Sin embargo, la recogida de datos demuestra que la mayor bajada se ha registrado por la mañana, mientras que durante la noche, momento más crítico por la necesidad de descanso, los valores son muy similares.

Pese a ello, la fórmula por la que se obtiene la cantidad de dB provocados por una fuente de ruido es exponencial. Es decir, no es lo mismo pasar de 0 a 1 decibelios que de 1 a 2, ya que el aumento es superior al doble de ruido. De esta manera, reducir los niveles de ruido de 64,9 a 63,1 dB sí supone una mejora sensible, pero aún está muy lejos de los niveles que exige la OMS.

¿Cómo afecta y cómo se mide el ruido en la ciudad de Madrid?

Según los datos analizados por La Razón, de la casi treintena de medidores que tiene la ciudad, 16 han reducido su nivel de ruido, mientras que nueve han elevado sus cifras. Pese a todo, la influencia de Madrid Central se puede contemplar en la estación de la Plaza del Carmen, única situada en el interior del área restringida, y poniendo el foco en las zonas fronterizas, como la Plaza España, donde si bien el ruido ha disminuido durante la mañana, el resto del día se ha mantenido en valores muy similares a los anteriores. Siempre con valores superiores a los 62 dB.

Estas cifras chocan de lleno con los límites saludables marcados por la OMS (Organización Mundial de la Salud). Según esta organización, no deberíamos superar los 55 dB para que nuestro oído no sufriera ningún daño. De hecho, señalan que el máximo de ruido generado únicamente por los automóviles nunca debería ser superior a 53 dB y que, en una jornada laboral, el máximo al que un trabajador debería estar expuesto durante ocho horas es de 80 dB.

Para hacernos una mejor idea del ruido continuo al que los ciudadanos de Madrid están expuestos, la estación que ha recogido los valores más altos es la situada en Gregorio Marañón, cuyo promedio el pasado mes de diciembre es de 70,6 decibelios. Como ideal a perseguir, la estación de Casa de Campo es la que menos ruido ha recogido, con 47,9 dB de media. Si tenemos en cuenta que la estación se encuentra en mitad del pulmón verde de Madrid, con el tráfico restringido y en lo alto de una colina, se antoja realmente difícil aproximarse a los valores recomendados por la OMS.

El coche, ¿el principal problema?

Si algo demuestra los datos del Ayuntamiento es que el ruido del tráfico es un grave problema, pero no es ni mucho menos la única fuente de contaminación acústica. Y es que si tomamos los datos de Gregorio Marañón, donde se han establecido los datos más alarmantes y una de las zonas con mayor afluencia de coches de la capital a través del Paseo de la Castellana, podemos entender la influencia del tráfico rodado en los problemas auditivos de los ciudadanos.

Sin embargo, la Plaza del Carmen ha registrado menos de 2 dB de bajada con la aplicación de Madrid Central. Aunque significativa, parece que el bullicio procedente de los bares o de las salas de noche afecta en gran parte a que la bajada haya sido mínima. Hay que tener en cuenta que el verdadero descenso se ha producido por la mañana, mientras que por la noche se ha incrementado ligeramente.

Seguiremos atentos a los datos aportados por el Ayuntamiento, pero todo indica que, más allá de que la reducción del paso de vehículos ha mejorado el nivel de ruido en el centro de Madrid, las celebraciones y, con ellas, el ruido producido por las personas y la música también juega un papel fundamental en los datos recogidos. ¿Qué niveles de ruido se alcanzarán en las noches de verano, con las personas disfrutando de las terrazas?

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