Mucho que mejorar en la R-2

Ha pasado una semana y media desde que se inauguró la primera radial de peaje de la capital de España, la R-2, que une, en su recorrido máximo, Guadalajara con Madrid. Aquí, en Autopista Online, hemos analizado la utilidad de esta nueva carretera y la hemos comparado con la tradicional, y gratuita, Nacional II. Por eso, dos redactores nos pegamos el gran madrugón para comprobar con qué carretera tardamos menos desde Guadalajara a la capital durante la temida hora punta.
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Mucho que mejorar en la R-2
Mucho que mejorar en la R-2

Todo comienza el 14 de octubre, a las 6:00 de la mañana en nuestra oficina en Madrid. Hemos quedado los dos redactores para recoger al fotógrafo y salir con los coches. La teoría es fácil: nos vamos a Guadalajara temprano, nos hacemos las fotos testimoniales, y, desde allí, salimos en plena hora punta y tomamos diferentes caminos para llegar otra vez al punto de partida. Las normas son claras: circular a la velocidad máxima que nos autoriza la ley o que nos permita el tráfico y verificar quién llega antes.

Llegamos a la ciudad alcarreña y, tras la citada sesión de fotos con los coches, nos ponemos en marcha. Son ya las 8:00 de la mañana y nuestra salida, aún de noche, coincide con el comienzo de la lluvia. Si queríamos atasco, parece que lo vamos a conseguir.

Salimos juntos de Guadalajara a la búsqueda de la bifurcación que nos permita comenzar nuestro ensayo, pero no hay ninguna indicación durante los primeros kilómetros a la salida de Guadalajara, por lo que seguimos circulando por la A-2 hasta que, ¡por fin!, 25 kilómetros después, nos encontramos con la primera referencia de que existe una nueva autopista de peaje. Se trata de la salida 24, por la carretera M-100, que nos lleva a Daganzo y que se encuentra cerca de Alcalá de Henares. Es en este lugar en el que nos separamos: mi colega, Lucía, sigue por la N-II y yo, mientras, me lanzo a la aventura de abordar la nueva radial.

Más tarde, en el peaje, donde nos dan un mapa explicativo de la vía, me doy cuenta de que había una salida anterior, exactamente la número 44, que tiene dirección Cabanillas del Campo y a la que hay que acceder a través de la N-320. Sin embargo, cuando he pasado por ese punto, no se informaba en ningún lugar de que esa carretera nacional comunicaba con la R-2.

Bueno, volvamos a la “lucha”. Me acerco a la salida 24 y ya pienso en las mieles del triunfo, aunque no hay nada de competición en este experimento. Me las prometo muy felices y me imagino a mi pobre compañera parada en el interminable atasco y a mí “devorando” kilómetros sin observar demasiados vehículos a mi alrededor. Me despierto de este sueño y, en plena salida de la N-II hacia la R-2, me encuentro con una larga fila de vehículos. La explicación es que estoy pasando por un polígono industrial en el que proliferan los camiones, que, unidos al factor lluvia, me hacen perder más de veinte minutos sin avanzar. Mientras tanto, en la N-II, Lucía…..

Mientras tanto, yo, Lucía, me encuentro las primeras señalizaciones de “Tráfico lento hasta el kilómetro 14”. Decido no poner la radio para que la información de la DGT no tenga que recordarme que “hay nivel amarillo en todos los accesos a la capital, con tráfico lento y retenciones intermitentes, y varios kilómetros de retenciones entre Alcalá y San Fernando”. Lo estoy comprobando in situ. Tengo suficiente tiempo, entre parada y parada, para sacar alguna fotografía y para anotar hasta puntos kilométricos en los que encuentro dos pequeños accidentes bajo la lluvia –algo de chapa, no más- en torno a los kilómetros 36 y al 37. A las 8:25 aún me encuentro parada. Antonio, probablemente, esté aparcando enfrente de la redacción y haciéndose la foto de flamante vencedor.

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p> 8:45. Parece que poco a poco esto se anima y los desvíos a la Feria de Madrid, a la calle Arturo Soria y, finalmente, a la M-30 Sur parece que pasan con más celeridad. De todas formas, creo haber perdido frente a la nueva radial, aunque cuando dejé a mi compañero en aquel acceso, parecía que tenía para rato…¿Dónde andará?

Al mismo tiempo, yo, Antonio, ya estoy en la radial y la verdad es que todo va, y nunca mejor dicho, sobre ruedas. No hay apenas coches, a pesar de que estamos en plena hora punta (8:45 horas), y puedo mantener una velocidad desahogada (siempre dentro de lo legal y de lo acordado en nuestro experimento). Es por eso por lo que en 14 minutos me he recorrido ya el trayecto que va desde Alcalá de Henares a la entrada de la M-30, que se efectúa a través de la carretera de Burgos, N-I. La vía está muy nueva y el asfalto se ve impoluto, pero a causa de la tromba de agua que está cayendo, se forman algunos charcos de tamaño considerable que incluso dan lugar a algún que otro ligero “aquaplanning” de nuestro coche. Gozamos de dos carriles durante nuestro recorrido, excepto en un tramo de cinco kilómetros a la entrada de Madrid por Alcobendas, en el que se ensancha la carretera hasta los cuatro. ¿Habrá llegado ya Lucía?

Llego a la oficina a las 9.03 después de una hora y tres minutos de viaje y tras recorrer 58,8 kilómetros. Echo un vistazo al párking y creo ver el coche de mi compañero; en definitiva, ha vencido. Sin embargo, cuando me acerco, descubro –con orgullo oculto- que no es su vehículo y que el recorrido por la Nacional II ha sido más rápido. La primera pregunta que me hago es: ¿cuántos euros habrá pagado por llegar, de momento, más tarde que yo? ¿Le espero para ir a tomar café? Al fin y al cabo, la diferencia no puede ser abismal, puesto que parte del recorrido, el último por la M-30, es común y estaba bastante despejado. A mal dadas, él ha tenido que recorreren la radial algún kilómetro más que yo …

Finalmente, arribo a la M-30 y, aunque la radio me avisa de retenciones, logro llegar de vuelta a la oficina, que está cerca de la Estación de Atocha, en 15 minutos. Definitivamente y de forma sorpresiva, la victoria es para la tradicional (y gratuita) Nacional II, que, a pesar de enfrentarse a un día de perros, logra transportar a los conductores más rápido que la R-2 y tiene accesos más claros. Yo hago el trayecto Guadalajara-Madrid en 1 hora y 18 minutos y recorro 73,7 kilómetros, mientras que mi “competidora” lo hace en un cuarto de hora menos y recorre 15 kilómetros menos. La diferencia monetaria también se nota, ya que ella no se ha gastado ni un euro mientras que mi bolsillo está más ligerito, unos seis euros menos.

No pretendemos que esto sirva como máxima irrefutable, ya que todos sabemos que el problema del tráfico es algo no demasiado fácil de desentrañar, sino simplemente como una experiencia que nos ha servido para detectar que la radial R-2 tiene todavía algunas asignaturas pendientes: la de la señalización, la principal, aunque suponemos que eso es algo que con el uso continuado el cliente habitual lo aprende.

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