Los peligros de la alergia

Estornudos, tos, picor de ojos... la primavera ya está aquí. Muchos conductores se enfrentan en las próximas semanas a su peor pesadilla: circular en una época del año en la que sus facultades físicas están muy debilitadas. Y cada vez son más. No te pierdas nuestro reportaje y entérate de cómo prevenir los efectos de la alergia durante la conducción. Tú puedes ser el próximo paciente.
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Los peligros de la alergia
Los peligros de la alergia

Los conductores ya no estamos solos en la lucha contra la alergia. Hace años, quienes sufrían en mayor medida sus síntomas pasaban un auténtico calvario cada vez que se sentaban al volante: o combatían sin cuartel por evitar la aparición de brotes de la enfermedad o sufrían las consecuencias de circular, por ejemplo a pleno sol, con las ventanillas y las tomas de aire completamente cerradas. Ahora, en pleno siglo XXI, la situación ha cambiado y los alérgicos ya tienen un compañero de viaje en quien apoyarse: su propio coche.

Una de las novedades que más ha mejorado la capacidad de conducción de los alérgicos es el refrescante aire acondicionado. Este elemento no sólo facilita determinadas conductas al volante, sino que además evita que bacterias, hongos y otros microorganismos se introduzcan en el habitáculo. Pero ojo: no siempre tiene el efecto esperado. Para obtener el mayor rendimiento conviene que su instalación se encuentre en perfecto estado de mantenimiento o, de lo contrario, agravará los síntomas alérgicos más que prevenirlos.

Lo más importante es que nuestro vehículo disponga de filtro antipolen, un requisito imprescindible para encender el aire acondicionado. Este dispositivo, que puede adquirirse en tiendas especializadas, impide el paso de todas aquellas sustancias perjudiciales para nuestro organismo. Para su correcta utilización, los fabricantes recomiendan reemplazarlos cada 16.000 kilómetros. En lo que respecta al propio aparato de aire acondicionado, lo mejor es revisar todos sus componentes una vez al año. No hay que olvidar tampoco conectarlo periódicamente (en invierno aunque sea unos minutos) para no deteriorar su funcionamiento.

El aire acondicionado es una de las mejores armas con las que cuenta un alérgico en su coche, pero no la única. El material con el que está producido cada apartado del habitáculo también es fundamental a la hora de impedir nuevas crisis. Los especialistas médicos aconsejan disponer de vehículos en cuyo interior no figure ningún componente de níquel. Del mismo modo, es importante disfrutar de un volante, una palanca de cambios y una consola central que hayan sido sometidos a pruebas dermatológicas (algunos fabricantes presentan certificados oficiales), así como eliminar todos los posibles adhesivos tóxicos.

Otro material que es preferible evitar a toda costa es el látex, un componente especialmente contraindicado a los alérgicos y capaz, según los médicos, de provocar fuertes reacciones en personas que estén en contacto frecuente con productos de goma o que hayan sufrido repetidas operaciones quirúrgicas. Este material es utilizado, por ejemplo, para fabricar todo tipo de neumáticos.

Si existe actualmente en el mercado un vehículo que haya sido capaz de aunar todas estas recomendaciones, ése es el modelo Ford Focus C-Max. Así, al menos, lo atestigua la prestigiosa organización TÜV, encargada de controlar y aprobar niveles de calidad industrial en productos de consumo. Esta entidad alemana concedió al monovolumen el certificado de “interiores antialérgicos comprobados” el pasado 18 de marzo.

El informe concluye que el Ford Focus C-Max “está producido exclusivamente con materiales que reducen el riesgo de generar alergias a los niveles más bajos posibles”. La organización destaca la presencia en el vehículo de un filtro antipolen de alto rendimiento, “que impide que partículas como el polen, tan temidas por los asmáticos, puedan entrar en el interior del coche al circular”. Tal es el compromiso de Ford en este ámbito que su vicepresidente europeo de Desarrollo de Producto, Derrick Kuzak, ha garantizado que todos sus nuevos modelos obtendrán este certificado y que, si es necesario, “procederá al cambio de materiales de los vehículos que ya están en el mercado para cumplir con estos requerimientos”.

No obstante, los vehículos no siempre contribuyen a reducir los efectos de la alergia, ya que determinados modelos están facilitando el aumento de casos alérgicos entre la población. La razón es sencilla: según un reciente informe de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), el polen urbano es mucho más agresivo que el rural “debido a los gases de Diesel que emiten los motores de combustión del tráfico rodado”. Todos los estudios aseguran que las partículas expulsadas por las mecánicas de gasóleo (que suponen el 50 por ciento del parque automovilístico) agravan el problema al emitir hidrocarburos que interactúan con las gramíneas e incrementan, hasta en un 20 por ciento, la capacidad de producir alergia.

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