Un paso adelante

Si escalofriantes son las cifras de fallecidos en las carreteras semana tras semana, no menos sorprendentes son las de heridos graves. ¿Qué hay tras los accidentes? ¿Cómo se adapta un vehículo? ¿Se puede volver a conducir?
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Un paso adelante
Un paso adelante

Cuando una persona llega al Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo (un poco más abajo hay una imagen aérea del edificio), se encuentra en la denominada “fase de shock medular” que tiene una duración variable. Lo más importante en este periodo es el apoyo afectivo que reciba, ya que es normal que esté deprimido, que trate de encerrarse en el pasado y que no quiera ni plantearse qué va a ser de su vida en un futuro.

Los compases de esta recuperación se verán marcados por la definición del nivel de la lesión. Es decir, el equipo de médicos evaluará la situación del paciente y analizará el sitio justo en el que se produjo el corte –total o parcial- de la médula espinal. Con estos datos, se asignará al enfermo un código que identifica su dolencia y que servirá para aplicarle unas pautas de recuperación que, por supuesto, se revisan continuamente para evaluar la evolución de la persona. Es muy importante hallar los puntos donde se concentra una disminución o incluso pérdida de sensación (nivel sensitivo) y de movimiento (nivel motor). Cuanto más cerca del cerebro se haya producido la lesión, mayores serán las pérdidas de sensibilidad y de movilidad.

Las personas que tienen una lesión medular conocen su daño con una letra asociada a un número. La letra puede ser una C (vértebras cervicales), una T (vértebras torácicas o dorsales) o una L (vértebras lumbares). El número es el orden descendente, desde el cuello hacia abajo, que ocupa ese hueso en la columna vertebral. La numeración empieza desde el número 1 cada vez que comienza una nueva zona. Por ejemplo, T3 significa que es la tercera vértebra de la zona torácica, mientras que L3 se refiere a la tercera vértebra lumbar.

Tras este periodo, el paciente entra en la segunda fase. La fractura ósea se ha soldado, es decir, se va recuperando poco a poco de los daños físicos. Los músculos se suelen poner más duros y la parte paralizada comienza a responder a ciertos estímulos. Empieza la rehabilitación, porque ya se conoce cuál es el alcance real de la lesión y la persona empieza a asimilar su nueva situación. En estos instantes, también es muy importante el apoyo psicológico.

Llega el temido y ansiado momento de volver a la rutina, que, qué duda cabe, cambia radicalmente. “¿Cómo voy a moverme por casa?”, “¿volveré a conducir?”, “¿cómo me voy a trasladar ahora?” son algunas de las preguntas que martillean a los lesionados medulares.

El Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo es la única institución que se dedica en exclusiva en España al tratamiento de pacientes con lesiones medulares. Es, por tanto, un centro de referencia para el resto del país. El Instituto Guttman de Barcelona también da asistencia médico-rehabilitadora a personas aquejadas de estas dolencias y al menos una sección de los hospitales principales de cada provincia dedica esfuerzos a la rehabilitación de estos pacientes (destacan el Hospital Universitario Vall d’Hebrón de Barcelona, La Paz de Madrid, el Hospital Miguel Servet de Zaragoza, el General de la Fe de Valencia o el de Cruces de Bilbao).

Las instituciones sanitarias cuentan con programas de adaptación para los lesionados medulares y los ponen en contacto con las empresas adecuadas: autoescuelas y talleres para adaptar el coche, por ejemplo. Para coordinar estas acciones, varias asociaciones se ocupan de reivindicar los derechos de los discapacitados y de trabajar para conseguir mejoras en su día a día. En esta misma página te ofrecemos los enlaces a algunas de ellas. Entre sus labores más destacables están los voluntariados. Los voluntarios son personas que, de forma altruista, reciben cursos para poder ayudar después a las familias de los enfermos y a los propios enfermos para sobrellevar, al menos al principio, las nuevas situaciones a las que se enfrentan. Iniciar a estas personas en trabajos manuales o deportes son algunos de los fines de estas asociaciones.

Ceapat es el Centro Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas. Es una institución que depende del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales a través del Instituto de Migraciones y Servicios Sociales (IMSERSO). Entre sus objetivos se encuentran la potenciación de accesibilidad a todos los lugares para todas las personas; la investigación de ayudas técnicas que mejoren la calidad de vida de los discapacitados y, lo que más nos interesa, la potenciación de un transporte público accesible como “medio fundamental para la plena participación social de estas personas”. Se creó en 1989 y desde ese momento ha luchado por mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad y de la personas mayores.

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