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¿Prefieres un deportivo a una mujer?

Aunque parezca increíble, hay amantes de los coches que preferirían ponerse a los mandos de un Ferrari que pasar una noche con una despampanante modelo. ¿Estás entre ellos? Aunque la afición por los coches es sana en esencia, en ocasiones puede convertirse en una enfermedad, como la mecafilia.
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¿Prefieres un deportivo a una mujer?
¿Prefieres un deportivo a una mujer?

La actriz Eva Mendes ha sido escogida por Askmen en su Top 99 como la mujer más deseada de 2009, aunque otras encuestas similares muestran como indiscutible ganadora a Megan Fox, que hace gala de sus encantos en la última entrega de la película Transformers. Las dos son bellezas impresionantes e incuestionables, pero, ¿antepondríais conducir el coche de vuestros sueños a pasar una cálida velada con alguna de ellas?

Independientemente de vuestra respuesta, nos llamó mucho la atención una de las conclusiones que mostraba otro estudio realizado por Men’s Car. En él se sometía a 2.253 hombres y mujeres alemanes a una sencilla pregunta: ¿prefieres pasar un fin de semana con una despampanante celebridad o con un superdeportivo italiano?

Para los conductores se utilizaron reclamos como Pamela Anderson o Britney Spears frente a los modelos italianos, pero los esfuerzos fueron inútiles. El 86 por ciento prefirió pasar un fin de semana conduciendo un Ferrari en vez de disfrutarlo con la explosiva actriz y el 74 por ciento aseguró que escogía acariciar el capó de un Lamborghini antes que las curvas de la estrella del pop. Entre ambos disfrutes efímeros, se trataba sólo de unas horas de placer, ganó la ‘maccina’ a los encantos de una bella mujer.

‘Un automóvil es el objeto más obvio en el que se apoya un hombre para demostrar qué clase de individuo es. Los conductores buscan poder y velocidad en un coche. Por el contrario, las mujeres prefieren un bonito diseño y que sea fácil de aparcar’, expone Frank Hofman, editor de Men’s Car.

La estereotipada afirmación de Hofman se relaciona con la respuesta mayoritaria al estudio por parte de las mujeres. El 60 por ciento de las conductoras escogió una cita con George Clooney en vez de pasearse con un Ferrari y el, más aplastante, 73 por ciento prefería una aventura con Hugh Grant a un Lamborghini.

En casos extremos, el amor por los coches puede llegar a ser una patología. El término científico de esta ‘enfermedad’ es mecafilia, que se define como atracción sexual por todo tipo de máquinas.

El caso más conocido es el del norteamericano Edward Smith, que se enorgullece de haber mantenido relaciones sexuales con más de 1.000 coches (sí, la preposición no es errónea y es ‘con’ y no ‘en’). Smith no se avergüenza de sus preferencias sexuales y asegura que lleva quince años amando –literalmente- a sus ‘amigas’ de cuatro ruedas.

Su novia actual es Vanilla, un Volkswagen Beetle blanco, del que confiesa estar muy enamorado. ‘Soy un romántico, escribo poesía para mi coches, les canto y les hablo como si fueran mis novias. Sé lo que siento y no deseo cambiar’, declaraba este estadounidense, natural de Washington, al diario británico Telegraph, ‘aprecio la belleza y voy un poco más al valorar la hermosura de un automóvil hasta el punto de que lo que siento es una expresión de amor’.

Aunque hoy está unido sentimentalmente con Vanilla, ha tenido otras relaciones en su vida destacando la de su Opel GT de 1973 o la de su Ford Ranger Splash de 1993. Smith asegura que su relación sexual más intensa no fue, curiosamente, con un automóvil, sino con un helicóptero. Concretamente, se trata del protagonista de la famosa serie de la década de los 80 Airwolf, un helicóptero modelo Bell 222 modificado para el serial televisivo. El caso de Smith no se trata de un hecho aislado, según un reportaje elaborado por la cadena estadounidense Channel 4 existen en el mundo más de 500 mecáfilos.

Este vídeo colgado en Youtube, retrata las poco ortodoxas relaciones de Smith con un coche, es el más light de los que existen sobre este tema, pero fueron suprimidos en el portal de vídeos por su explicito contenido sexual.

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