La Fórmula 1 abrillanta su "glamour"

Hay carreras y carreras y, después, está el Gran Premio de Mónaco. Por tradición, dureza, ambiente y expectación, se puede decir que esta prueba es la más emotiva y brillante del año automovilístico. Sólo las 24 Horas de Le Mans o las 500 Millas se le aproximan. En las calles de la capital monegasca, Michael Schumacher y David Coulthard empiezan su particular duelo por el título mundial.
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La Fórmula 1 abrillanta su "glamour"
La Fórmula 1 abrillanta su "glamour"

Hay algo en Mónaco que hace especial esta carrera. Es algo que entronca directamente con los juegos circenses de Roma: refinamiento social, "glamour" a raudales, lujo, miles de personas en el circuito urbano durante tres días, miembros de la realeza, estrellas, "fashion victims"... Y, en el asfalto, cuádrigas de 800 caballos con pilotos de élite luchando por una parcela en ese pequeño solar de fama y gloria que es Montecarlo </font color="#0000CC"> .
Además está el circuito. La locura de unas calles que se vacían de limusinas y berlinas de lujo para que circulen por ellas los monoplazas más poderosos. Túneles largos y aterradores que dejan a los ingenieros sin comunicación con los pilotos y el corazón encogido. Baches, curvas estremecedoras, millones de pesetas por un puesto en la cubierta de un yate en el puerto...
Es Mónaco, la carrera más bella de la temporada y la que más expectación levanta. También es la que más odian los pilotos. La odian porque es peligrosa y dura, calles estrechas con un asfalto que devora los neumáticos y unas instalaciones nefastas. Aunque, en realidad, les viene muy bien correr allí. La mayoría de ellos tiene su residencia estable en el Principado de Mónaco y durante estos días podrán dormir en sus casas, evadiéndose del bullicio de los circuitos y los hoteles.

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p> Una pista peligrosa
La Rascasse, Sainte Devote, Mirabeu... Las curvas y pasos complicados del trazado monegasco están bien fijados en la mente de los aficionados. Coinciden con puntos muy conocidos de la ciudad y se han ganado fama de conflictivos. El año pasado, entre la curva cuesta abajo del Gran Hotel y la de Sainte Devote, se llevaron por delante a media parrilla.
La pista, que sólo se cierra al tráfico urbano durante la competición, está siempre sucia. El asfalto degrada mucho y hay curvas muy tramposas, llenas de aceite y zonas muy deslizantes.
Las calles son muy estrechas, no hay escapatorias en las curvas y las vallas metálicas y los muros de hormigón esperan ávidos los despistes de los pilotos.
Por si todo esto fuera poco, los boxes son muy pequeños y casi no caben los coches, los talleres principales están a un kilómetro del paddock y, cuando los monoplazas entran a "pit lane", los mecánicos tienen que subirse a los muros para dejarles paso.
Como se espera buen tiempo, Michelín saca pecho. Sus gomas se adaptan bien a los trazados difíciles sobre seco. Lo mismo hace Williams, que parece gozar del mejor motor y los mejores sistemas de control de tracción y arranque automático. Estos mecanismos serán fundamentales sobre un trazado tan complicado y con tan pocas opciones para adelantar.

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p> Empieza otro campeonato
En medio de tanto esplendor y tanta dureza, el Mundial de Fórmula 1 empieza un camino nuevo. Tras las primeras carreras en las que se ha producido la consabida criba, Michael Schumacher y David Coulthard son los únicos en condiciones de batirse por la corona.
Montoya y el pequeño de los Schumacher ya han dejado claro que no tienen miedo de nadie y que pueden ganar a cualquiera, pero la diferencia de puntos juega en su contra. Darán espectáculo, sí, pero difícilmente optarán al título. Mucho menos Hakkinen, que vive un relevo generacional por lo criminal a manos de Coulthard.
Ferrari ha logrado que sus dos pilotos renueven hasta el 2004 esta misma semana. Barrichello venía llorando su mala suerte después de tener que entregar a Schumacher la segunda plaza en Austria, pero, a la vista de los millones, le ha faltado tiempo para empuñar la pluma y vender sus ansias de protagonismo a cambio de trabajar para el alemán.
Éste, por su parte, confía en seguir corriendo después de la fecha en que expira su multimillonario contrato (6.000 millones de pesetas al año).
En McLaren trabajan todos ya para Coulthard. El escocés ha demostrado que está en muy buena forma y asegura que trabaja duro, porque el coche todavía puede mejorar mucho. No ha querido prestar atención al ninguneo continuo a que le somete Schumacher, pero deja claro que la pista dará y quitará razones.

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p> Por detrás de los dos favoritos bulle un enjambre de veteranos y noveles dispuestos a aprovecharse de los huecos. Montoya es quizá el más motivado y tiene a su favor el impresionante desarrollo de los Williams-BMW.
Pero no hay que quitar el ojo a coches muy sorprendentes, como los Sauber, que siempre rondan el podio, y los renacidos BAR, con un Villeneuve en franca recuperación. Los Jordan siempre dan juego y en Mónaco, más. Su jefe, Eddy Jordan, es uno de esos personajes que animaría sin problemas la noche de Montecarlo, con lo que buscará dar espectáculo en la carrera.
Oportunidad para los españoles
Con una carrera tan difícil, el pilotaje tiene más preponderancia que las máquinas. Es entonces, cuando las manos cobran importancia, cuando los pilotos españoles están en su salsa.
De la Rosa, con un Jaguar muy reformado en lo aerodinámico, buscará por fin un buen resultado después de dos carreras llenas de mala suerte. El año pasado se quedó en la montonera del Gran Hotel, así que en esta edición tendrá más cuidado. Si los pilotos van cayendo por delante, su habilidad puede darle crédito para llegar, por qué no, a la zona de puntos.
El catalán se ha pasado la semana desmintiendo los rumores que hablaban de mal ambiente dentro del equipo. Ha dejado muy claro que todos se llevan bien y que trabajan codo a codo para desarrollar un coche competitivo.
Si De la Rosa mantiene la cabeza fría, Mónaco puede ser su carrera, lo mismo que puede ser la de Fernando Alonso (en la foto), aunque éste siempre parece pilotar desde otra galaxia. Su calma, impropia de su edad, asombra a todos. Estos días logró entrenar en Fiorano, con lo que el Minardi llega a Mónaco en mejores condiciones que a otras pruebas. Con la ventaja que tiene el ir por detrás, puede ser el gran beneficiado de los accidentes y remontar muchos puestos. Con un poco de suerte a su lado, no sería raro que se acercara a los 10 primeros.
Cuando corrió aquí en Fórmula 3000 hace un año, Alonso cuajó una magnífica actuación. No cometió ni un fallo y acabó séptimo después de superar un problema mecánico en la salida. Con que repita las buenas maneras de aquel día, seguro que nos satisface. Por cierto que Stoddart, dueño de Minardi, trata de amarrar al asturiano para que corra un año más con ellos.

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p> Así, con sol, lujo y emoción, empieza uno de los fines de semana más espectaculares del mundo del motor. Los entrenos libres se disputan hoy jueves, porque mañana viernes es día de descanso. La carrera, como siempre, el domingo a medidodía en Europa. ¡Que empiecen los juegos!

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