Las recetas de la abuela

Restaurar un vehículo clásico es una de las tareas más apasionantes a las que se puede enfrentar un amante del mundo del motor.
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Las recetas de la abuela

La pasión por los vehículos clásicos corre por las venas de Ignacio Pueche desde que era muy pequeño. Su padre es un famoso vendedor de vehículos clásicos y de él ha heredado esta afición que le ha llevado a abrir, hace más de un lustro, un taller de restauración en Boadilla del Monte (Madrid). Pueche es ingeniero industrial y su afición por los clásicos ha desembocado en el diseño y la producción posterior de uno propio: el Aster.

La especialidad de Pueche y de su equipo son los vehículos de antes de la Guerra Civil española. A éstos se les hace "todo, desde la actualización de carrocería hasta la puesta a punto de mecánica, maderas, carrocería y tapicería". Confiesa que por su taller han pasado muchos vehículos: Hispano Suiza, Bentley, Bugatti, Ferrari, Aston Martin. El más curioso, si se tuviera que decantar por alguno, es uno de vapor del año 1903.

Ignacio Pueche: Desesperados. Clientes a quienes les cuesta encontrar gente que haga restauraciones. Dan vueltas, lo llevan de un taller a otro y, a los cinco años, el coche está desmontado, se han perdido la mitad de las piezas y ellos están a punto de suicidarse.

I.P.: Es una pregunta que no tiene mucho sentido. Lo cierto es que es caro. La mano de obra es muy cara, no siempre hay recambios... Nosotros cobramos a 24 euros la hora más IVA. Hay mucha mano de obra artesanal en este trabajo. Yo te digo que un señor tarda tres días en desmontar una aleta y tú me dices: "¿Cómo puede ser, si en un Audi tardan veinte minutos?" Pues bien, aquí los tornillos están podridos, la aleta está no sé cómo, el soporte está torcido… Es muy difícil incluso hacer presupuestos. Nosotros damos ideas aproximadas, pero nunca sabes qué te vas a encontrar con un coche que tiene 50 años. Para que te hagas una idea, hacer una carburación a un coche de los años 50 cuesta 150 euros y una restauración completa pues 30.000, 40.000 ó 50.000 euros. Una restauración de un coche inglés del que haya piezas es más barato que otro de los años veinte del que no. En definitiva, es imposible decir cuánto va a costar.

I.P.: Sí, de los británicos de los años 50 o Mercedes de esta época hay de todo, caro, pero de todo. Es relativamente caro, porque le das un golpe a un piloto de un Audi A8 último modelo y vale lo mismo el piloto del A8 que si yo te traigo un piloto cromado para un Mercedes del año 36.

I.P.: Sí, pero no es habitual. El problema de la restauración en España es que especialistas en coches de antes de la Guerra Civil, especialistas como nosotros, hay tres en todo el país. Las restauraciones, hasta ahora, eran en talleres de amigos que, cuando tenía un ratillo, le pegaban cuatro palos y lo ponían un poco derecho. El cliente salía a pasear con el coche más o menos restaurado.

I.P.: Hay coches con los que sueño todas las noches. Hay trabajos que sí, que sales mucho más satisfecho que con otros.

I.P.: Si hablamos de una restauración total y absoluta, desde que llega el coche, hay que deshacerlo hasta el último tornillo para volver a montarlo. El proceso depende, porque antes, en los años 30, cuando ibas a comprar un coche, no te lo vendían como hacen ahora. Era un chasis y luego tú ibas a carrozarlo al carrocero que te diera la gana o, al menos, trabajaban así las grandes marcas. Es muy habitual que los coches vengan aquí sin carrocería, porque a lo largo de los años lo hicieron ambulancia, luego lo usaban para repartir pimientos en los pueblos…, esa clase de cosas. Hay coches en los que no hay carrocería y tenemos que hacerla desde cero. Primero nos documentamos sobre el coche, vemos carrocerías de la época que pudieran servir para ese coche. Las carrocerías se hacían bajo pedido, porque la original no vamos a saber nunca cuál es. En ese momento, diseñamos nosotros la carrocería acorde con la época y con el chasis. Se hace la estructura en madera y luego en chapa o en algún material de la época: aluminio. Una vez que está acabada la carrocería, se pasa a restaurar el chasis y luego se pasa a la restauración final. Si la carrocería es la original, se restaura sobre todo el chasis, que al ser de madera está destrozado. Luego se repara chapa, motor, frenos, etc. y se vuelve a construir y pintar, tapicería, maderas interiores, etc.

I.P.: En España no hay cursos (formación) de restauración. Nosotros hemos contactado con la Escuela de Ingenieros Industriales de Madrid, para poner en marcha un proyecto global de automóviles antiguos. Pero el político de turno dijo que no y ahí se quedó todo. Yo no desisto de la idea de hacer una escuela taller, porque el problema es que no hay gente. Nosotros tenemos cuatro oficiales y cuatro aprendices y, si pudiera tener otros cinco aprendices, los tendría encantado, pero no tengo sitio, ni medios. Si sigue la situación como ahora, en diez años no quedará ningún profesional. Un señor que coja una chapa de aluminio y que te haga una aleta desde cero es muy difícil de encontrar.

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