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Reorganización del tráfico, menos contaminación

La investigadora de la Universidad de Navarra (UN), Asun Parra, ha afirmado en un estudio que con la reorganización del tráfico, la contaminación atmosférica podría bajar ‘en torno a un 28 por ciento’.
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Reorganización del tráfico, menos contaminación
Reorganización del tráfico, menos contaminación

Parra ha señalado que se pueden diseñar nuevas estrategias para mejorar la calidad del aire con la reorganización del tráfico , como puede ser el reconducir los coches hacia calles más amplias y de menor tráfico.

Éste es uno de los aspectos más relevantes del proyecto que ha realizado Parra sobre la contaminación atmosférica en la Comunidad foral, tras analizar cuatro ambientes diferentes: dos exteriores, la Ribera de Navarra y Pamplona; y dos interiores, bares y autobuses urbanos.

Según ha informado hoy la UN en un comunicado, el estudio se ha desarrollado en el Laboratorio Integrado de Calidad Ambiental (LICA) del departamento de Química y Edafología, bajo la dirección del profesor Jesús Miguel Santamaría, y ha tenido por objetivo adquirir un mayor conocimiento sobre los niveles de contaminación en Navarra.

Parra ha afirmado que de forma más específica ha querido saber ‘cuánta contaminación provocan los compuestos orgánicos volátiles (COV) ; ya que muchos de ellos presentan propiedades tóxicas y cancerígenas, e influyen en importantes problemas ambientales como la formación de ozono troposférico o el calentamiento global’.

El proyecto, que ha formado parte de su tesis doctoral y se ha dividido en cuatro fases, se inició primero en la Ribera de Navarra, y durante seis meses se analizaron e interpretaron las distribuciones espaciales y temporales de las concentraciones de COV, dióxido de nitrógeno y ozono.

La química investigadora ha indicado que los resultados ‘en esta zona eminentemente agrícola confirmaron que las emisiones del tráfico, y en menor grado las de los complejos industriales, eran las principales fuentes de contaminación. Dato que debe tenerse en cuenta por su posible influencia en los cultivos y en la pérdida de su productividad’.

El segundo trabajo tuvo lugar en Pamplona, donde los niveles más altos de contaminantes, benceno, tolueno y NO2, se registraron en las calles de mayor tráfico.

Allí la investigadora de la UN realizó simulaciones por ordenador para estudiar la dispersión de estas sustancias en una zona reducida, el segundo ensanche, cuyos resultados han servido para explicar cómo se acumulan los contaminantes en las calles más estrechas.

Respecto a la pureza del aire en recintos cerrados, bares y cafeterías, la investigación de Parra ha desvelado que la concentración de contaminantes en estos locales es veinte veces superior a la del exterior.

La causa se encontraría en el humo del tabaco, los productos de limpieza, los ambientadores, las pinturas y la entrada de contaminantes externos.

Parra ha subrayado que en el caso de los autobuses urbanos, descubrió que el aire ‘era de menor calidad en las rutas más céntricas durante las horas punta. Sin embargo, los pasajeros que sufren mayores exposiciones son los de las rutas periféricas, ya que su viaje, en general, dura más.