Seat

La marca española se encuentra en pleno proceso de evolución. Su actual presidente parece que dejará la marca para encabezar el grupo Volkswagen y las señas de identidad de la empresa española está aún por definir. Sin embargo, Seat se presenta en esta muestra con un radical prototipo biplaza, el Tango.
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Seat


Biplaza, minimalista y radical. Estos tres adjetivos describen perfectamente el carácter de este coche, un vehículo pensado para divertirse al límite conduciendo. Lógicamente, es un proyecto y no está prevista su fabricación en serie.

Los diseñadores de Seat, bajo la batuta de Walter de Silva, han querido rescatar el espíritu de los roadster de los años 50 y 60, coches de gran potencia y diseños arriesgados, hechos para correr sin más preocupaciones. Es un claro continuador de las líneas marcadas con el Salsa, el último prototipo que había elaborado la fábrica de Martorell.

En una línea de trabajo muy limpia, el Tango aparece desprovisto de cualquier elemento superfluo. Es un cabrio puro que exhibe sólidos tubos de aluminio en bruto para amoldar la estructura del habitáculo, biplaza, por supuesto.

Se ha tomado la base de lo que será el nuevo Ibiza, pero se ha recortado un poco la longitud, que se queda en 3,69 metros y, sobre todo, la batalla, de 2,20 metros. Diciendo que mide 1,18 metros de altura ya nos hacemos una buena idea de cómo debe ser el coche.

Para construirlo, se ha evolucionado el “cockpit” que utilizan los Seat WRC de competición. Así, la compleja construcción tubular Safety Skeleton sirve de protección para los ocupantes y también hace de punto de anclaje para unas suspensiones de esquema similar al del Ibiza Cupra R: McPherson delante y eje de efecto direccional detrás. Ambos ejes llevan un tarado que Seat describe como “especial”. El carácter deportivo lo subrayan unos potentes frenos Brembo.

Al ir solidariamente unidos a la estructura, los asientos no pueden reglarse longitudinalmente. A cambio, para modificar la postura de conducción, el eje pedalier sí se puede acercar o alejar, algo que ya estaba presente en el Salsa. Además, el volante y los relojes, que van unidos, también pueden cambiar su posición.

Para mover esta inusitada máquina, Seat ha recurrido a un motor de 1.800 centímetros cúbicos, turbo y 180 CV a 5.600 rpm, el mismo que monta el Ibiza Cupra R.

Con esta máquina por corazón, Seat anuncia unas prestaciones que colocan al coche en una velocidad punta de 235 km/h y una aceleración de cero a cien en siete segundos.

Seat quiere destacar un detalle elegantemente resuelto, el de la iluminación. Se ha optado por montar faros carenados, pero sin carcasa interior, dejando a la vista su estructura interna. Tanto la luz de cruce como la de carretera, de xenon, disponen de orientación del haz en función del giro del coche.

Para los antiniebla se ha recurrido a “leds” integrados en la moldura central de la parrilla delantera, mientras que en la parte trasera se utiliza fibra óptica.

Concretamente la zaga del coche es una de las zonas más bellamente resueltas, con luces y logotipo integradas en un triángulo invertido que encuentra su vértice inferior en la espectacular salida rectangular del tubo de escape.

Por otra parte, Seat presenta en Frankfurt dos evoluciones de su modelo más pequeño, el Arosa; se trata de las versiones Racer y City Cruiser . Por último, el expositor de la marca contará con la presencia de los representantes más "racing" de su familia, los apellidados "R" y de nombre Cupra.

Seat ha intentado con estos dos conceptos dar un empuje al vehículo biplaza que parece ser una de las tendencias a desarrollar por la marca española. Y lo ha hecho mediante el desarrollo de dos conceptos que parten del mismo modelo, el Arosa, pero que tienen dos vertientes diferentes.
El Arosa Racer ha sido denominado por la propia Seat como un “mini deportivo de estética impactante y sugerente” en el que se ha primado la versión deportiva. Así, se le ha aligerado de peso gracias a la eliminación de los asientos traseros, de los revestimientos y de los paneles laterales y se le ha dotado de claros detalles del más puro estilo racing (llantas de 15’’, asientos “baquet”, cinturones de tipo arnés con cuatro tipos de anclaje…).

Todo ello aderezado con un propulsor de 1,6 litros MPi de 16 válvulas y 125 CV adscrito a una caja de cambios de 6 velocidades, suspensión deportiva y neumáticos de perfil bajo.

La comodidad, lo primero
Totalmente distinto es el planteamiento del Arosa City Cruiser. En este ejercicio de estilo se ha pretendido agradar a aquellos que quieren circular por la ciudad de forma lujosa. Desde fueras las similitudes con un Arosa convencional son enormes, siendo diferenciador únicamente su color gris sombra. El interior es lo que hace a este Arosa tan especial. Configurado con un diseño modular y con el asiento del acompañante desplazado a la derecha, incorpora una amplia lista de accesorios como: asiento para niños, nevera calentador, escritorio para ordenador y arcón con compartimentos y transformable en maleta de viaje.

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