Los coches de la NASA

En pleno siglo XXI, nos adentramos en ese mundo que todos conocemos como futuro. En medio de la carrera tecnológica, el centro de investigación de la NASA ha hecho posible muchas realidades, para la mayoría inconcebibles. En este reportaje te descubrimos todas: desde el primer coche lunar hasta el último proyecto de automóvil volador.
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Los coches de la NASA
Los coches de la NASA

Tras la sonda Pathfinder, segundo ‘amartizaje’ exitoso llevado a cabo por la NASA, se planteó un nuevo reto: estar más de tres meses explorando la superficie del ‘planeta rojo’.

¿Quieres saber como se prepara una misión en el espacio? Pues ‘Muy Interesante’ te invita a un increíble viaje para dos personas al Centro Espacial Kennedy, en Florida, para que conozcas de primera mano cómo es el procedimiento que se lleva acabo para realizar una misión al espacio. Para participar, sólo tienes que responder correctamente a esta pregunta: ¿Cuándo pisó el hombre por primera vez la luna?

Los Red Rovers, sucesores del Micro Rover Sojourner, eran dos sondas bautizadas como Spirit y Opportunity, que fueron lanzadas a Marte el 10 de junio de 2003 y el 7 de julio de 2003 respectivamente. Con un presupuesto de 820 millones de dólares (577 millones de euros), pasarán a la historia como los vehículos marcianos más longevos: aunque, en principio, no iban a tener más de 90 días de vida, estuvieron recogiendo información de nuestro planeta vecino un total de dos años y tres meses (hasta finales de septiembre de 2006).

Llamados así a consecuencia de su misión en Marte, tomaban como referencia al Micro Rover, pero mejorando ostensiblemente sus prestaciones.

Lo primero que los científicos de la NASA se plantearon fue conseguir una autonomía mayor a la del Sojourner (apenas un mes de vida). Por ello, el objetivo para los Red Rover era claro: vehículos más resistentes.

Al igual que su predecesor, el Spirit y el Opportunity contaban con seis ruedas, pero de tacos, de las cuales, tanto las traseras como las delanteras equipaban motores individuales que permitían un giro de 360º. Gracias a la adherencia que proporcionaban los tacos y a su sistema de suspensión estilo ‘mecedora’ (más evolucionado que el del Micro Rover), eran capaces de inclinarse 45º, tanto en posición ascendente como descendente, para superar obstáculos de unos 2,5 metros.

Además, las ruedas delanteras incorporaban una función ‘excavadora’ que permitía pulverizar el terreno y ayudar a los Red Rover a abrirse camino a través de la superficie de Marte.

La energía de sus motores la tomaban de dos baterías de ion-litio recargables, que sólo actuaban en la noche marciana. Durante el día, los paneles solares que portaban eran capaces de proporcionar 300 vatios cada uno, generando 9.000 vatios en una hora.

Al igual que el Sojourner, registraban los datos en una CPU, aunque ésta disponía de 128 MB de memoria RAM y de 256 MB de memoria flash. El Spirit y el Opportunity eran verdaderas computadoras andantes: tomaban los datos gracias a una cámara panorámica (PanCam) y un espejo de espectrómetro en miniatura, que actuaba por emisión termal (MINI-TES) y posibilitaba identificar los diferentes materiales del suelo de Marte.

En total, ambas pesaban 185 kilos, cuatro más que el LRV, y ayudaron a conocer ampliamente el ‘planeta rojo’. Tanto fue así, que se descubrieron evidencias de que hubo agua en Marte donde pudo existir una especie de organismos unicelulares.

En esta recreación vemos como uno de los Mars Rover es capaz de explorar todo lo que se encuentra delante. Un escenario que recuerda a Star Wars y un pequeño robot que parece tener vida propia. El Spirit y el Opportunity estuvieron más de dos años en tierra marciana. En principio su vida estaba fijada en sólo 90 días.

En 2007, la NASA comenzó a trabajar en un nuevo concepto de vehículo para explorar la luna y, posteriormente, Marte.

Tras el éxito de las sondas teledirigidas, la el nuevo objetivo del centro de investigación más famoso del mundo es el de llevar a astronautas a recorrer estos nuevos lugares. La información cartográfica que se ha obtenido gracias a las sondas permitirá realizar misiones seguras para los exploradores espaciales. Así, los Chariot serán fabricados para enviar astronautas a la Luna y Marte en 2020.

Como, en teoría, no será presentado este nuevo vehículo hasta el año que viene, la información que facilita la NASA es muy reducida.

Hace un año, sacaron un comunicado en su web oficial en el que se especificaban algunas de sus posibles características. Siguiendo la tendencia del Micro Rover y los Red Rover, el Chariot disfrutará de seis neumáticos independientes de suspensión activa. Se estima que podrá cargar diez veces más que el LRV y que recorrerá distancias cien veces mayores respecto a éste (sólo contaba con 180 kilómetros de vida).

El fabricante de neumáticos Goodyear será quien surta las gomas ‘espaciales’ al nuevo ‘juguete’ de la NASA. Ya ‘calzaron’ al LRV en los años 70 y, de nuevo, se han aliado con la NASA para dar salida a un vehículo espacial. Llevan varios años realizando pruebas: según han asegurado ambas entidades, en 2009 se presentará el Chariot al mundo.

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