Mucho más que un copiloto

“Derecha buena más, para izquierda lenta, ojo, frenando mucho….” ¿Te suena? Efectivamente, es el particular lenguaje de los copilotos, uno de los pilares más importantes de cualquier equipo de rallies. Si te atrae esta profesión, varios cursillos te enseñarán cómo actuar ante cualquier eventualidad. El de Diego Vallejo es uno de ellos.
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Mucho más que un copiloto
Mucho más que un copiloto

Llega la parte más extensa del curso: la toma de notas. Ahora, los dos grupos de alumnos están unidos, pues aquí no importa que se tenga mucha o poca experiencia. Como Diego señala, “cualquier método, si funciona, es válido. No hay uno mejor ni peor”.

Vallejo, que salpica con mil anécdotas cualquier explicación (a lo largo de sus años de experiencia, ha tenido la ocasión de protagonizar la mayoría de ellas), no hace excepciones en este apartado y explica por qué todos los sistemas son buenos: “Hay muchos pilotos que se ‘lían’ un poco a la hora de girar a la derecha o a la izquierda. Algunos se pintan una ‘D’ y una ‘I’ en el guante correspondiente, pero existen métodos aún más curiosos. Un equipo de Extremadura asistió una vez a uno de mis cursos y el copiloto me dijo que su acompañante se equivocaba al tomar los virajes en una u otra dirección. Antes de empezar a correr, y con el fin de evitar dudas y, sobre todo, accidentes, desarrollaron un sistema de lo más original: las curvas no eran ‘Derecha 2’ o ‘Izquierda 3’; eran ‘Pa’ ti’ (si el giro iba hacia el lado del piloto) o ‘Pa’ mí’ (cuando el viraje era hacia el copiloto)”.

Anécdotas aparte, existen una serie de “reglas” que valen para cualquier toma de notas. Están basadas en la lógica y en la experiencia y, gracias a ellas, se obtendrán unos cuadernos limpios y claros:
- Hay que apuntar cada nota como si fuera una frase completa (es decir, cada una de ellas corresponderá a una curva) y leerla de igual modo para que el piloto no se quede a la expectativa. Se debe escribir con letra grande y lo más clara posible, preferentemente con un lapicero o portaminas. Así, podremos borrarlo cuando el piloto nos dicte las correcciones y mantendremos la limpieza en la página, algo imposible si se emplean bolígrafos o rotuladores. Estos últimos deberían estar prohibidos para cualquier navegante, pues la tinta suele traspasar las hojas y, si se moja, resulta ininteligible.
- Se debe apuntar dejando márgenes amplios, con el fin de no tapar las notas con los dedos cuando las vayamos leyendo.
- Pasar correctamente las páginas es todo un arte que el copiloto está obligado a dominar. Así, debe marcar la hoja siguiente desde el momento en el que empieza a leer la primera, para evitar pasar dos páginas de golpe. Ni que decir tiene que las consecuencias de estas equivocaciones no son nada agradables.
- Si perdemos el punto de la lectura, debemos indicárselo inmediatamente al piloto. Así, éste nos irá “cantando” las curvas, sus grados, etc, y nos ayudará a encontrar de nuevo la línea correcta.
- La mayoría de los copilotos coinciden en que cada página escrita resume, más o menos, un kilómetro del tramo. Así, si las numeramos en orden inverso (de la última a la primera), sabremos cuánto queda hasta el final del recorrido. Este dato puede resultar muy útil cuando se sufre un pinchazo, pues el piloto decidirá si hay que cambiar o no la rueda en función de la distancia que reste hasta la meta.
- Hay que leer lo que nos diga el piloto. Éste debería explicarnos su sistema de apuntes, con el fin de que lo comprendamos mejor y aumente la compenetración en el equipo.
- En el Nacional de Asfalto, las notas se toman en una libreta facilitada por la organización, con el fin de que todos los participantes realicen los entrenamientos con los cuadernos en blanco y –en teoría- en igualdad de condiciones. No emplearla supondría una denuncia que puede llevar a la pérdida de la licencia. Sin embargo, en el Mundial de Rallies y en las carreras regionales no se sigue esta norma, por lo que cada uno puede hacerse sus propias libretas. Es recomendable que no sean de cuadros (“en un tramo nocturno, con el coche dando botes, el flexo saltando y los ojos cansados, los cuadros parecen salirse del papel y te impiden ver otra cosa”, comenta Diego). Él utiliza folios blancos perforados y compra las anillas o canutillos por separado, con el fin de fabricar sus cuadernos a medida. “Además, si en una prueba del Campeonato Mundial repiten los tramos de un año para otro, puedo desmontar esas notas de la libreta correspondiente e incluirlas en la nueva, ahorrando trabajo”, añade.

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