Porsche: Historia de un sueño

En 2006 se cumplen 75 años de la creación del pequeño taller de ingeniería de Ferdinand Porsche, un personaje entregado en cuerpo y alma al mundo del automóvil. De su privilegiado talento surgieron algunas de las soluciones técnicas más utilizadas en la industria de la automoción. Inventor, ingeniero, diseñador e industrial, Porsche también dejó para la posteridad una firma, un emblema de lujo y sofisticación que nació con el objetivo de construir un vehículo enteramente propio, hasta en el nombre. Ésta es la historia de ese sueño.
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Porsche: Historia de un sueño
Porsche: Historia de un sueño

Llega el año 1931 y Ferdinand Porsche opta por crear una empresa propia de desarrollo automotriz formada por un equipo inicial de 12 ingenieros. La idea del inventor consiste en abarcar todos los aspectos de la industria de la automoción, desde suspensiones a diseño, desde mecánicas a bastidor, sin desdeñar la posibilidad de crear automóviles completos, tal y como demuestra el nombre de la misma: Sociedad Limitada para la Construcción y Asesoría en la Fabricación de Motores y Vehículos Doctor Ingeniero Honoris Causa Ferdinand Porsche.

Esa pretensión universal y el hecho de aceptar los más variados encargos dieron como resultado algunas de las realizaciones más importantes de la historia del automóvil. Valgan como ejemplos el Escarabajo de Volkswagen o el coche de carreras Auto Union. Su gran logro, no obstante, más allá de productos concretos, fue el de posibilitar que la gran masa de la población tuviera acceso a un automóvil, hasta ese momento un lujo al alcance de muy pocos privilegiados.

En 1933, recibe un pedido de la empresa inglesa Auto Union para que desarrolle un coche de competición de 16 cilindros y 750 kilogramos. Porsche lo bautiza como Auto Union P y ve la luz en 1934. En su primer año de existencia, aún como prototipo, bate tres récords mundiales y triunfa en diversos grandes premios y pruebas de montaña. Su carrera fue detenida abruptamente por el inicio de la II Guerra Mundial, pero, en los cinco años que estuvo compitiendo, se mostró casi intratable. Lo más destacado de este modelo era su motor central, precursor de los vehículos de competición modernos, incluidos los monoplazas de Fórmula 1.

Desde el primer año, todo fue a pedir de boca para la recién fundada sociedad. La experiencia y el aval innovador de Porsche eran razones suficientes para que las principales empresas de la automoción confiasen en él a la hora de desarrollar productos. El ingeniero correspondía con igual profusión creadora e innovadora. Así, en el mismo año 1931, prepara una berlina de tamaño medio impulsada por un motor de seis cilindros para la marca Wanderer y le entrega un nuevo motor de ocho cilindros. Registra la patente del primer sistema de suspensión mediante barra de torsión y diseña un eje elástico para la compañía Horch Werke Zwickau. Más importante aún, desarrolla, para la Zündapp, un utilitario con motor de ubicación trasera.

En 1933, continúa por la senda de los coches pequeños y económicos, ideando un nuevo prototipo por encargo de la empresa NSU Werke. Se trataba del compacto Typ 32, germen del futuro Escarabajo.

El Typ 32 contaba con la mayoría de las grandes evoluciones tecnológicas que salieron de su compañía: propulsor de cuatro cilindros trasero, refrigeración del motor por aire y suspensión mediante barra de torsión. En la mente de Porsche, estaba la construcción de un vehículo del pueblo ("Volkswagen"), a instancias del mismo Adolf Hitler. Esta idea fue madurando con los sucesivos encargos recibidos. La industria de la automoción estaba evolucionando. La economía alemana se recuperaba a pasos agigantados y cada vez más personas demandaban un vehículo para su uso cotidiano.

Al año siguiente presenta al ministerio de Tráfico alemán su pretensión de construir un automóvil popular en un extenso documento. En junio, la federación de la industria automovilística alemana le solicita formalmente el desarrollo de un coche de tales características. Apoyado institucionalmente y, por tanto, sin ningún tipo de competencia, Porsche, en apenas un año, da rienda suelta a su instinto. En 1935, el prototipo está terminado. En 1936, el gobierno alemán decide sacarlo a producción, pero, en lugar de invitar a todas las firmas de la industria nacional a que participen en la construcción del modelo, opta por la creación de una factoría independiente denominada Gezuvor, siglas en alemán de la Sociedad para la Planificación de Vehículos del Pueblo Alemán, ubicada en Wolfsburg. Cómo no, Ferdinand Porsche es el encargado de planificarla. Gezuvor será el origen de la futura compañía Volkswagen.

En 1937 su compañía cambia de nombre y pasa a llamarse Porsche KG. Mientras avanza en el diseño definitivo del Volkswagen llamado ahora Kraft durch Frende (KdF)-Wagen (“Coche de la fuerza por la alegría”), realiza un viaje a los Estados Unidos, en compañía de su hijo Ferry –a la postre, su sucesor-, con el objeto de familiarizarse con las técnicas de producción y de división del trabajo de la potente industria local y aplicarlas a la Gezuvor. En 1938, la cadena de producción del “coche del pueblo”, ya bautizado como Beetle, está prácticamente finalizada. Sin embargo, el estallido de la guerra en septiembre del año siguiente, obliga a posponer los planes del Estado alemán hasta 1946.

En los años que preceden al gran conflicto armado del siglo XX, la empresa de Porsche continúa con su actividad diversificada hacia todos los ámbitos de la industria del automóvil, aunque el mundo de la competición sigue siendo su principal fuente de ingresos. De esta época datan sus colaboraciones con Daimler Chrysler, mediante la provisión de elementos mecánicos para los motores de sus Flechas Plateadas y la creación del prototipo Typ 64, considerado el precedente de los posteriores deportivos de la marca Porsche.

El estallido bélico provoca que la actividad de su compañía se reoriente hacia el ámbito militar. Interrumpe sus trabajos en competición y obtiene varias licitaciones del ejército alemán para fabricar un coche anfibio y un todo terreno, derivados de la plataforma del “coche del pueblo”, y para desarrollar tanques y coches blindados.

Antes de la ocupación de Berlín en 1944 y como consecuencia de los bombardos aliados sobre Stuttgart, la compañía se traslada a Gmünd, una localidad austriaca en la provincia de Karnten.

De resultas de la colaboración con el gobierno Nazi y de su papel activo en la II Guerra Mundial, tras la derrota de Alemania, Porsche es encarcelado durante 22 meses. Ese periodo mermó considerablemente su salud, con lo que su hijo Ferry tuvo que hacerse cargo de la empresa. El 30 de enero de 1951, Ferdinand Porsche fallece a la edad de 75 años. Había dejado un legado inigualable en la industria de la automoción y había visto, tres años antes, su sueño cumplido: ver circular un vehículo deportivo con su nombre. Se trataba del Porsche 356.

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