Los salpicaderos del Porsche 911

50 años de Porsche 911, el modelo más emblemático de la marca. Nos sentamos en el puesto de mandos de cada una de sus generaciones. El tiempo pasa para el 911 y las cosas se ven diferentes. Del tacómetro a la pantalla TFT.
Sylvia Longás -
Los salpicaderos del Porsche 911
Los salpicaderos del Porsche 911

Porsche 911 (serie A a F). De 1963 a 1973

El modelo original. Nos llama la atención su generoso volante de madera color miel y su singular salpicadero que adorna sin duda el interior del 901, que se denominará, tras el salón de Francfort de 1963, Porsche 911. De los relojes se cuentan cinco, en lugar de los habituales tres del 356 (excepto el Posrche 912, de cuatro cilindros, fabricado entre 1965 y 1969), seña de identidad de la marca que pervivirá con el paso de los años. En el medio de la zona roja del tacómetro, comienza el Porsche 911 de dos litros a rozar las 5.500 rpm. Acompañan a esta esfera las pantallas de nivel, presión y temperatura del aceite y el reloj, a la derecha. Desde este primer modelo, el interruptor de encendido se ubica a nuestra izquierda.

 

Porsche 911 (series G a L y nuevas series A a J) de 1973 a 1989

Fabricado a partir del verano de 1973, el modelo G ha sido el más longevo de todos los Porsche 911. Muchos avances en materia de seguridad y en motores la potencia se incrementó de 150 a 231 CV. Pero los cambios no se limitaban a razones técnicas. Las modificaciones más radicales se centran en los detalles interiores, con una escala diferente de los instrumentos, volante completamente renovado y una radio más moderna. Los interruptores de todas aquellas nuevas funciones que iba incorporando el Porsche 911 (elevalunas eléctricos, ajustes del espejo, techo o aire acondicionado…)  se fueron ubicando a lo largo del salpicadero.

Porsche 964. De 1988 a 1993

Ordenador de a bordo y nuevos interruptores son los principales cambios de la nueva generación del Porsche 911. Las cinco esferas de la instrumentación se mantienen y aparece una pequeña consola central con interruptores para el alerón trasero eléctrico y, en el caso del Carrera 4, para el diferencial trasero. Nuevo en la cabina de mandos, además del ordenador de a bordo, es la incorporación de airbags que se incluyen de serie a partir del año 1991. En la imagen os mostramos el puesto de mandos del RS 964, construido en pequeña serie, que prescinde de bolsas de aire.

Porsche 993. De 1993 a 1997

A primera vista, puesto de mandos muy diferente a la de su predecesor. Destaca su elegante volante, donde el airbag adquiere forma en el centro del mismo, a diferencia del 964 donde quedaba más camuflado, solución que podría haberse aplicado en este 993. Radio con función de navegador, red telefónica y llave con mando a distancia. Por vez primera incorpora cambio de marchas de seis relaciones. Último 911 con un motor refrigerado por aire.

 

Porsche 996/997. De 1997 a 2011

No solo la renuncia al motor refrigerado por aire (el 996 llegó refrigerado por agua) dejó sin habla a los fans del 911, también el cambio que experimentó en su estética con respecto al 993 no consiguió mucha aceptación. El interior renuncia a la personalidad 911 para parecerse más al modelo Boxter, presentado el año anterior. El tacómetro en el centro sigue siendo dominante y los cuatro instrumentos restantes dejan de cobrar vida para “acurrucarse” detrás de él. El dispositivo de visualización analógico de la velocidad es tan pequeño que tienes que ayudarte de la pantalla digital y la consola central separa al conductor del pasajero. El cuadro de instrumentos sufrió cambios en 2004 con el Porsche 997.

 

Porsche 991. Desde 2011

Con el modelo de 2011, el interior cambia completamente, con un túnel central más ancho. Los cinco indicadores siguen ahí, con el tacómetro en el centro y con el interruptor de encendido a la izquierda. A la derecha, la pantalla del navegador, ordenador de a bordo y cronómetro. La sustitución del freno de estacionamiento de palanca por uno eléctrico —cuyo mando está al lado izquierdo del volante— ha permitido a Porsche agrupar todos los botones de los dispositivos electrónicos que influyen en la respuesta mecánica del coche —suspensión, Start&Stop, alerón…— y colocarlos por delante de la palanca de cambios en vez de detrás, por lo que quedan más a mano.

 

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