Opel Meriva OPC

Con la renovación de la gama Meriva, también llega a los concesionarios la versión OPC, inédita hasta ahora en este segmento. Es la guinda del pastel, con 180 CV y una velocidad punta de 222 km/, y cuesta 23.670 euros.
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Opel Meriva OPC
Opel Meriva OPC

El concepto OPC está formado sobre las siglas de Opel Performance Center y acompaña a las versiones deportivas de altas prestaciones de la marca alemana. Hasta el momento existían el Astra OPC, el Zafira OPC, El Vectra OPC y el Vectra SW OPC; ahora completa la lista el Meriva OPC, que se sitúa como “top” de la gama Meriva con su motor 1.6 Turbo Ecotec de 180 CV.

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p>Semejante propulsor, hecho a la medida con los ojos puestos en este Meriva, le permite exhibir una velocidad máxima de 222 km/h, un par máximo de 23,4 mkg disponibles entre 2.200 y 5.500 rpm, y hacerse con el título de “primer monovolumen pequeño deportivo” a un precio no tan pequeño: 23.670 euros.

Uno de los secretos de este potente motor es el sistema “overboost” de sobrepresión del turbocompresor, que le permite ofrecer ese par momentáneo (lo aumenta un 15 por ciento, hasta los 27 mkg) que obecede a la presión rápida y a fondo sobre el acelerador, dando una impresión de empuje, potencia y dinamismo, todo al momento y durante un máximo de 5 segundos. Ideal para superar adelantamientos comprometidos.

Tal corazón (muy ligero, sólo pesa 131 kilos), gestionado por una caja manual de 6 velocidades, se une al suelo mediante un chasis rebajado 10 mm delante y 15 detrás frente a las otras versiones del Meriva. La configuración de las suspensiones es de McPherson delante y eje por barra de torsión con muelles, detrás, con amortiguadores de gas a presión y de doble tubo; sobre el asfalto, llantas de 17 pulgadas con neumáticos 205/45 ZR 17, que unos frenos ventilados delantes y macizos detrás detienen con eficacia.Al volante, se disfruta este poderío y, sobre todo, la agilidad que le confiere siendo un coche pequeño, gracias también a una dirección directa y precisa (es de cremallera con una desmultiplicación de 16,7:1).

Por fuera, esta versión OPC se reconoce por el paragolpes delantero con grandes tomas de aire, las rejillas típicas OPC, el espoiler del techo y el faldón trasero: Además, las pinzas de freno van pintadas en azul y la salida del escape tiene sección trapezoidal. En el interior, cuenta con asientos Recaro con tapicería cuero-tela, volante deportivo y pomo de la palanca de cambios forrados en piel y relojes de la instrumentación con diseño específico.

Con un coche de estas dimensiones, las prestaciones deportivas se disfrutan casi como si fuera un juguete. En carreteras secundarias con curvas, la conjunción motor-chasis-suspensiones-neumáticos se revela muy eficaz y el resultado es una conducción muy divertida, aunque sale cara si tenemos en cuenta los casi cuatro millones de las antiguas pesetas que cuesta esta versión OPC.

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p>Por otro lado, tal y como se están poniendo las cosas con la velocidad y los radares-recaudadores, tan altas prestaciones tienen poca realización práctica.

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p>En otros países, los propietarios de este tipo de vehículos tienen la posibilidad de exprimirlos en circuitos cerrados previo pago de una cantidad de dinero no exorbitada. A ver si cunde el ejemplo por aquí...

El concepto OPC está formado sobre las siglas de Opel Performance Center y acompaña a las versiones deportivas de altas prestaciones de la marca alemana. Hasta el momento existían el Astra OPC, el Zafira OPC, El Vectra OPC y el Vectra SW OPC; ahora completa la lista el Meriva OPC, que se sitúa como “top” de la gama Meriva con su motor 1.6 Turbo Ecotec de 180 CV.

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p>Semejante propulsor, hecho a la medida con los ojos puestos en este Meriva, le permite exhibir una velocidad máxima de 222 km/h, un par máximo de 23,4 mkg disponibles entre 2.200 y 5.500 rpm, y hacerse con el título de “primer monovolumen pequeño deportivo” a un precio no tan pequeño: 23.670 euros.

Uno de los secretos de este potente motor es el sistema “overboost” de sobrepresión del turbocompresor, que le permite ofrecer ese par momentáneo (lo aumenta un 15 por ciento, hasta los 27 mkg) que obecede a la presión rápida y a fondo sobre el acelerador, dando una impresión de empuje, potencia y dinamismo, todo al momento y durante un máximo de 5 segundos. Ideal para superar adelantamientos comprometidos.

Tal corazón (muy ligero, sólo pesa 131 kilos), gestionado por una caja manual de 6 velocidades, se une al suelo mediante un chasis rebajado 10 mm delante y 15 detrás frente a las otras versiones del Meriva. La configuración de las suspensiones es de McPherson delante y eje por barra de torsión con muelles, detrás, con amortiguadores de gas a presión y de doble tubo; sobre el asfalto, llantas de 17 pulgadas con neumáticos 205/45 ZR 17, que unos frenos ventilados delantes y macizos detrás detienen con eficacia.Al volante, se disfruta este poderío y, sobre todo, la agilidad que le confiere siendo un coche pequeño, gracias también a una dirección directa y precisa (es de cremallera con una desmultiplicación de 16,7:1).

Por fuera, esta versión OPC se reconoce por el paragolpes delantero con grandes tomas de aire, las rejillas típicas OPC, el espoiler del techo y el faldón trasero: Además, las pinzas de freno van pintadas en azul y la salida del escape tiene sección trapezoidal. En el interior, cuenta con asientos Recaro con tapicería cuero-tela, volante deportivo y pomo de la palanca de cambios forrados en piel y relojes de la instrumentación con diseño específico.

Con un coche de estas dimensiones, las prestaciones deportivas se disfrutan casi como si fuera un juguete. En carreteras secundarias con curvas, la conjunción motor-chasis-suspensiones-neumáticos se revela muy eficaz y el resultado es una conducción muy divertida, aunque sale cara si tenemos en cuenta los casi cuatro millones de las antiguas pesetas que cuesta esta versión OPC.

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p>Por otro lado, tal y como se están poniendo las cosas con la velocidad y los radares-recaudadores, tan altas prestaciones tienen poca realización práctica.

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p>En otros países, los propietarios de este tipo de vehículos tienen la posibilidad de exprimirlos en circuitos cerrados previo pago de una cantidad de dinero no exorbitada. A ver si cunde el ejemplo por aquí...

El concepto OPC está formado sobre las siglas de Opel Performance Center y acompaña a las versiones deportivas de altas prestaciones de la marca alemana. Hasta el momento existían el Astra OPC, el Zafira OPC, El Vectra OPC y el Vectra SW OPC; ahora completa la lista el Meriva OPC, que se sitúa como “top” de la gama Meriva con su motor 1.6 Turbo Ecotec de 180 CV.

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p>Semejante propulsor, hecho a la medida con los ojos puestos en este Meriva, le permite exhibir una velocidad máxima de 222 km/h, un par máximo de 23,4 mkg disponibles entre 2.200 y 5.500 rpm, y hacerse con el título de “primer monovolumen pequeño deportivo” a un precio no tan pequeño: 23.670 euros.

Uno de los secretos de este potente motor es el sistema “overboost” de sobrepresión del turbocompresor, que le permite ofrecer ese par momentáneo (lo aumenta un 15 por ciento, hasta los 27 mkg) que obecede a la presión rápida y a fondo sobre el acelerador, dando una impresión de empuje, potencia y dinamismo, todo al momento y durante un máximo de 5 segundos. Ideal para superar adelantamientos comprometidos.

Tal corazón (muy ligero, sólo pesa 131 kilos), gestionado por una caja manual de 6 velocidades, se une al suelo mediante un chasis rebajado 10 mm delante y 15 detrás frente a las otras versiones del Meriva. La configuración de las suspensiones es de McPherson delante y eje por barra de torsión con muelles, detrás, con amortiguadores de gas a presión y de doble tubo; sobre el asfalto, llantas de 17 pulgadas con neumáticos 205/45 ZR 17, que unos frenos ventilados delantes y macizos detrás detienen con eficacia.Al volante, se disfruta este poderío y, sobre todo, la agilidad que le confiere siendo un coche pequeño, gracias también a una dirección directa y precisa (es de cremallera con una desmultiplicación de 16,7:1).

Por fuera, esta versión OPC se reconoce por el paragolpes delantero con grandes tomas de aire, las rejillas típicas OPC, el espoiler del techo y el faldón trasero: Además, las pinzas de freno van pintadas en azul y la salida del escape tiene sección trapezoidal. En el interior, cuenta con asientos Recaro con tapicería cuero-tela, volante deportivo y pomo de la palanca de cambios forrados en piel y relojes de la instrumentación con diseño específico.

Con un coche de estas dimensiones, las prestaciones deportivas se disfrutan casi como si fuera un juguete. En carreteras secundarias con curvas, la conjunción motor-chasis-suspensiones-neumáticos se revela muy eficaz y el resultado es una conducción muy divertida, aunque sale cara si tenemos en cuenta los casi cuatro millones de las antiguas pesetas que cuesta esta versión OPC.

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p>Por otro lado, tal y como se están poniendo las cosas con la velocidad y los radares-recaudadores, tan altas prestaciones tienen poca realización práctica.

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p>En otros países, los propietarios de este tipo de vehículos tienen la posibilidad de exprimirlos en circuitos cerrados previo pago de una cantidad de dinero no exorbitada. A ver si cunde el ejemplo por aquí...

El concepto OPC está formado sobre las siglas de Opel Performance Center y acompaña a las versiones deportivas de altas prestaciones de la marca alemana. Hasta el momento existían el Astra OPC, el Zafira OPC, El Vectra OPC y el Vectra SW OPC; ahora completa la lista el Meriva OPC, que se sitúa como “top” de la gama Meriva con su motor 1.6 Turbo Ecotec de 180 CV.

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p>Semejante propulsor, hecho a la medida con los ojos puestos en este Meriva, le permite exhibir una velocidad máxima de 222 km/h, un par máximo de 23,4 mkg disponibles entre 2.200 y 5.500 rpm, y hacerse con el título de “primer monovolumen pequeño deportivo” a un precio no tan pequeño: 23.670 euros.

Uno de los secretos de este potente motor es el sistema “overboost” de sobrepresión del turbocompresor, que le permite ofrecer ese par momentáneo (lo aumenta un 15 por ciento, hasta los 27 mkg) que obecede a la presión rápida y a fondo sobre el acelerador, dando una impresión de empuje, potencia y dinamismo, todo al momento y durante un máximo de 5 segundos. Ideal para superar adelantamientos comprometidos.

Tal corazón (muy ligero, sólo pesa 131 kilos), gestionado por una caja manual de 6 velocidades, se une al suelo mediante un chasis rebajado 10 mm delante y 15 detrás frente a las otras versiones del Meriva. La configuración de las suspensiones es de McPherson delante y eje por barra de torsión con muelles, detrás, con amortiguadores de gas a presión y de doble tubo; sobre el asfalto, llantas de 17 pulgadas con neumáticos 205/45 ZR 17, que unos frenos ventilados delantes y macizos detrás detienen con eficacia.Al volante, se disfruta este poderío y, sobre todo, la agilidad que le confiere siendo un coche pequeño, gracias también a una dirección directa y precisa (es de cremallera con una desmultiplicación de 16,7:1).

Por fuera, esta versión OPC se reconoce por el paragolpes delantero con grandes tomas de aire, las rejillas típicas OPC, el espoiler del techo y el faldón trasero: Además, las pinzas de freno van pintadas en azul y la salida del escape tiene sección trapezoidal. En el interior, cuenta con asientos Recaro con tapicería cuero-tela, volante deportivo y pomo de la palanca de cambios forrados en piel y relojes de la instrumentación con diseño específico.

Con un coche de estas dimensiones, las prestaciones deportivas se disfrutan casi como si fuera un juguete. En carreteras secundarias con curvas, la conjunción motor-chasis-suspensiones-neumáticos se revela muy eficaz y el resultado es una conducción muy divertida, aunque sale cara si tenemos en cuenta los casi cuatro millones de las antiguas pesetas que cuesta esta versión OPC.

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p>Por otro lado, tal y como se están poniendo las cosas con la velocidad y los radares-recaudadores, tan altas prestaciones tienen poca realización práctica.

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El concepto OPC está formado sobre las siglas de Opel Performance Center y acompaña a las versiones deportivas de altas prestaciones de la marca alemana. Hasta el momento existían el Astra OPC, el Zafira OPC, El Vectra OPC y el Vectra SW OPC; ahora completa la lista el Meriva OPC, que se sitúa como “top” de la gama Meriva con su motor 1.6 Turbo Ecotec de 180 CV.

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p>Semejante propulsor, hecho a la medida con los ojos puestos en este Meriva, le permite exhibir una velocidad máxima de 222 km/h, un par máximo de 23,4 mkg disponibles entre 2.200 y 5.500 rpm, y hacerse con el título de “primer monovolumen pequeño deportivo” a un precio no tan pequeño: 23.670 euros.

Uno de los secretos de este potente motor es el sistema “overboost” de sobrepresión del turbocompresor, que le permite ofrecer ese par momentáneo (lo aumenta un 15 por ciento, hasta los 27 mkg) que obecede a la presión rápida y a fondo sobre el acelerador, dando una impresión de empuje, potencia y dinamismo, todo al momento y durante un máximo de 5 segundos. Ideal para superar adelantamientos comprometidos.

Tal corazón (muy ligero, sólo pesa 131 kilos), gestionado por una caja manual de 6 velocidades, se une al suelo mediante un chasis rebajado 10 mm delante y 15 detrás frente a las otras versiones del Meriva. La configuración de las suspensiones es de McPherson delante y eje por barra de torsión con muelles, detrás, con amortiguadores de gas a presión y de doble tubo; sobre el asfalto, llantas de 17 pulgadas con neumáticos 205/45 ZR 17, que unos frenos ventilados delantes y macizos detrás detienen con eficacia.Al volante, se disfruta este poderío y, sobre todo, la agilidad que le confiere siendo un coche pequeño, gracias también a una dirección directa y precisa (es de cremallera con una desmultiplicación de 16,7:1).

Por fuera, esta versión OPC se reconoce por el paragolpes delantero con grandes tomas de aire, las rejillas típicas OPC, el espoiler del techo y el faldón trasero: Además, las pinzas de freno van pintadas en azul y la salida del escape tiene sección trapezoidal. En el interior, cuenta con asientos Recaro con tapicería cuero-tela, volante deportivo y pomo de la palanca de cambios forrados en piel y relojes de la instrumentación con diseño específico.

Con un coche de estas dimensiones, las prestaciones deportivas se disfrutan casi como si fuera un juguete. En carreteras secundarias con curvas, la conjunción motor-chasis-suspensiones-neumáticos se revela muy eficaz y el resultado es una conducción muy divertida, aunque sale cara si tenemos en cuenta los casi cuatro millones de las antiguas pesetas que cuesta esta versión OPC.

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El concepto OPC está formado sobre las siglas de Opel Performance Center y acompaña a las versiones deportivas de altas prestaciones de la marca alemana. Hasta el momento existían el Astra OPC, el Zafira OPC, El Vectra OPC y el Vectra SW OPC; ahora completa la lista el Meriva OPC, que se sitúa como “top” de la gama Meriva con su motor 1.6 Turbo Ecotec de 180 CV.

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p>Semejante propulsor, hecho a la medida con los ojos puestos en este Meriva, le permite exhibir una velocidad máxima de 222 km/h, un par máximo de 23,4 mkg disponibles entre 2.200 y 5.500 rpm, y hacerse con el título de “primer monovolumen pequeño deportivo” a un precio no tan pequeño: 23.670 euros.

Uno de los secretos de este potente motor es el sistema “overboost” de sobrepresión del turbocompresor, que le permite ofrecer ese par momentáneo (lo aumenta un 15 por ciento, hasta los 27 mkg) que obecede a la presión rápida y a fondo sobre el acelerador, dando una impresión de empuje, potencia y dinamismo, todo al momento y durante un máximo de 5 segundos. Ideal para superar adelantamientos comprometidos.

Tal corazón (muy ligero, sólo pesa 131 kilos), gestionado por una caja manual de 6 velocidades, se une al suelo mediante un chasis rebajado 10 mm delante y 15 detrás frente a las otras versiones del Meriva. La configuración de las suspensiones es de McPherson delante y eje por barra de torsión con muelles, detrás, con amortiguadores de gas a presión y de doble tubo; sobre el asfalto, llantas de 17 pulgadas con neumáticos 205/45 ZR 17, que unos frenos ventilados delantes y macizos detrás detienen con eficacia.Al volante, se disfruta este poderío y, sobre todo, la agilidad que le confiere siendo un coche pequeño, gracias también a una dirección directa y precisa (es de cremallera con una desmultiplicación de 16,7:1).

Por fuera, esta versión OPC se reconoce por el paragolpes delantero con grandes tomas de aire, las rejillas típicas OPC, el espoiler del techo y el faldón trasero: Además, las pinzas de freno van pintadas en azul y la salida del escape tiene sección trapezoidal. En el interior, cuenta con asientos Recaro con tapicería cuero-tela, volante deportivo y pomo de la palanca de cambios forrados en piel y relojes de la instrumentación con diseño específico.

Con un coche de estas dimensiones, las prestaciones deportivas se disfrutan casi como si fuera un juguete. En carreteras secundarias con curvas, la conjunción motor-chasis-suspensiones-neumáticos se revela muy eficaz y el resultado es una conducción muy divertida, aunque sale cara si tenemos en cuenta los casi cuatro millones de las antiguas pesetas que cuesta esta versión OPC.

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p>Por otro lado, tal y como se están poniendo las cosas con la velocidad y los radares-recaudadores, tan altas prestaciones tienen poca realización práctica.

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p>En otros países, los propietarios de este tipo de vehículos tienen la posibilidad de exprimirlos en circuitos cerrados previo pago de una cantidad de dinero no exorbitada. A ver si cunde el ejemplo por aquí...

El concepto OPC está formado sobre las siglas de Opel Performance Center y acompaña a las versiones deportivas de altas prestaciones de la marca alemana. Hasta el momento existían el Astra OPC, el Zafira OPC, El Vectra OPC y el Vectra SW OPC; ahora completa la lista el Meriva OPC, que se sitúa como “top” de la gama Meriva con su motor 1.6 Turbo Ecotec de 180 CV.

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p>Semejante propulsor, hecho a la medida con los ojos puestos en este Meriva, le permite exhibir una velocidad máxima de 222 km/h, un par máximo de 23,4 mkg disponibles entre 2.200 y 5.500 rpm, y hacerse con el título de “primer monovolumen pequeño deportivo” a un precio no tan pequeño: 23.670 euros.

Uno de los secretos de este potente motor es el sistema “overboost” de sobrepresión del turbocompresor, que le permite ofrecer ese par momentáneo (lo aumenta un 15 por ciento, hasta los 27 mkg) que obecede a la presión rápida y a fondo sobre el acelerador, dando una impresión de empuje, potencia y dinamismo, todo al momento y durante un máximo de 5 segundos. Ideal para superar adelantamientos comprometidos.

Tal corazón (muy ligero, sólo pesa 131 kilos), gestionado por una caja manual de 6 velocidades, se une al suelo mediante un chasis rebajado 10 mm delante y 15 detrás frente a las otras versiones del Meriva. La configuración de las suspensiones es de McPherson delante y eje por barra de torsión con muelles, detrás, con amortiguadores de gas a presión y de doble tubo; sobre el asfalto, llantas de 17 pulgadas con neumáticos 205/45 ZR 17, que unos frenos ventilados delantes y macizos detrás detienen con eficacia.Al volante, se disfruta este poderío y, sobre todo, la agilidad que le confiere siendo un coche pequeño, gracias también a una dirección directa y precisa (es de cremallera con una desmultiplicación de 16,7:1).

Por fuera, esta versión OPC se reconoce por el paragolpes delantero con grandes tomas de aire, las rejillas típicas OPC, el espoiler del techo y el faldón trasero: Además, las pinzas de freno van pintadas en azul y la salida del escape tiene sección trapezoidal. En el interior, cuenta con asientos Recaro con tapicería cuero-tela, volante deportivo y pomo de la palanca de cambios forrados en piel y relojes de la instrumentación con diseño específico.

Con un coche de estas dimensiones, las prestaciones deportivas se disfrutan casi como si fuera un juguete. En carreteras secundarias con curvas, la conjunción motor-chasis-suspensiones-neumáticos se revela muy eficaz y el resultado es una conducción muy divertida, aunque sale cara si tenemos en cuenta los casi cuatro millones de las antiguas pesetas que cuesta esta versión OPC.

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p>En otros países, los propietarios de este tipo de vehículos tienen la posibilidad de exprimirlos en circuitos cerrados previo pago de una cantidad de dinero no exorbitada. A ver si cunde el ejemplo por aquí...

El concepto OPC está formado sobre las siglas de Opel Performance Center y acompaña a las versiones deportivas de altas prestaciones de la marca alemana. Hasta el momento existían el Astra OPC, el Zafira OPC, El Vectra OPC y el Vectra SW OPC; ahora completa la lista el Meriva OPC, que se sitúa como “top” de la gama Meriva con su motor 1.6 Turbo Ecotec de 180 CV.

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p>Semejante propulsor, hecho a la medida con los ojos puestos en este Meriva, le permite exhibir una velocidad máxima de 222 km/h, un par máximo de 23,4 mkg disponibles entre 2.200 y 5.500 rpm, y hacerse con el título de “primer monovolumen pequeño deportivo” a un precio no tan pequeño: 23.670 euros.

Uno de los secretos de este potente motor es el sistema “overboost” de sobrepresión del turbocompresor, que le permite ofrecer ese par momentáneo (lo aumenta un 15 por ciento, hasta los 27 mkg) que obecede a la presión rápida y a fondo sobre el acelerador, dando una impresión de empuje, potencia y dinamismo, todo al momento y durante un máximo de 5 segundos. Ideal para superar adelantamientos comprometidos.

Tal corazón (muy ligero, sólo pesa 131 kilos), gestionado por una caja manual de 6 velocidades, se une al suelo mediante un chasis rebajado 10 mm delante y 15 detrás frente a las otras versiones del Meriva. La configuración de las suspensiones es de McPherson delante y eje por barra de torsión con muelles, detrás, con amortiguadores de gas a presión y de doble tubo; sobre el asfalto, llantas de 17 pulgadas con neumáticos 205/45 ZR 17, que unos frenos ventilados delantes y macizos detrás detienen con eficacia.Al volante, se disfruta este poderío y, sobre todo, la agilidad que le confiere siendo un coche pequeño, gracias también a una dirección directa y precisa (es de cremallera con una desmultiplicación de 16,7:1).

Por fuera, esta versión OPC se reconoce por el paragolpes delantero con grandes tomas de aire, las rejillas típicas OPC, el espoiler del techo y el faldón trasero: Además, las pinzas de freno van pintadas en azul y la salida del escape tiene sección trapezoidal. En el interior, cuenta con asientos Recaro con tapicería cuero-tela, volante deportivo y pomo de la palanca de cambios forrados en piel y relojes de la instrumentación con diseño específico.

Con un coche de estas dimensiones, las prestaciones deportivas se disfrutan casi como si fuera un juguete. En carreteras secundarias con curvas, la conjunción motor-chasis-suspensiones-neumáticos se revela muy eficaz y el resultado es una conducción muy divertida, aunque sale cara si tenemos en cuenta los casi cuatro millones de las antiguas pesetas que cuesta esta versión OPC.

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