Navegar sobre ruedas

A estas alturas resulta ridículo negar la importancia de Internet en nuestro mundo. Su influjo se ha extendido ya a todos los ámbitos de la sociedad y los coches no se han quedado fuera. Al principio, lógicamente, fueron los coches los que entraron en la Red, ahora es la Red la que se sube a ellos.
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Navegar sobre ruedas

Sería una audacia cifrar el número de páginas web que se dedican al mundo del motor en cualquiera de sus versiones. También resultaría imposible averiguar cuál fue la primera, aunque casi es seguro que fue "colgada" por un aficionado. Las marcas se quedaron al principio un tanto descolocadas, pero rápidamente apretaron el acelerador y se pusieron al día. En los últimos dos años no ha quedado un solo fabricante que no disponga de presencia en la Red. Unos más estructurada, con webs globales y nacionales interconectadas, webs para prensa, páginas para modelos concretos... Otros, más modestos, con simples "sites" promocionales.

Superada esa primera fase inicial de duda, lo cierto es que han logrado auténticas maravillas del diseño virtual. Merece la pena conocer la de Saab (www.saab.com) o la de Renault (www.renault.com). Son páginas vivas y atractivas, hechas con mucha imaginación, aunque a veces la información que contienen no está a la altura de lo esperado.

En estos momentos, la tendencia es diferente. Cada marca tiende a englobar sus diferentes páginas nacionales en una única estructura global. La idea, de puertasafuera, es que los internautas puedan acceder a la información corporativa en cualquier punto del planeta. De puertas adentro, el plan va más allá.

Convencidas de las bondades de Internet, las grandes empresas han decidido sacarles partido. Además de un gran medio de comunicación mundial, la Red proporciona una inagotable plataforma de trabajo que une a las diferentes partes de la empresa. Así, poner en relación a las fábricas con los concesionarios y las empresas proveedoras de componentes resultaba antes un proceso laborioso que precisaba toneladas de albaranes y cientos de llamadas telefónicas. Ahora, Internet elimina esos problemas. Un taller oficial, por ejemplo, puede encargar una pieza a la fábrica y recibirla ahorrándose tiempo y dinero. Pero la que más ahorra es la marca, puesto que centraliza y automatiza todas estas gestiones.

En estos momentos, el proyecto de mayor envergadura es AutoXchange.com, una macroweb de las denominadas B2B, es decir, de negocios entre empresas. En esta idea toman parte Ford, General Motors, DaimlerChrysler, Renault y Nissan. Su intención es crear un gran foro que integre toda la cadena de suministros de fabricantes. En total, gestiona recursos por valor de más de 50 billones de pesetas.

Una idea similar ha puesto en marcha BMW. Su plataforma comercial Ariba unificará todas las redes comerciales y técnicas del grupo alemán. Un escalón por detrás de estas redes de primeros espadas está la de las empresas proveedoras. Denominada M-Xchange.com, esta unión agrupa a compañías fabricantes de componentes entre las que destaca Delphi, una de las firmas más importantes del sector.

El siguiente paso lógico en esta secuencia digital es la venta de coches a través de Internet. Una vez optimizados los protocolos de "back office" a través de la Red, lo normal sería poner en marcha el "office" digital. Cualquiera desde su casa podrá comprar un coche. El concesionario virtual tiene grandes ventajas para las marcas: no necesita locales físicos, no hay que pagar empleados y, sobre todo, no hay que distribuir coches a las tiendas, con lo que se ahorran muchos costes. También tiene desventajas: el comprador habitual de coches gusta de sentarse en el modelo que quiere y verlo con detenimiento. Para suplir esta carencia, los diseñadores de páginas web han puesto en marcha experiencias virtuales que hacen vivir al comprador sensaciones lo más parecidas posibles a las que busca.

Para el usuario se proponen más comodidades. Tendrá la posibilidad de elegir el coche que quiere casi a la carta. Decidirá cuál es el color y el equipamiento del vehículo que busca. Después, las cadenas de montaje recibirán la orden de producir ese modelo en concreto. En Europa existe ya la red

Oneswoop.com, que conecta docenas de concesionarios reales a través de todo el continente. Los vendedores informan de sus precios en Internet y cualquiera puede encargarles un coche. Últimamente se ponen de moda las páginas en las que se forman grupos de compra. Se unen varias personas interesadas en comprar un coche y hacen un pedido de muchas unidades, con lo que logran descuentos muy importantes. Y cada día surgen nuevas iniciativas en la red de redes: catálogos virtuales en tecnología flash, subastas de coches, webcams en vehículos de carreras... Todo vale para promocionar una de las principales industrias del mundo a través del medio de comunicación más puntero.

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