Contacto: Audi A4 2.0 130 CV

El A4 llega para ser la berlina de una nueva clase dirigente, la de la era Internet. Es un coche de concepción clásica pero muy bien adaptado a los nuevos tiempos, sobre todo en el diseño y las motorizaciones. En realidad, como se encargan de recordar los responsables de la marca, es la revisión completa de un coche, no un simple restyling.
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Contacto: Audi A4 2.0 130 CV
Contacto: Audi A4 2.0 130 CV

El conjunto principal de medidas de seguridad se complementa con ABS y ESP de serie. Si tenemos en cuenta que Audi ha incrementado la rigidez del bastidor y ha alargado la batalla en 3,3 centímetros, la estabilidad del coche ha tenido que mejorar por fuerza. Tiene mucho que ver en esto la introducción en toda la gama del llamado bastidor Quattro, que hasta ahora sólo se empleaba en los A8. Se trata principalmente de una suspensión posterior formada por un sistema de triángulos superpuestos que se encarga de absorber los impactos. La adición de muchos elementos de aluminio a estos componentes hace que se reduzca notablemente el peso del coche.

Ahondando en las mejoras dinámicas, la marca de los aros ha endurecido un tanto los reglajes de la suspensión, con lo que el paso por curva es más ágil sin por ello poner en dificultades al conductor. Pese a esta mejora, a ritmos altos y en terrenos exigentes, aún se encuentra cierto balanceo que no agrada. Apurando más, si se aprieta al coche en busca de sus límites, tiende a mostrarse un tanto nervioso en la zaga. Aun así, el ESP, de serie en toda la gama, hace un trabajo excelente y corrige sin excesivos problemas. Además, los frenos, de tacto bastante preciso, muestran una probada eficacia y cuesta encontrarles el final.

La unidad analizada por Autopista Online para este contacto, el 2.0 de 130 CV (la gama incluye 1.8, 2.0 y 3.0 de gasolina y 1.9 y 2.5 TDI), se comportó en general de forma muy noble, al igual que el resto de motorizaciones Audi ofrece, como era este caso, la opción de montar un cambio multitronic para todos los modelos de tracción delantera. Se trata de un cambio que puede utilizarse como un automático tradicional o como un secuencial. Tiene seis relaciones y lo cierto es que funciona de maravilla. El hecho de que haya seis velocidades hace que la distancia entre ellas sea relativamente corta, con lo que no se producen los saltos que sufren otros cambios similares de cinco relaciones. No se aprecian tirones entre las marchas, sube velocidades con gran soltura y retiene con bastante energía. Este buen comportamiento tranquiliza mucho, sobre todo a la hora de realizar adelantamientos comprometidos: nunca va a faltar potencia en las ruedas.

Cabe resumir señalando que el conjunto de impresiones al volante es altamente satisfactorio, algo que Audi se marcó como objetivo para diseñar este nuevo A4, un vehículo que se ha pensado para una época diferente, con consumidores diferentes. La capacidad de este vehículo hace que sirva igual para el padre de familia que necesita una berlina de cierto empaque y siempre conduce sin apuros, como para un consumidor algo más joven que busca respuestas más deportivas. Llega además después de que aparecieran sus rivales con lo que ha jugado con cierta ventaja. Incluso ha podido ajustar sus precios: 4.326.000 pesetas para la configuración más básica.

El conjunto principal de medidas de seguridad se complementa con ABS y ESP de serie. Si tenemos en cuenta que Audi ha incrementado la rigidez del bastidor y ha alargado la batalla en 3,3 centímetros, la estabilidad del coche ha tenido que mejorar por fuerza. Tiene mucho que ver en esto la introducción en toda la gama del llamado bastidor Quattro, que hasta ahora sólo se empleaba en los A8. Se trata principalmente de una suspensión posterior formada por un sistema de triángulos superpuestos que se encarga de absorber los impactos. La adición de muchos elementos de aluminio a estos componentes hace que se reduzca notablemente el peso del coche.

Ahondando en las mejoras dinámicas, la marca de los aros ha endurecido un tanto los reglajes de la suspensión, con lo que el paso por curva es más ágil sin por ello poner en dificultades al conductor. Pese a esta mejora, a ritmos altos y en terrenos exigentes, aún se encuentra cierto balanceo que no agrada. Apurando más, si se aprieta al coche en busca de sus límites, tiende a mostrarse un tanto nervioso en la zaga. Aun así, el ESP, de serie en toda la gama, hace un trabajo excelente y corrige sin excesivos problemas. Además, los frenos, de tacto bastante preciso, muestran una probada eficacia y cuesta encontrarles el final.

La unidad analizada por Autopista Online para este contacto, el 2.0 de 130 CV (la gama incluye 1.8, 2.0 y 3.0 de gasolina y 1.9 y 2.5 TDI), se comportó en general de forma muy noble, al igual que el resto de motorizaciones Audi ofrece, como era este caso, la opción de montar un cambio multitronic para todos los modelos de tracción delantera. Se trata de un cambio que puede utilizarse como un automático tradicional o como un secuencial. Tiene seis relaciones y lo cierto es que funciona de maravilla. El hecho de que haya seis velocidades hace que la distancia entre ellas sea relativamente corta, con lo que no se producen los saltos que sufren otros cambios similares de cinco relaciones. No se aprecian tirones entre las marchas, sube velocidades con gran soltura y retiene con bastante energía. Este buen comportamiento tranquiliza mucho, sobre todo a la hora de realizar adelantamientos comprometidos: nunca va a faltar potencia en las ruedas.

Cabe resumir señalando que el conjunto de impresiones al volante es altamente satisfactorio, algo que Audi se marcó como objetivo para diseñar este nuevo A4, un vehículo que se ha pensado para una época diferente, con consumidores diferentes. La capacidad de este vehículo hace que sirva igual para el padre de familia que necesita una berlina de cierto empaque y siempre conduce sin apuros, como para un consumidor algo más joven que busca respuestas más deportivas. Llega además después de que aparecieran sus rivales con lo que ha jugado con cierta ventaja. Incluso ha podido ajustar sus precios: 4.326.000 pesetas para la configuración más básica.

El conjunto principal de medidas de seguridad se complementa con ABS y ESP de serie. Si tenemos en cuenta que Audi ha incrementado la rigidez del bastidor y ha alargado la batalla en 3,3 centímetros, la estabilidad del coche ha tenido que mejorar por fuerza. Tiene mucho que ver en esto la introducción en toda la gama del llamado bastidor Quattro, que hasta ahora sólo se empleaba en los A8. Se trata principalmente de una suspensión posterior formada por un sistema de triángulos superpuestos que se encarga de absorber los impactos. La adición de muchos elementos de aluminio a estos componentes hace que se reduzca notablemente el peso del coche.

Ahondando en las mejoras dinámicas, la marca de los aros ha endurecido un tanto los reglajes de la suspensión, con lo que el paso por curva es más ágil sin por ello poner en dificultades al conductor. Pese a esta mejora, a ritmos altos y en terrenos exigentes, aún se encuentra cierto balanceo que no agrada. Apurando más, si se aprieta al coche en busca de sus límites, tiende a mostrarse un tanto nervioso en la zaga. Aun así, el ESP, de serie en toda la gama, hace un trabajo excelente y corrige sin excesivos problemas. Además, los frenos, de tacto bastante preciso, muestran una probada eficacia y cuesta encontrarles el final.

La unidad analizada por Autopista Online para este contacto, el 2.0 de 130 CV (la gama incluye 1.8, 2.0 y 3.0 de gasolina y 1.9 y 2.5 TDI), se comportó en general de forma muy noble, al igual que el resto de motorizaciones Audi ofrece, como era este caso, la opción de montar un cambio multitronic para todos los modelos de tracción delantera. Se trata de un cambio que puede utilizarse como un automático tradicional o como un secuencial. Tiene seis relaciones y lo cierto es que funciona de maravilla. El hecho de que haya seis velocidades hace que la distancia entre ellas sea relativamente corta, con lo que no se producen los saltos que sufren otros cambios similares de cinco relaciones. No se aprecian tirones entre las marchas, sube velocidades con gran soltura y retiene con bastante energía. Este buen comportamiento tranquiliza mucho, sobre todo a la hora de realizar adelantamientos comprometidos: nunca va a faltar potencia en las ruedas.

Cabe resumir señalando que el conjunto de impresiones al volante es altamente satisfactorio, algo que Audi se marcó como objetivo para diseñar este nuevo A4, un vehículo que se ha pensado para una época diferente, con consumidores diferentes. La capacidad de este vehículo hace que sirva igual para el padre de familia que necesita una berlina de cierto empaque y siempre conduce sin apuros, como para un consumidor algo más joven que busca respuestas más deportivas. Llega además después de que aparecieran sus rivales con lo que ha jugado con cierta ventaja. Incluso ha podido ajustar sus precios: 4.326.000 pesetas para la configuración más básica.

El conjunto principal de medidas de seguridad se complementa con ABS y ESP de serie. Si tenemos en cuenta que Audi ha incrementado la rigidez del bastidor y ha alargado la batalla en 3,3 centímetros, la estabilidad del coche ha tenido que mejorar por fuerza. Tiene mucho que ver en esto la introducción en toda la gama del llamado bastidor Quattro, que hasta ahora sólo se empleaba en los A8. Se trata principalmente de una suspensión posterior formada por un sistema de triángulos superpuestos que se encarga de absorber los impactos. La adición de muchos elementos de aluminio a estos componentes hace que se reduzca notablemente el peso del coche.

Ahondando en las mejoras dinámicas, la marca de los aros ha endurecido un tanto los reglajes de la suspensión, con lo que el paso por curva es más ágil sin por ello poner en dificultades al conductor. Pese a esta mejora, a ritmos altos y en terrenos exigentes, aún se encuentra cierto balanceo que no agrada. Apurando más, si se aprieta al coche en busca de sus límites, tiende a mostrarse un tanto nervioso en la zaga. Aun así, el ESP, de serie en toda la gama, hace un trabajo excelente y corrige sin excesivos problemas. Además, los frenos, de tacto bastante preciso, muestran una probada eficacia y cuesta encontrarles el final.

La unidad analizada por Autopista Online para este contacto, el 2.0 de 130 CV (la gama incluye 1.8, 2.0 y 3.0 de gasolina y 1.9 y 2.5 TDI), se comportó en general de forma muy noble, al igual que el resto de motorizaciones Audi ofrece, como era este caso, la opción de montar un cambio multitronic para todos los modelos de tracción delantera. Se trata de un cambio que puede utilizarse como un automático tradicional o como un secuencial. Tiene seis relaciones y lo cierto es que funciona de maravilla. El hecho de que haya seis velocidades hace que la distancia entre ellas sea relativamente corta, con lo que no se producen los saltos que sufren otros cambios similares de cinco relaciones. No se aprecian tirones entre las marchas, sube velocidades con gran soltura y retiene con bastante energía. Este buen comportamiento tranquiliza mucho, sobre todo a la hora de realizar adelantamientos comprometidos: nunca va a faltar potencia en las ruedas.

Cabe resumir señalando que el conjunto de impresiones al volante es altamente satisfactorio, algo que Audi se marcó como objetivo para diseñar este nuevo A4, un vehículo que se ha pensado para una época diferente, con consumidores diferentes. La capacidad de este vehículo hace que sirva igual para el padre de familia que necesita una berlina de cierto empaque y siempre conduce sin apuros, como para un consumidor algo más joven que busca respuestas más deportivas. Llega además después de que aparecieran sus rivales con lo que ha jugado con cierta ventaja. Incluso ha podido ajustar sus precios: 4.326.000 pesetas para la configuración más básica.

El conjunto principal de medidas de seguridad se complementa con ABS y ESP de serie. Si tenemos en cuenta que Audi ha incrementado la rigidez del bastidor y ha alargado la batalla en 3,3 centímetros, la estabilidad del coche ha tenido que mejorar por fuerza. Tiene mucho que ver en esto la introducción en toda la gama del llamado bastidor Quattro, que hasta ahora sólo se empleaba en los A8. Se trata principalmente de una suspensión posterior formada por un sistema de triángulos superpuestos que se encarga de absorber los impactos. La adición de muchos elementos de aluminio a estos componentes hace que se reduzca notablemente el peso del coche.

Ahondando en las mejoras dinámicas, la marca de los aros ha endurecido un tanto los reglajes de la suspensión, con lo que el paso por curva es más ágil sin por ello poner en dificultades al conductor. Pese a esta mejora, a ritmos altos y en terrenos exigentes, aún se encuentra cierto balanceo que no agrada. Apurando más, si se aprieta al coche en busca de sus límites, tiende a mostrarse un tanto nervioso en la zaga. Aun así, el ESP, de serie en toda la gama, hace un trabajo excelente y corrige sin excesivos problemas. Además, los frenos, de tacto bastante preciso, muestran una probada eficacia y cuesta encontrarles el final.

La unidad analizada por Autopista Online para este contacto, el 2.0 de 130 CV (la gama incluye 1.8, 2.0 y 3.0 de gasolina y 1.9 y 2.5 TDI), se comportó en general de forma muy noble, al igual que el resto de motorizaciones Audi ofrece, como era este caso, la opción de montar un cambio multitronic para todos los modelos de tracción delantera. Se trata de un cambio que puede utilizarse como un automático tradicional o como un secuencial. Tiene seis relaciones y lo cierto es que funciona de maravilla. El hecho de que haya seis velocidades hace que la distancia entre ellas sea relativamente corta, con lo que no se producen los saltos que sufren otros cambios similares de cinco relaciones. No se aprecian tirones entre las marchas, sube velocidades con gran soltura y retiene con bastante energía. Este buen comportamiento tranquiliza mucho, sobre todo a la hora de realizar adelantamientos comprometidos: nunca va a faltar potencia en las ruedas.

Cabe resumir señalando que el conjunto de impresiones al volante es altamente satisfactorio, algo que Audi se marcó como objetivo para diseñar este nuevo A4, un vehículo que se ha pensado para una época diferente, con consumidores diferentes. La capacidad de este vehículo hace que sirva igual para el padre de familia que necesita una berlina de cierto empaque y siempre conduce sin apuros, como para un consumidor algo más joven que busca respuestas más deportivas. Llega además después de que aparecieran sus rivales con lo que ha jugado con cierta ventaja. Incluso ha podido ajustar sus precios: 4.326.000 pesetas para la configuración más básica.

El conjunto principal de medidas de seguridad se complementa con ABS y ESP de serie. Si tenemos en cuenta que Audi ha incrementado la rigidez del bastidor y ha alargado la batalla en 3,3 centímetros, la estabilidad del coche ha tenido que mejorar por fuerza. Tiene mucho que ver en esto la introducción en toda la gama del llamado bastidor Quattro, que hasta ahora sólo se empleaba en los A8. Se trata principalmente de una suspensión posterior formada por un sistema de triángulos superpuestos que se encarga de absorber los impactos. La adición de muchos elementos de aluminio a estos componentes hace que se reduzca notablemente el peso del coche.

Ahondando en las mejoras dinámicas, la marca de los aros ha endurecido un tanto los reglajes de la suspensión, con lo que el paso por curva es más ágil sin por ello poner en dificultades al conductor. Pese a esta mejora, a ritmos altos y en terrenos exigentes, aún se encuentra cierto balanceo que no agrada. Apurando más, si se aprieta al coche en busca de sus límites, tiende a mostrarse un tanto nervioso en la zaga. Aun así, el ESP, de serie en toda la gama, hace un trabajo excelente y corrige sin excesivos problemas. Además, los frenos, de tacto bastante preciso, muestran una probada eficacia y cuesta encontrarles el final.

La unidad analizada por Autopista Online para este contacto, el 2.0 de 130 CV (la gama incluye 1.8, 2.0 y 3.0 de gasolina y 1.9 y 2.5 TDI), se comportó en general de forma muy noble, al igual que el resto de motorizaciones Audi ofrece, como era este caso, la opción de montar un cambio multitronic para todos los modelos de tracción delantera. Se trata de un cambio que puede utilizarse como un automático tradicional o como un secuencial. Tiene seis relaciones y lo cierto es que funciona de maravilla. El hecho de que haya seis velocidades hace que la distancia entre ellas sea relativamente corta, con lo que no se producen los saltos que sufren otros cambios similares de cinco relaciones. No se aprecian tirones entre las marchas, sube velocidades con gran soltura y retiene con bastante energía. Este buen comportamiento tranquiliza mucho, sobre todo a la hora de realizar adelantamientos comprometidos: nunca va a faltar potencia en las ruedas.

Cabe resumir señalando que el conjunto de impresiones al volante es altamente satisfactorio, algo que Audi se marcó como objetivo para diseñar este nuevo A4, un vehículo que se ha pensado para una época diferente, con consumidores diferentes. La capacidad de este vehículo hace que sirva igual para el padre de familia que necesita una berlina de cierto empaque y siempre conduce sin apuros, como para un consumidor algo más joven que busca respuestas más deportivas. Llega además después de que aparecieran sus rivales con lo que ha jugado con cierta ventaja. Incluso ha podido ajustar sus precios: 4.326.000 pesetas para la configuración más básica.

El conjunto principal de medidas de seguridad se complementa con ABS y ESP de serie. Si tenemos en cuenta que Audi ha incrementado la rigidez del bastidor y ha alargado la batalla en 3,3 centímetros, la estabilidad del coche ha tenido que mejorar por fuerza. Tiene mucho que ver en esto la introducción en toda la gama del llamado bastidor Quattro, que hasta ahora sólo se empleaba en los A8. Se trata principalmente de una suspensión posterior formada por un sistema de triángulos superpuestos que se encarga de absorber los impactos. La adición de muchos elementos de aluminio a estos componentes hace que se reduzca notablemente el peso del coche.

Ahondando en las mejoras dinámicas, la marca de los aros ha endurecido un tanto los reglajes de la suspensión, con lo que el paso por curva es más ágil sin por ello poner en dificultades al conductor. Pese a esta mejora, a ritmos altos y en terrenos exigentes, aún se encuentra cierto balanceo que no agrada. Apurando más, si se aprieta al coche en busca de sus límites, tiende a mostrarse un tanto nervioso en la zaga. Aun así, el ESP, de serie en toda la gama, hace un trabajo excelente y corrige sin excesivos problemas. Además, los frenos, de tacto bastante preciso, muestran una probada eficacia y cuesta encontrarles el final.

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Cabe resumir señalando que el conjunto de impresiones al volante es altamente satisfactorio, algo que Audi se marcó como objetivo para diseñar este nuevo A4, un vehículo que se ha pensado para una época diferente, con consumidores diferentes. La capacidad de este vehículo hace que sirva igual para el padre de familia que necesita una berlina de cierto empaque y siempre conduce sin apuros, como para un consumidor algo más joven que busca respuestas más deportivas. Llega además después de que aparecieran sus rivales con lo que ha jugado con cierta ventaja. Incluso ha podido ajustar sus precios: 4.326.000 pesetas para la configuración más básica.

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